Enigmas y anomalía

Exorcismo en el Islam

Exorcistas y médicos occidentales empiezan a tratar casos de posesiones diabólicas entre inmigrantes musulmanes, un fenómeno bien conocido en los países de origen de los poseídos, donde, Corán en mano, clérigos experimentados luchan contra Satán

31 de Mayo de 2019 (10:46 CET)

Exorcismo en el Islam
Exorcismo en el Islam

La poseída, una joven vestida enteramente de blanco, se revuelca en el suelo. Se expresa con una voz gutural. Ruge, aúlla, gime… Como si se tratara de un animal. Mientras, el exorcista repite una y otra vez las letanías y oraciones extraídas de las sagradas escrituras. Ante algunas de ellas, la poseída reacciona violentamente. Varios familiares de la muchacha y asistentes del exorcista sujetan a la joven, de apariencia frágil y menuda, par evitar que se dañe o dañe al exorcista. Mientras, uno de ellos graba con su teléfono móvil el ritual. El vídeo tiene 5 millones de reproducciones en Youtube. Podría parecer una escena tomada de la película El exorcista, o uno de los exorcismos que se practican casi a diario en carpas protestantes, parroquias católicas o iglesias evangélicas. Pero la diferencia es que ni el exorcista, ni la poseída, ni el demonio, ni ninguno de los presentes que aparecen en este documento gráfico, grabado en 2006 en Brunei, es cristiano. Se trata de un exorcismo musulmán. 

El abril de 2018 tuvo lugar la última edición del curso Exorcismos y oraciones de liberación de la Iglesia católica, celebrado en Roma. Casi 300 congresistas, llegados desde puntos tan distantes como India, Corea, Nigeria, EE UU o Filipinas, asistieron a las sesiones impartidas en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum, Auditorio Juan Pablo II, en la histórica via degli Aldobrandeschi de Roma. Según la presentación del evento, que acaparó la atención mediática internacional: «Este curso está diseñado como una ayuda para profundizar en la realidad del Ministerio del exorcismo con sus implicaciones teóricas y prácticas. Pretende ser un apoyo para los obispos, en la preparación de los sacerdotes asignados a este Ministerio, así como laicos profesionales que les asisten.

En colaboración con el grupo de investigación socio-religiosa e información (GRIS), el curso cubrirá una amplia gama de temas: los antropológicos, fenomenológicos, sociales, teológicos, litúrgicos, canónicos, pastoral, espirituales, médicos, neurocientíficos, farmacológicos, simbólicos, criminológicos, legales y jurídicos. Habrá testimonios de exorcistas, con tiempo suficiente para preguntas y respuestas». Sin embargo, no era un evento para curiosos. Los sacerdotes católicos interesados en profundizar en el Ministerio del exorcismo, solo debían presentar su acreditación celebret. Pero los laicos debían presentar una «Carta de declaración de las intenciones por las que quiere hacer el curso» y una «Carta de autorización de su obispo». Como en ediciones anteriores, la reunión internacional de exorcistas católicos celebrada en Roma acaparó gran interés mediático. Pero este año ocurrió algo diferente. Una novedad que también protagonizó titulares internacionales: «Creyentes hindúes y musulmanes acuden a exorcistas católicos para expulsar al demonio».

Este interesantísimo fenómeno, producto de la globalización de la fe y del que los investigadores llevamos décadas alertando, fue analizado por primera vez en el curso de exorcistas católicos. «El catolicismo pierde creyentes en Europa y América. El auge de las sectas, las conversiones al Islam o el aumento de las iglesias protestantes hace que el catolicismo viva su momento de menor desarrollo en Occidente. África y Asia son en estos momentos el futuro de la Iglesia y sus desafíos pastorales empiezan a ser relevantes para el conjunto de la Iglesia. Y la lucha contra Satanás es uno de ellos». Esta fue una de las conclusiones de los congresistas, forzados a poner el foco evangélico en África o Asia, donde continúan las conversiones al catolicismo, pero empapadas por las creencias y supersticiones locales. Y la posesión diabólica es una de las más extendidas en todas las religiones. En el curso de exorcistas fue un sacerdote indio quien señaló el fenómeno que empieza a darse en todo el mundo: «Muchos musulmanes vienen a nosotros. Incluso los que tienen una alta formación». 

