Ciencia

La invidente que ve las estrellas

Es invidente, ve las estrellas y es astrofísica. Wanda Díaz es un ejemplo de superación y de cómo emplear los «cuatro» sentidos a favor de la ciencia.

12 de Septiembre de 2019 (16:00 CET)

La invidente que ve las estrellas
La invidente que ve las estrellas

Retinopatía diabética. Ese es el nombre de su enfermedad, una dolencia que puede llegar a ser común entre los diabéticos y que provoca cambios en los vasos sanguíneos de la retina. El final, como le ocurrió a Wanda, es la ceguera. Si esta situación ya es terrible para cualquiera, para alguien que además quiere dedicar su vida a la observación de las estrellas, la situación es dramática. Sus familiares y amigos intentaron persuadirla para que cambiara de estudios. La frustración era preocupante. «Mis notas no eran muy buenas y no me podía desempeñar bien en las clases. Me di cuenta también de que mi acceso a la información era muy limitado en comparación con el de los videntes, independientemente de si disponía o no de traducciones en Braille o de que podía usar los lectores de pantalla».

Pero ella no se echó atrás; consciente de lo que ocurría, Díaz intentó dar con una alternativa que le permitiese ejercer la pasión de su vida, y la encontró… Fue durante la realización de un curso para alumnos discapacitados de la NASA donde conoció un método de observación mediante el sonido: la sonificación. «Lo que la gente ha podido hacer en gran medida visualmente durante cientos de años, ahora lo hago usando el sonido», asegura. La técnica que emplea no es sólo complementaria con la visualización del espacio; ella además llega a percibir mediante sonidos lo que los astrofísicos en ocasiones no son capaces de ver. En cierto modo el sonido del espacio le está aportando información que no es visible al ojo humano; hablamos de información extra que de otra forma sería muy difícil de obtener.

Pese a haber terminado su doctorado en Analítica de Datos del Espacio en la Universidad de Glasgow y de estar trabajando actualmente en el Observatorio Astronómico de Sudáfrica en Ciudad del Cabo –ella dice que allí la dejan «observar» el espacio con sonido–, su camino hasta aquí no ha sido de rosas. Y si bien ahora quiere divulgar su caso para que aquellas personas que se encuentren en una situación similar, tengan la enfermedad que tengan, sepan que es posible. No es menos cierto que ha vivido situaciones dramáticamente irónicas: ella recuerda con especial interés el momento en el que le fue denegada una beca por parte de la National Science Foundation. El motivo que le dieron fue que «la investigación que yo hago de utilizar percepción multimodal no es pertinente para la astronomía porque no hay astrónomos ciegos». Dicho queda.

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