Ciencia
22/07/2022 (11:29 CET) Actualizado: 29/07/2022 (11:58 CET)

Hallan misteriosa señal de radio que 'late' rítmicamente como un corazón

Una extraña emisión de radio desconcierta a los científicos por su patrón periódico de repetición

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

22/07/2022 (11:29 CET) Actualizado: 29/07/2022 (11:58 CET)
Misteriosa señal de radio 'late' como un corazón
Misteriosa señal de radio 'late' como un corazón

Desde 2007, año en que se detectó la primera Ráfaga Rápida de Radio (FRB, por sus siglas en inglés), los científicos han estado preguntándose qué está detrás de estos intensísimos «destellos», repentinos y brillantes, de ondas de radio, cuya energía es tan potente que en apenas unos milisegundos descargan tanta energía como nuestro sol en todo un año. En los últimos 15 años, y hasta la fecha, los astrónomos han detectado más de un centenar de estas «ráfagas» de radio, pero ninguna con las características de la que se descubrió en diciembre de 2019, y cuyo análisis ha dado lugar a un interesante estudio publicado el pasado 13 de julio en la prestigiosa revista Nature.

Por lo general, estas ráfagas rápidas de radio tienen su origen en galaxias muy lejanas, situadas a millones o miles de millones de años luz

Bautizada como FRB20191221A –nomenclatura establecida a raíz de su fecha de detección–, este «estallido» rápido de radio fue observado por primera vez mientras un equipo de astrofísicos estaba utilizando el CHIME (Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment), un radiotelescopio diseñado para detectar ondas de radio emitidas por hidrógeno en etapas tempranas del universo. «Fue algo inusual», explica Daniele Michilli, coautor del artículo y astrofísico del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts). «No sólo fue muy larga, durando tres segundos, sino que también había picos periódicos que eran extremadamente precisos, emitiendo cada fracción de segundo –¡bum, bum, bum!–, como el latido de un corazón. Esta es la primera vez que la propia señal es periódica», explicó Michilli en un comunicado.

Por lo general, estas ráfagas rápidas de radio tienen su origen en galaxias muy lejanas, situadas a millones o miles de millones de años luz de nosotros, y se «encienden» muy rápidamente, y por lo general una única ocasión, lo que dificulta la identificación de su posible origen. Tal y como explicó Michilli, lo habitual es que las FRB duren apenas unos milisegundos, pero en el caso de FRB20191221A esta fue mucho más larga, de hasta 3 segundos, convirtiéndose así en la ráfaga rápida de radio más larga descubierta hasta la fecha. Y no es su único «récord». El hecho de que sus ondas de radio se repitan cada 200 milisegundos –haciendo que su patrón recuerde al latido de un corazón–, hacen de ella el patrón periódico más claro jamás detectado.

Se han propuesto diversas hipótesis para tratar de explicar este misterioso fenómeno: desde civilizaciones extraterrestres hasta estrellas de neutrones

Pero, más allá de sus singulares características, ¿qué podría estar causando esta singular señal de radio procedente del espacio profundo? Desde su descubrimiento en el año 2005, los científicos han planteado varias hipótesis para tratar de explicar este misterioso fenómeno. Dadas sus singulares características, no faltaron en su día propuestas que apuntaban a un hipotético origen relacionado con alguna civilización extraterrestre. Según estas hipótesis, las ráfagas de radio podían deberse a un potentísimo pulso de energía empleado para impulsar algún tipo de naves provistas de «velas» espaciales o tal vez resultado de explosiones en alguna batalla interestelar de proporcionales gigantescas.

Sin embargo, los científicos han ido aportando otras propuestas menos fantásticas, pero no por ello menos fascinantes. Entre los candidatos más probables a explicar la existencia de estas ráfagas rápidas de radio se encuentran los magnetares, una clase especial de estrellas de neutrones provistas de un campo magnético extremadamente fuerte. Podría decirse que los magnetares son «cadáveres estelares» ultradensos que surgen tras la muerte explosiva de las estrellas y cuya característica especial consiste en que expulsan colosales cantidades de energía en un periodo muy breve de tiempo. Serían precisamente esos estallidos de radiación electromagnética, que los magnetares expulsan por sus polos, lo que daría forma a las FRB.

Ilustración de un magnetar realizada por la ESA (Agencia Espacial Europea)
Ilustración de un magnetar realizada por la ESA (Agencia Espacial Europea)

«No hay muchas cosas en el universo que emitan estrictamente señales periódicas», explicó Michilli. «Entre los ejemplos que conocemos en nuestra propia galaxia están los púlsares y los magnetares, que rotan y producen una emisión similar a un faro. Y creemos que esta nueva señal podría ser un púlsar o un magnetar "con esteroides"», añadió el astrofísico. Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre las ráfagas rápidas de radio anteriores que los científicos creen haber identificado con magnetares, y FRB20191221A: esta es mucho más potente, hasta un millón de veces más brillante, según los estudios. «CHIME ha detectado hasta ahora muchas FRB con diferentes propiedades», aclaró Michilli. «Hemos visto algunas que proceden del interior de nubes muy turbulentas, mientras otras parecen encontrarse en entornos "limpios". Examinando las propiedades de esta nueva señal, podemos decir que alrededor de su fuente hay una nube de plasma que debe ser extremadamente turbulenta», añadió.

Ahora, los científicos se están preparando para intentar captar de nuevo  las «emisiones» de FRB20191221A, y de este modo intentar desentrañar todos los secretos de este estallido de energía y desvelar si, en efecto, tienen su origen en esas estrellas «zombi» que son los magnetares.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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