Como sostiene la teología católica, Satanás puede poseer a cualquier persona, sin que importe su edad, religión o nacionalidad

Desde el punto de vista de la teología católica, el Diablo puede poseer a cualquier humano, independientemente de su raza, credo o nacionalidad. Por tanto, el exorcismo puede aplicarse a cualquier poseído, sea católico o no. Sin embargo, más allá de las interpretaciones teológicas y doctrinales, el fenómeno de la posesión diabólica tiene una dimensión mucho más pragmática, real y social: la de los médicos occidentales que empiezan a encontrarse con casos de posesión diabólica entre inmigrantes animistas o musulmanes, por ejemplo en España. 
 

SOLO SUS CREENCIAS
 

Gracias a la invitación de Juan José Sánchez-Oro, quien esto escribe tuvo la oportunidad de asistir a una reunión en la Universidad Complutense de Madrid organizada en noviembre de 2016. Un grupo de estudiantes de religiones comparadas integraban una serie de mesas de trabajo en las que investigadores invitados compartían con los estudiantes universitarios sus descubrimientos. Éramos poco más de una docena en la sala. Y en esta  ocasión le tocaba turno a una conferencia realmente insólita. Alejandra M. G., médico rural destinada en el servicio de urgencias en la localidad de Sotillo de la Grada (Ávila), en el que hay una comunidad musulmana
importante, inició su charla con una  declaración inaudita: «Yo no decidí estudiar antropología. La estudié por necesidad. Fue la herramienta que me permitió entender casos que no entendía».

Como médico, Alejandra había tratado a numerosos inmigrantes magrebíes, la mayoría de religión musulmana, muchos de los cuales llegaron a España en patera, sin dinero, sin recursos, sin más propiedades que sus creencias religiosas y sus esperanzas de encontrar en Europa un futuro al que no podían aspirar en África. Y entre esas creencias destacan los jinns o genios de los que habla el Corán. Igual que la Biblia describe los números, potestades, dominaciones, querubines, virtudes y demás seres no humanos, como los ángeles y los demonios, a medio camino entre Dios y los humanos, el Corán describe a los jinns, seres creados a partir del fuego que pueblan las supersiciones musulmanas, y que según la tradición islámica pueden llegar a poseer a los humanos. 

Según nos relató Alejandra, el caso que la hizo descubrir la componente mágica en la enfermedad de sus pacientes musulmanes, y al que se refiere como «Paciente 0», es un joven de unos 15 ó 16 años  que llegó inconsciente al servicio de urgencias de su centro médico… «El padre me trajo al niño inconsciente –explica la médico–. Me lo dejó en la camilla y le tomamos el pulso, la temperatura, los signos vitales, y el chico seguía inconsciente. Como no era capaz de recuperarlo, llamamos a la ambulancia para trasladarlo al hospital Sonsoles, en Ávila». Según Alejandra, el niño no  presentaba signos externos ni internos que pudiesen determinar su patología: «Pero había cosas que yo no acababa de entender. El paciente estaba relajado, las pupilas normocoloreadas, buena tensión, un electro normal… no había signos de epilepsia… Era un paciente normal, pero que estaba inconsciente. Y cuando llegó la UCI móvil para trasladarlo, resulta que la médico que venía ya conocía al muchacho, y me dijo: ‘Hombre, si es Mohamed… Tranquila, es un síndrome conversivo».

