Conspiraciones

Narcocapitalismo: El narcotráfico y el sistema financiero

Las mayores victorias policiales en la guerra contra las drogas son algún alijo requisado o la detención de algunos traficantes de escasa influencia. Algunos estudios plantean que vivimos en un sistema narcocapitalista, porque sin la inyección del dinero de los estupefacientes, la economía se vendría abajo… ¿Qué papel juega el sistema financiero en el narcotráfico? ¿Es posible gestionar los millonarios beneficios del narco sin la complicidad bancaria? Observamos la (polémica) historia de HSBC.

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15 de Julio de 2019 (17:00 CET)

Narcocapitalismo: El narcotráfico y el sistema financiero
Narcocapitalismo: El narcotráfico y el sistema financiero

En 2012, titulares de grandes medios de comunicación se hacían eco de una información que ponía en jaque a uno de los bancos más grandes del mundo: el Hong Kong and Shanghai Banking Corporation (HSBC). La noticia en cuestión era demoledora: el Senado de EE. UU. acusaba al HSBC de blanqueo de capitales provenientes del narcotráfico y otras actividades ilícitas. Según las investigaciones gubernamentales, las oficinas del HSBC en EE. UU. eran la puerta de entrada de capital generado por diversas organizaciones delictivas, como los cárteles mexicanos de las drogas, que necesitaban infraestructuras financieras para blanquear los beneficios provenientes del narco. Las autoridades incluso se plantearon revocar la licencia del banco en EE. UU. Llovía sobre mojado, porque en 2003, La Reserva Federal Americana (FED, por sus siglas en inglés) había advertido al HSBC de que debía vigilar muy atentamente los flujos sospechosos de dinero.

El informe del Senado, con fecha 17 de julio de 2012, lleva por título Vulnerabilidades de EE UU sobre el lavado de dinero, drogas y financiación de terrorismo: el caso HSBC, y recoge los interrogatorios a los principales responsables del banco. En las páginas del citado documento se muestran las relaciones del HSBC con Al Qaeda mediante la principal entidad financiera de Arabia Saudí, el Al Rajhi Bank. Pero su principal «pecado» era que se había convertido en la entrada del dinero del tráfico de drogas en EE. UU. Pero, ¿es el caso que nos ocupa una excepción o existe una vinculación mucho más amplia entre el sistema financiero y el tráfico de estupefacientes? Empecemos por analizar la venta de droga, tanto en el mundo como en el país más poderoso de la Tierra. Según datos de la ONU, entre el 3,3% y el 4,1% de la población del planeta consume algún tipo de droga, es decir, unos 245 millones de personas. Esto genera unos beneficios de más de 2 billones (con b) de dólares anuales, lo que supone el doble del Producto Interior Bruto de España (PIB), y más del 10% del PIB estadounidense. En definitiva, los beneficios de esta actividad superan a la riqueza de la mayoría de los países.

Multinacionales en el mundo de las drogas

Para que este negocio funcione correctamente, es necesaria una importante logística: grandes redes de suministro y distribución, y también de recolección de beneficios. Pero el narcotráfico no podría existir sin una red financiera que permita gestionar y lavar las ganancias millonarias que produce. Sin la complicidad de un sistema financiero que permita introducir miles de millones de dólares en los bancos centrales, ¿sería viable el narcotráfico o quedaría condenado a una actividad residual? Los pequeños camellos no manejan grandes cantidades de dinero, pero los capos sí. Son ellos los que deben lavar ese dinero para operar legalmente, realizando inversiones y creando empresas. 

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Cuando se empieza a recabar información sobre los cárteles de las drogas y su funcionamiento, uno comprueba que la visión del público sobre el modo de actuación de estas organizaciones nada tiene que ver con la realidad. En general, esta perspectiva popular debe mucho al cine y a las series de televisión. Los narcos suelen ser presentados como delincuentes violentos y peligrosos, armados hasta los dientes, pero que no cuentan con una extraordinaria organización. Sin embargo, al profundizar sobre el funcionamiento de los cárteles, descubrimos notables similitudes con las grandes empresas. Porque, en definitiva, ¡los cárteles de las drogas son empresas!, con sus divisiones, áreas, departamentos y especializaciones varias. Según Tom Wainwright, autor del libro Narconomics (Debate, 2016), los cárteles implementan modelos de franquicias y copian las estrategias de las corporaciones más exitosas. En su opinión, el mayor problema de la lucha contra las drogas es que las autoridades contemplan el problema como una cuestión policial, pero nunca económica. Cada traficante detenido es sustituido inmediatamente por otro que ocupa su lugar. Caen los individuos, pero nunca las estructuras a las que pertenecen. En realidad, los cárteles son negocios, con las mismas necesidades que cualquier otra organización empresarial. 

La estructura tipo de un cártel del narcotráfico se basa en las siguientes divisiones funcionales: producción, transporte, distribución, seguridad y lavado de dinero. No todos actúan exactamente igual. Por ejemplo, de los grandes cárteles mexicanos que operan en EEUU (Sinaloa, Los Zetas, Juárez, Jalisco Nueva Generación, Familia Michoacana, etc.), solo algunos producen la droga; otros simplemente la compran y distribuyen. Pero salvo esa diferencia, todos manejan entramados financieros para lavar sus beneficios. Sin blanqueo de capitales no habría cárteles. Así, el dinero de la droga se introduce en el sistema financiero; en muchas ocasiones, gracias a la actuación de consultores especializados en lavado de dinero. Se trata de personas conocedoras de los mercados internacionales y con buen conocimiento de economía, leyes y relaciones internacionales. Las estrategias consisten en usar a testaferros para montar empresas ficticias, comprar empresas con problemas de activos financieros o incluso coaccionar a sus propietarios para usarlas como tapaderas de blanqueo. Cualquier negocio con apariencia legal que genere beneficios y no levante sospechas, servirá. El lavado de dinero y, por lo tanto, el narcocapitalismo, son actividades muy complejas y especializadas.

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