Ciencia

Logran ‘borrar’ de la memoria los recuerdos de miedo

Científicos de la Universidad de Bolonia (Italia) han desarrollado un protocolo experimental no invasivo para borrar el miedo en nuestros recuerdos.

Josep Guijarro

Periodista y escritor

16 de Septiembre de 2020 (17:00 CET)

Logran ‘borrar’ de la memoria los recuerdos de miedo
Logran ‘borrar’ de la memoria los recuerdos de miedo

El miedo es una respuesta adaptativa de la que disponemos para sobrevivir. A nivel cerebral, esta respuesta se traduce en una actividad neural coordinada de tres áreas: el hipocampo, la corteza prefrontal medial (CPFm) y la amígdala.

Si este proceso se interrumpe, puede derivar en un miedo generalizado, como sucede, por ejemplo, en el trastorno por estrés postraumático. Porque está comprobado que el simple recuerdo de una situación peligrosa o estresante, el cerebro vuelve a poner en marcha los mismos mecanismos de reacción frente al miedo experimentado, pero ¿es posible borrar esos recuerdos? La respuesta es sí.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Bolonia, en Italia, ha desarrollado un protocolo experimental no invasivo para alterar la memoria de las experiencias de miedo. 

El objetivo de este protocolo era alterar la memoria de las experiencias de miedo aprendidas para conseguir tratamientos que ayuden a superar los eventos traumáticos que los desencadenaron. Según el trabajo publicado en la revista ‘Current Biology’, el protocolo –aún en fase experimental– combina la estimulación transcraneal y la reconsolidación de la memoria. De este modo, explica Sara Borgomaneri, autora del estudio, “nos permitió modificar una memoria aversiva que los participantes habían aprendido el día anterior.”

Borgomaneri y la coautora del estudio Simone Battaglia utilizaron la TMS (estimulación magnética transcraneal) para “borrar” el miedo inducido por un recuerdo negativo. Se trata de un procedimiento no invasivo, no requiere cirugía ni acción alguna sobre el participante. De este modo, aplicaron el nuevo protocolo sobre un grupo de 98 personas sanas. Todos los participantes habían aprendido una memoria negativa y, al día siguiente, fueron sometidos a una sesión de TMS sobre su corteza prefrontal. “Gracias a este procedimiento, obtuvimos resultados que hasta ahora solo eran posibles mediante medicamentos”, aseguró Sara Borgomaneri.

El enfoque principal es lo que llaman proceso de reconsolidación. Este proceso mantiene, fortalece y altera eventos que ya están almacenados en nuestra memoria a largo plazo. En opinión de Battaglia, cada vez que recordamos un acontecimiento, hay un período de tiempo limitado en el que puede modificarse nuestra memoria. Lo que hace el protocolo es aprovechar esta breve ventana de tiempo e interferir en los recuerdos aversivos aprendidos. “Primero, creamos la memoria aversiva combinando una estimulación desagradable con algunas imágenes. Al día siguiente, presentamos a un grupo de participantes con el mismo estímulo, que, en su memoria, se registró como aversivo. Usando TMS inmediatamente después, interferimos con su actividad de corteza prefrontal”, explica Borgomaneri en el trabajo.

El ensayo demuestra que es factible alterar los recuerdos potencialmente traumáticos, lo que puede tener repercusiones cruciales en la rehabilitación y la medicina clínica.

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