Enigmas y anomalía
21/11/2022 (13:57 CET) Actualizado: 21/11/2022 (13:57 CET)

Los muertos de los sueños

Las experiencias en las que nos encontramos con nuestros seres queridos ya fallecidos en sueños se acumulan por miles. ¿Se trata de encuentros 'reales' con el alma de quienes ya no están? Isabela Herranza analiza esta y muchas cuestiones más relacionadas con los fantasmas en su nuevo libro: '¿Por qué vemos fantasmas?' (Cydonia), del que extractamos el siguiente artículo

21/11/2022 (13:57 CET) Actualizado: 21/11/2022 (13:57 CET)
Los muertos de los sueños
Los muertos de los sueños

Entre las entidades fantasmales de carácter maléfico más frecuentes están los visitantes de dormitorio. Se aparecen a los pies de nuestra cama y nos paralizan de terror. Otras veces son entes modernos de mediocre invención pero que han tomado cuerpo gracias a Internet y ahora campan a sus anchas por la red haciendo de las suyas. De momento, no parece posible ahogar los desagradables gritos de estos fantasmas realmente siniestros que parecen haber llegado para quedarse.

Ahora vamos a enfrentarnos a esos otros fantasmas del mundo de los sueños que a todos se nos han aparecido alguna vez. Los más inquietantes se aparecen en esa temible franja o zona intermedia entre los sueños y la realidad; los otros, más benignos, suelen ser fantasmas de familiares o amigos difuntos que parecen haber vuelto a la vida.

Visitantes de dormitorio
 

Como buena parte de los contactos con difuntos proceden de los sueños, desde la más remota antigüedad se les ha considerado fantasmas asociados con lo sobrenatural y, por tanto, una prueba de la existencia en el más allá. La interpretación actual de estas experiencias de contacto en los sueños depende en gran medida de dónde proceda. Lo que sabemos seguro es que todo el mundo sueña con seres queridos fallecidos. Veamos un primer ejemplo facilitado por Patricia Keelin, adjunta y coordinadora de programas del Lucidity Dream Institute: «Mi corazón da un vuelco al ver a mi padre ante mí. "Se supone que estás muerto, ¿no?", le pregunto recelosa. Me responde haciendo un guiño: "Ah, sí, pero no pasa nada". "¿Y dónde está tu silla de ruedas, papá?". A lo que responde: "Ay, cariño, ¡ya no me hace ninguna falta!"».

Una semana tras su muerte, me quedé boquiabierta al verle flotando a los pies de mi cama

Este sueño lo tuvo Keelin al poco de fallecer su padre: «Mis sueños empezaron a tener de repente un significado muy profundo. Yo tenía 11 años y el primer sueño tras la defunción de mi padre fue un regalo incomparable. A esa temprana edad llegué a la conclusión de que la muerte conlleva algunos beneficios». Por aquel entonces, Keelin no conocía el término "sueño lúcido" pero mientras soñaba se dio cuenta de que su sueño no era como los que solía tener, sino excepcionalmente distinto: «A partir de entonces, cada vez que veía a mi padre me daba cuenta de que estaba teniendo esa clase de sueño tan especial. Sus visitas aportaban gran paz a mi alma». Décadas después, su conocimiento y experiencia en materia de sueños lúcidos permitieron a Keelin "prepararse mentalmente" para un encuentro onírico con un amigo íntimo que había fallecido de forma repentina: «Una semana tras su muerte, me quedé boquiabierta al verle flotando a los pies de mi cama. Me di cuenta enseguida de que se trataba del sueño que había estado esperando. Su imagen era radiante y, durante unos segundos, sentí como si estuviera viajando a la fuente de su éxtasis, un estado de amor puro, eterno e infinito. Esta experiencia trascendente me ayudó a remodelar mi respuesta emocional a su deceso de un modo que nunca podría haber imaginado antes de aquel sueño».

Si nos hemos alargado un poco en la descripción de estos sueños de Keelin ha sido porque ponen de relieve claramente que, cuando nuestros seres queridos fallecen, es posible volver a reunirse con ellos en un espacio donde nuestra relación seguirá viviendo e incluso floreciendo. Pero, ¿qué implicaciones tienen tales experiencias? ¿Podrían considerarse una prueba de la existencia en el más allá? Aunque no lo sean, las visiones que ofrecen los expertos junto con sus sueños son tan inquietantes como reveladoras de este fenómeno.