El síndrome conversivo o trastorno de conversión es una afección mental por la cual una persona presenta ceguera, parálisis u otros síntomas del sistema nervioso que no pueden explicarse mediante una valoración médica. «Algo que me llamó la atención –continúa Alejandra– es que la madre, todo el tiempo, colocaba en la mano del chico, que estaba en estado hipotónico, un manojo de llaves. Esas llaves fueron las que me hicieron buscar el  modelo antropológico de la enfermedad…». Este y otros casos parecidos fueron la razón de que Alejandra decidiera estudiar antropología, al objeto de buscar en el pensamiento mágico, en la creencia en los jinns, una forma de  ayudar a sus pacientes. «Los jinns causan enfermedades y dolencias en todos los pacientes musulmanes, y esto es lo mas importante para mí. De hecho, mi tesis doctoral va por ahí. Esa creencia es la que produce el síndrome  conversivo. El paciente que se cree poseído por un jinn, es incapaz de articular palabra. Tú lo auscultas, ves que tiene la laringe normal, pero él no puede hablar». A partir del «Paciente 0», Alejandra comenzó a estudiar el mundo de los jinns. Consultó a imames, visitó mezquitas, estudió el Corán. «Cuando el paciente tiene sangre, la familia se aparta, incluso prefiere esperar fuera del centro de salud… porque el jinn come sangre », me ilustra la médico.

Para combatir la posesión de los jinns, los musulmanes acuden a sus exorcistas. Y a la Ruqyah, la medicina profética o tibb al nabawi, un compendio de oraciones, fórmulas y ritos, que no difieren mucho del Ritual Romano católico para los exorcismos. «Muchos pacientes  llegaban a mí con un olor penetrante, era porque se hacían fricciones con habba sawda, un aceite que, según la medicina profética, ayuda a espantar a los jinns». 

Supuestos jinns y otras criaturas demoníacas protagonizan múltiples imágenes de exorcismo con mulsumanes como protagonistas
 


A LA LUZ DEL CORÁN
 

La creencia en los jinns forma parte del entramado social musulmán, implantado ya en Occidente a través de la inmigración, con la misma intensidad que la comida halal o la celebración del Ramadán. En la Epístola a los Colosenses 1:16, por ejemplo, leemos: «Porque en Él fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles: los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades; todo fue creado por Él y para Él». El Corán y la sunnah (la tradición recogida por los primeros compañeros de Mahoma) retoman esa tradición sobre la pluralidad de seres sobrenaturales que interfieren en la vida de los humanos, denominados jinns o djins: los  enios. Y aunque Walt Disney y películas como Aladín han recogido una visión amable y benéfica de los jinns, la tradición islámica no es tan optimista. 
 

CREYENTES ATORMENTADOS
 

Pero, exactamente igual que ocurre en el cristianismo, la certeza en las posesiones y los exorcismos tiene su «cara B». Miserables estafadores que se aprovechan de dicha creencia para abusar de los creyentes atormentados por la idea de estar poseídos. Y, como ocurre con el cristianismo, la lista de estafas, abusos sexuales y fraudes cometidos por supuestos exorcistas musulmanes, no tiene nada que envidiar a la que se produce en los ámbitos católico y protestante. En 2017, el famoso exorcista católico Padre José Luis Portela era condenado a pena de cárcel por  abusos sexuales a una de sus feligresas durante un exorcismo. De la misma forma, en abril de 2018 el influyente imam Komar Uddin, autor de infinidad de exorcismos en mezquitas británicas desde 2006, era detenido por los abusos reincidentes a una joven de 19 años, que había acudido a la mezquita buscando la ayuda del imam para expulsar a sus demonios. Tras publicarse en los medios británicos la noticia de la detención de Uddin, han aparecido nuevas víctimas.

Existen abundantes casos especialmente dramáticos en torno a esta clase de creencias

En el fondo, independientementedel contexto religioso en que se manifiesten los fenómenos a los que nos hemos referido, estos casos nos demuestran que somos mucho más parecidos de lo que creemos. Y que nos enfrentamos a los mismos demonios aunque los llamemos con nombres diferentes. Demonios que, las más de las veces, solo están en nuestra imaginación.

 

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