Parapsicología

LA NIÑA ESPECTRAL DE LA CARRETERA

Gonzalo Pérez SarróVarias personas han contemplado la aparición de una pequeña de aspecto fantasmal en un tramo de una carretera que conduce a Valparaíso (Cáceres). Uno de los testigos incluso intentó intercambiar unas palabras con ésta, que se «desmaterializó» ante sus ojos. Pero hay más, porque el autor del reportaje averiguó que en dicho tramo pudo haber fallecido una niña en un accidente de tráfico años atrás…

21 de Junio de 2013 (11:39 CET)

LA NIÑA ESPECTRAL DE LA CARRETERA
LA NIÑA ESPECTRAL DE LA CARRETERA
La salida 174 de la Autovía de Extremadura conduce a Valparaíso, una localidad cacereña que antaño gozó de gran relevancia, pero que hoy en día es sólo un vano recuerdo, una de tantas poblaciones abandonadas que jalonan la geografía española. Si uno es mínimamente sensible a las «otras realidades», enseguida se dará cuenta de que el enclave oculta ciertas «particularidades» que los cinco sentidos no son capaces de captar. Muy cerca de Valparaíso reside el protagonista de esta historia, Gorgonio Fernández Naranjo, quien por tres veces se topó con lo insólito en las inmediaciones del «pueblo fantasma». Hombre de fe, profundamente católico, colabora con numerosas instituciones solidarias y se gana la vida como empleado de la Central Nuclear de Almaraz-Trillo.

Una tarde de mayo, no recuerda bien si del año 1992 ó 1993, regresaba en su automóvil a Navalmoral de la Mata –población donde reside–, en dirección a la Autovía de Extremadura, cuando a la altura en la que la vía se cruza con otra, observó la imagen de una niña que permanecía quieta junto al camino, a unos 50 metros de su posición. El técnico de Almaraz, extrañado, se preguntó qué hacía allí una chiquilla sola a esas horas, pues pronto empezaría a anochecer. Conforme se aproximó con su Citroën AX 1400, Gorgonio pudo confirmar lo que desde el primer momento le había parecido: la pequeña iba vestida con un traje de comunión. Inmediatamente, la lógica trató de poner las cosas en su sitio, y pensó que algo más adelante, en cualquier recodo de la vereda, hallaría a los padres de la niña.

El de Navalmoral prosiguió el trayecto hasta llegar su domicilio, momento en el que cayó en la cuenta de que, tras el encuentro con la pequeña, no había visto a nadie más en el camino de Valparaíso. Pero le intrigó aún más un detalle que recordó en ese preciso instante: los ropajes de la chiquilla parecían de otro tiempo. Aquello le hizo sospechar que su experiencia nada había tenido de normal… Muy a su pesar, justo un año después tendría la oportunidad de cerciorarse de lo acertadas de sus elucubraciones, pues nuevamente se toparía con lo insólito. Pero tiempo al tiempo, no adelantemos acontecimientos.

UN NUEVO ENCUENTRO
También por la tarde, Gorgonio regresaba a su domicilio. Hacía tiempo que había olvidado su encontronazo con la misteriosa chiquilla, pero de repente aquella extraña figura apareció nuevamente ante sus ojos. Entonces le vinieron a la mente, en tromba, los comentarios de algunos vecinos. Al parecer, no había sido el único testigo, y en el pueblo algunos hablaban claramente de la «niña fantasma». Sin embargo, la imagen que tenía delante no se mostraba evanescente ni vaporosa. Al contrario, parecía tan física como el resto del escenario que la circundaba.

Por supuesto, en esta ocasión se fijó mucho mejor. Del mismo modo que él clavó su mirada en la niña, ésta hizo lo propio con nuestro protagonista justo cuando pasaba a su lado… (Continúa en AÑO/CERO 275).
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