Soñadores y expertos coinciden en que estos encuentros fantasmales poseen una propiedad altamente curativa

En algunos casos, los muertos expresan su bienestar en el más allá; en otros, responden con evasivas y no ofrecen respuestas claras sobre su estado ni el lugar donde se encuentran. Sin embargo, todos los soñadores y expertos consultados suelen coincidir en que estos encuentros fantasmales poseen una propiedad altamente curativa. El psicólogo catalán Jordi Borràs, especializado en el trabajo con sueños, ha contado varios sueños que ponen de manifiesto lo anterior. El primero, de carácter curativo, lo tuvo a los siete años con su abuelo fallecido unos días antes: «Llamaba a la puerta de casa y, aunque yo era consciente de que había muerto, pudo más la emoción que el desconcierto. Al abrir la puerta y verle, junto a mi padre y mi abuela radiantes de felicidad a su lado, desperté emocionado llorando. Sin embargo, en vez de sentirme decepcionado por la vuelta a la "cruda realidad", sentí mucha alegría».

 

El segundo sueño, ya en la treintena, es una muestra de los muchos encuentros oníricos que Borràs ha tenido durante años con un tío fallecido, un auténtico aliado en el sueño lúcido: «Siempre que veía a mi tío sabía que estaba teniendo un sueño lúcido y que podía hacer aquello que deseaba, o bien aprovechar ese estado de conciencia para buscar respuesta a determinadas preguntas. Aunque también le pregunté sobre su situación del momento y por lo que implicaba estar muerto, su reacción ante este tipo de preguntas era evasiva».

Todo lo contrario le ha ocurrido a la filóloga Marta Suárez en los sueños con su hermana fallecida, que en diversos mensajes ha confirmado la existencia del más allá: «Mi hermana me pidió que transmitiera a mi padre el mensaje de que no debía abandonar la fe, que ella le confirmaba la existencia de Dios de la cual él dudaba. También me dijo que estaba bien, que ahora veía con claridad y que estaba trabajando mucho para ascender. Su vida había sido tormentosa y, de hecho, ella tampoco creía en la existencia de algo más después de la muerte».

Me dio mucha paz oír su risa y descubrir que sí existía ese otro mundo sutil que yo había intuido

También es muy ilustrativo el sueño que Marta tuvo en 2014 a raíz de su formación como 'dream teacher training' en un taller impartido por Robert Moss: «Todas las técnicas que aprendimos han sido muy potentes y útiles en mi progreso personal. Uno de los viajes que hicimos fue para encontrarnos con los fallecidos. Quise encontrarme con mi hermana: me confirmó que estaba bien, que no se había reencarnado y que estaba trabajando para la organización. Cuando le pregunté cuál, me respondió que se trataba de los 'highlers', nombre que interpreté como 'high+heal', es decir, sanadores elevados. Al principio, después de haber recibido su visita en sueños, me despertaba con una sensación de nostalgia y de carencia. En la actualidad, me siento feliz y afortunada de recibir su visita».

Para Beatriz Salgado, otra soñadora e instructora formada asimismo en The Robert Moss School of Active Dreaming, los sueños con su abuela han sido iluminadores: «Desde hacía algunos años, prestaba atención a mis sueños por su carácter revelador, pero el primer sueño con mi abuela fallecida me llevó más lejos. Ella tenía miedo de la muerte por no saber qué iba a encontrarse al otro lado. En el sueño reía y reía. Me dijo que estaba bien y que no nos preocupáramos. Me dio mucha paz oír su risa y descubrir que sí existía ese otro mundo sutil que yo había intuido. El duelo se hizo más llevadero de esta manera».

De la misma manera que los muertos nos visitan en nuestro mundo, nosotros vamos de visita al de ellos

Reentrada sueños
 

Si iluminador fue este primer sueño con su abuela, los que Beatriz ha seguido teniendo a raíz de los talleres realizados con Robert Moss le han permitido ir mucho más allá en sus contactos con los difuntos: «De la misma manera que los muertos nos visitan en nuestro mundo, nosotros vamos de visita al de ellos. Con la técnica de reentrada en el sueño, a través del viaje chamánico, he tenido ocasión de hablar tiernamente con mi padre. Lo que sucede es sanador y profundamente transformador».

