Enigmas y anomalía

Un manuscrito... ¿Imposible?

Podríamos considerarlo un nuevo "libro maldito", o al menos uno de esos manuscritos que engrosan la lista de textos "imposibles". Y es que el descubrimiento de un sorprendente grabado en un texto del siglo XIII, conservado en la Biblioteca Vaticana, obliga a reescribir la historia de las rutas marítimas. Y quizá algo más.… Óscar Herradón

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Periodista

12 de Diciembre de 2018 (15:38 CET)

Un manuscrito…¿imposible?
Un manuscrito…¿imposible?

No es la primera vez que sucede algo parecido. Uno de los libros "malditos" más célebres de la historia, el llamado Manuscrito Voynich, además de estar escrito en una lengua hasta ahora desconocida, tiene otra serie de singularidades: incluye reproducciones de plantas originarias de América en un tiempo en el que, según la datación del mismo por Carbono 14, no se había descubierto el continente al otro lado del Atlántico.

La noticia que acaba de dar a conocer un grupo de investigadores es aún más sorprendente, porque hay que remontarnos al siglo XIII, cuando las grandes expediciones para descubrir tierras estaban lejos de ser orquestadas. Y en concreto, uno de los últimos continentes en ser oficialmente "descubiertos". Tres académicos del Instituto finlandés en Roma hallaron en un viejo manuscrito, perdido hasta ahora entre miles de legajos en la gigantesca Biblioteca Apostólica Vaticana, cuatro reproducciones coloreadas de una cacatúa blanca de cresta amarilla, una especie endémica de Australia y algunas zonas de Nueva Guinea e Indonesia.

Lo increíble: que son 250 años anteriores de lo que hasta ahora se creía que era la representación europea más antigua de una cacatúa, que aparece en el retablo conocido como "Madonna della Victoria" de Andrea Mantegna, de 1496. El dibujo en cuestión se halla entre las páginas del libro De Arte Venandi cum Avibus –El arte de la caza con aves–, un tratado de cetrería que se atribuye a uno de los soberanos más enigmáticos del Medievo, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y rey de Sicilia, Federico II de Hohenstaufen, también conocido como Stupor Mundi, el "Asombro del Mundo", el único mandatario cristiano que fue capaz de obtener la victoria en una Cruzada utilizando la diplomacia en lugar de las armas.

El bello manuscrito, que contiene los dibujos de más de 900 aves y animales y data de los años 1241 y 1248, revela que el comercio con el norte de Australia y sus zonas limítrofes ya florecía en el siglo XIII, vinculado a rutas marítimas y terrestres a Indonesia, China, Egipto y al Viejo Continente.

UN MENSAJE ¿OCULTO?
El equipo, formado por el biólogo Pekka Niemelä, el zoólogo Jukka Salo y el estudiante Simo Örmä, descubrió que la cacatúa del manuscrito de Hohenstaufen era probablemente un tritón hembra o que formaba parte de una de las tres subespecies de cacatúa de cresta amarilla; por ahora, poco relevante si uno no es zoólogo, pero según éstos, dicho hallazgo implica que el ave era originaria de Oceanía, lo que obliga a reescribir en parte la historia del trazado de las rutas marítimas.

El dibujo se encuentra junto a una descripción en latín que identifica a la cacatúa como un regalo que un sultán de la dinastía Ayyubid hizo a Federico II, quien llegó a ser excomulgado por la Iglesia católica por sus "amistades" con el mundo islámico en tiempo de exacerbada fe. Según la doctora Heather Dalton, de la Universidad de Melbourne (Australia), "El hecho de que una cacatúa llegara a Sicilia durante el siglo XIII muestra que los viajeros que comerciaban en el norte de Australia formaban parte de una floreciente red que llegaba al Medio Oriente y más allá", aportando información completamente nueva sobre las rutas comerciales medievales.

Siguiendo a la experta, "aunque nuestra parte del mundo todavía se considera la última en haber sido descubierta, esta visión eurocéntrica se ve cada vez más cuestionada por hallazgos como éste". Es cuanto menos curioso que el hallazgo se relacione precisamente con Federico II de Hohenstaufen, quien continúa siendo uno de los monarcas más enigmáticos y "malditos" de la Edad Media europea.  

Manuscrito Voynich: Han corrido ríos de tinta sobre el libro "más misterioso de todos los tiempos", como lo definen, pero debemos señalar que, además de que su lenguaje continúa sin descifrarse, también suscitó controversia porque entre las especies de plantas que se recogen en él, se encuentran varias supuestamente desconocidas en Europa cuando fue confeccionado, en torno a principios del siglo XV, según la datación por carbono-14. Al parecer, son especies endémicas del Nuevo Mundo. Raro, ¿verdad?

Codex Rohonczi: Otro texto, también datado en el siglo XV –aunque hay quien opina que se trata de una falsificación del siglo XIX–, escrito al parecer en papel veneciano hacia 1430 y en un lenguaje desconocido, que podría tratarse de un silabario –algo similar a los ideogramas chinos–. Los idiomas que han propuesto diversos especialistas son el húngaro, el dacio, el rumano e incluso el hindú. No obstante, ninguna de las soluciones hipotéticas ha sido ampliamente aceptada entre la comunidad científica.

Código Copiale: Encuadernado en oro y papel brocado, sus más de 100 páginas están escritas en una bella caligrafía que combina símbolos desconocidos y caracteres griegos y latinos. Su nombre deriva de la única palabra legible: "Copiales". Gracias a la tecnología informática, en 2011 el profesor estadounidense Kevin Knight, junto a lingu?istas suecos, trascribió los símbolos para buscar patrones y tras varios ajustes descubrieron que se trataba de un texto en alemán antiguo que contenía el código de iniciación de una sociedad secreta del siglo XVIII.

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