Como pueden apreciar los lectores, no suele haber discrepancia respecto a la capacidad curativa que tienen estas experiencias. Los expertos en sueños a los que hemos consultado han coincidido en este sentido: «Ya sean sueños aterradores o reconfortantes, en los sueños con difuntos podemos obtener una visión interna muy profunda y, por tanto, encontrar mejores vías para trascender nuestros problemas cotidianos y encontrar la paz. Una vez que los entendemos pueden resultar profundamente liberadores», explica la psicóloga australiana Jane Teresa Anderson, terapeuta y analista de sueños.

Existe prueba clínica de que en sueños podemos conectar con el otro lado y de que la vida prosigue más allá de los confines de nuestra realidad

También la norteamericana Kelly Sullivan Walden, hipnoterapeuta clínica que lleva varias décadas trabajando con sueños, está convencida del valor terapéutico de estas experiencias: «He tenido sueños que me han guiado, sanado e incluso salvado la vida y eso sin mencionar los innumerables sueños milagrosos que he tenido ocasión de atestiguar en las vidas de muchas personas. Estos sueños son un regalo no solo para mantenernos conectados con seres queridos a los que amamos, sino para tener acceso directo a su "poder sobrenatural", bendiciones y a la sabiduría de nuestra alma multidimensional».

Cuando preguntamos a Kelly si los sueños con los seres fallecidos son meros recuerdos en el paisaje onírico que nos ayudan a superar el proceso de duelo o si, por el contrario, esas visitas son encuentros verdaderos, responde con rotundidad: «Creo que ambos. Existe prueba clínica de que en sueños podemos conectar con el otro lado y de que la vida prosigue más allá de los confines de nuestra realidad de tres dimensiones, según han documentado los casos de Raymond Moody, Dannion Brinkley y Eban Alexander, por nombrar unos pocos. Es posible que se sorprenda al descubrir que usted mismo puede tener un mensaje para entregar a los difuntos. Piense en dicha comunicación como una calle de doble sentido que puede permitir la resolución o cumplimiento de un contrato del alma».

UNA VENTANA PARA EL ALMA

¿El alma? Sí, a todas luces es el alma de los difuntos la que se manifiesta a través de nuestros sueños. Al menos así lo cree el ya citado Robert Moss, experto mundial en sueños, autor de numerosas obras temáticas (varias traducidas en español) y propulsor de la 'Active Dreaming' (Ensoñación Activa), una síntesis original de chamanismo y de trabajo onírico moderno. Moss también nos ofrece su testimonio: «Como superviviente de una experiencia de casi muerte en la infancia, nunca he dudado de la supervivencia del alma o la conciencia tras la muerte física. Los encuentros oníricos con los difuntos son el modo más sencillo y seguro para aprender sobre esto por nosotros mismos. A través del sueño consciente es posible explorar las condiciones del más allá para prepararnos para nuestra muerte y ayudar a las almas de los difuntos. Los muertos están vivos de verdad, aunque ya no estén en el plano físico».

aLMA
 

Elizabeth Kübler-Ross iba también lejos al afirmar que tales sueños «son verdaderos contactos en un plano espiritual con mensajes para los vivos», pero no todo el mundo comparte esa visión. Jane Teresa Anderson, por ejemplo: «Aunque creo que en algunos sueños podemos contactar con la energía de los seres queridos que han fallecido, mi visión es que la mayor parte de esos sueños reflejan nuestras creencias sobre la vida y la muerte o nuestro proceso emocional en relación con la persona fallecida. Cuando su memoria aflora, nuestros sueños necesitan procesar pensamientos, creencias, emociones, etc. para dar sentido a nuestro mundo».

La voluntad del soñador para creer puede ignorar cualquier tentación de examinar críticamente los hechos

También se muestra crítico el investigador de lo paranormal Joe Nickell en su ensayo titulado Visitations: After-Death Contacts (2002). Nickell aclara que «los informes que ofrece la gente de sus sueños pueden no ser de fiar debido a efectos de distorsión de la memoria, ego, superstición y otros factores. Incluso un sueño vulgar puede ser especialmente poderoso cuando posee un contenido relacionado con el más allá». Entre las clases de sueños que pueden ser extremadamente vívidos y en apariencia reales, Nickell menciona el sueño lúcido o sueño despierto, al parecer el más habitual como fuente de visitas, según hemos constatado por los diversos testimonios que anteceden. Pero mientras que Nickel califica de anecdóticos y no contrastados a este tipo de contactos y señala que «la voluntad del soñador para creer puede ignorar cualquier tentación de examinar críticamente los hechos», Jamie Alexander, autor de diferentes guías para facilitar el sueño lúcido, se muestra mucho más abierto al respecto: «Tienes todo el derecho de creer que, a través del sueño lúcido, estás recibiendo visitas de verdad de los difuntos y que puedes hablar, bailar con ellos, cualquier cosa que uno pueda imaginar […] Estoy convencido de que es posible interactuar con los familiares difuntos o con cualquiera que haya estado próximo a nosotros. Esas personas no tienen por qué abandonarnos para siempre. El sueño lúcido nos brinda la oportunidad de verlos de nuevo».

Por su parte, el investigador Moisés Garrido, en su artículo '¿Están los muertos entre nosotros?' (2013) plantea si estos contactos corresponden a la manifestación de personas desencarnadas o si no serán proyecciones de nuestro inconsciente a modo de alucinaciones para compensar la pérdida de un familiar muy querido. Tras analizar numerosos testimonios de primera mano, algunos verdaderamente sorprendentes, Garrido señala que podemos hablar de alucinaciones ilusorias, de visiones hipnagógicas, etc., pero no estamos ante casos aislados y, mucho menos, ante casos sencillos de explicar: «Si planteamos la posibilidad de que los muertos existen y siguen viviendo en un mundo o dimensión más allá de nuestro mundo físico, cabe preguntarse si estas experiencias probarían el supuesto contacto entre ambos mundos. Abren un resquicio a través del cual podemos vislumbrar destellos de una realidad mucho más amplia. Una realidad que, de existir, todos terminamos visitando algún día».

Los sueños lúcidos pueden ayudar a las personas a resolver asuntos emocionales inconclusos con miembros de la familia y amigos íntimos

Por su parte, Stephen LaBerge, el mayor experto mundial en sueños lúcidos, opina lo siguiente en relación con estas experiencias: «Los sueños lúcidos pueden ayudar a las personas a resolver asuntos emocionales inconclusos con miembros de la familia y amigos íntimos. En ellos es posible una resolución. Los sueños no hacen volver a los difuntos, pero los encuentros con ellos son lo bastante reales como para permitirnos sentir que estamos con ellos de nuevo y que siguen vivos en nuestro corazón».

sUEÑOS
 

Precisamente porque hay gente que cree que hay difuntos que se aparecen a los vivos en sueños por tener asuntos pendientes con ellos, existen diversas fuentes, Internet inclusive, que recogen una “anatomía de experiencia onírica con difuntos”. Es en esencia la siguiente:

MOTIVOS POR LOS QUE APARECEN EN SUEÑOS

– Los difuntos tienen asuntos sin terminar que todavía precisan resolver con los vivos.

– Por muerte súbita: no siempre "saben" que han muerto, es decir, que ya no habitan en la realidad física, y pueden necesitar ayuda de los vivos para comprender lo que les sucede y disponerse a marcharse definitivamente al más allá.

– Pueden necesitar nuestro perdón, darnos consejos, recibir mensajes nuestros o aportarnos información sobre el futuro.

Aspecto de los difuntos:

En general, aquellos que fallecieron ancianos suelen presentarse con aspecto joven e incluso radiante

– En la mayoría de los sueños, los muertos parecen estar vivos y normalmente el soñador no se da cuenta de que esa persona con la que se encuentra está "muerta" hasta que se despierta.

– Pueden cambiar su aspecto radicalmente cuando reaparecen en sueños. Unas veces se presentan como el soñador los recuerda desde sus últimos días de vida física, sobre todo en los primeros encuentros oníricos. También pueden aparecer "disfrazados" como guías espirituales, mostrar señales de envejecimiento o, por el contrario, aparecer jóvenes y saludables. En general, aquellos que fallecieron ancianos suelen presentarse con aspecto joven e incluso radiante.

CLASES DE SUEÑOS

– Aterradores o reconfortantes: sean como sean podemos obtener una visión interna muy profunda y, gracias a ellos, expandir nuestra conciencia.

– Simbólicos: un ser fallecido puede aparecer representado simbolizando algo sobre nosotros mismos, ya sea un aspecto de nuestra personalidad, una creencia o un conflicto sin resolver.

Por qué vemos fantasmas
Por qué vemos fantasmas (Cydonia, 2022), de Isabela Herranz

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