Parapsicología

Los fantasmas del restaurante

Hace un año surgía un fenómeno paranormal en el restaurante sevillano «Viandas», del cual AÑO/CERO informaba a sus lectores. Los empleados no son los mismos de entonces, pero continúan las manifestaciones de lo que parece ser una misteriosa entidad fantasmal. Ésta es una crónica de los hechos tal como hoy suceden, narrada por los investigadores del caso.

1 de Febrero de 2005 (00:00 CET)

Los fantasmas del restaurante
Los fantasmas del restaurante
El tiempo ha transcurrido, pero un caso tan interesante como éste no podía ser completamente abandonado. Si bien la primera investigación que se llevó a cabo fue lo bastante importante como para atraer el interés de los medios de comunicación, no es menos cierto que la confusión generada en torno al tema hizo casi imposible conseguir la tranquilidad y el sosiego imprescindibles que deben presidir la investigación de cualquier fenómeno paranormal.

Al repasar la historia más reciente del restaurante sevillano «Viandas», hay un hecho que destaca a primera vista. Prácticamente todo el personal que fue testigo de los primeros sucesos extraños acaecidos entre los meses de septiembre y octubre de 2003, ya no presta sus servicios en este establecimiento. Unos se fueron alegando argumentos laborales; otros dijeron hacerlo por motivos puramente personales. Pero cualesquiera que fueran las causas reales, lo cierto es que ninguno de ellos se vio libre de la tensión, de esa ansiedad que todo ser humano experimenta ante la irrupción súbita del misterio en su vida cotidiana. Todas esas personas que fueron testigos de extraños fenómenos, como los camareros Sebastián, Carmen o Víctor; Jorge, el cocinero, y hasta la que fuera directora-gerente, la encantadora Raquel Morcillo, se han negado a permanecer allí. Es de suponer que el motivo de estas deserciones tiene mucho que ver con la inquietante presencia de esa sombra conocida como «el coronel».

Sonidos del silencio

Algo comienza a despertar de nuevo en el restaurante casi coincidiendo con el inicio de la primavera. Ya en el mes de marzo, algunos miembros del nuevo personal empiezan a escuchar ciertos sonidos. Al principio son casi inaudibles y resulta relativamente fácil ignorarlos., pero como a medida que pasa el tiempo se hacen más y más extraños, todos empiezan a creer que el mismo fenómeno que perturbó a sus anteriores compañeros, ha vuelto para jugarles una mala pasada. Y la preocupación les asalta, incluso, a quienes jamás creyeron en fenómenos paranormales.

Llegaban ya los primeros calores primaverales en la capital sevillana y los inquietantes sonidos continuaban y se incrementaban. Según Toñi, la cocinera, «era un sonido muy extraño, como si alguien llorara. Esa especie de gemido parecía provenir de la parte de arriba, pero cuando subíamos nunca encontramos a nadie. En algunas ocasiones pensamos que podría provenir de algún animal o del viento. Pero no era así; y cada vez lo escuchábamos más cercano»
Es preciso aclarar que la parte superior del local –las plantas segunda y tercera– apenas se utilizan, como no sea de almacén donde se guardan diferentes utensilios y enseres del restaurante. «En efecto, apenas subimos allí para nada –nos comenta Reyes C.G– . Primero, porque prácticamente no se usa y no hay en ese lugar nada que necesitemos, pero también por culpa de todo lo que ha sucedido en este restaurante. Yo, por nada del mundo subiría después de haber escuchado las ';carreras' del fantasma».

Así fue. Corría el mes de abril cuando en la segunda y en la tercera planta del local se escucha el sonido de pisadas, que de pronto aumentan de ritmo hasta convertirse en verdaderas carreras. No resulta sorprendente que, a partir de ese momento, el pánico comience a apoderarse del personal.

Susurros y voces

Muy pronto la fenomenología presente en el restaurante adquiere un aspecto mucho más escalofriante. Algunos empleados aseguran que cuando se encuentran en el cuarto que utilizan como vestuario, conocido entre ellos como «la habitación 6», experimentan un escalofrío acompañado de esa típica sensación de estar siendo observados. Incluso en ciertas ocasiones les parece escuchar una voz que en susurros les llama por su nombre.Y esto empieza a suceder en la planta baja, donde los empleados ya no pueden rehuirlo porque es el área donde tiene lugar su actividad profesional.
«Hace poco estaba yo cocinando –nos cuenta Toñil, la cocinera– cuando escuché claramente cómo me llamaban por mi nombre. Al responder, mi compañera Tamara, se volvió y me preguntó ';Con quién hablas, Toñi?'. ';Pues contigo, que me acabas de llamar'–, le repliqué. Pero me dijo que no, que ni una sola palabra había salido de sus labios. Entonces fue cuando me asusté de verdad. Lo comenté con las compañeras y me confesaron que también habían vivido experiencias similares, pero no habían querido comentar nada por no asustar a nadie y para que no las tomaran por locas. Entonces recordamos que los anteriores empleados también narraban hechos muy parecidos. Eso acabó por dejarnos aterrorizadas». Toñi se refería a los testimonios recogidos durante la primera investigación, que estuvo a cargo del autor de estas líneas y Manuel Cabello y cuyos resultados fueron publicados en su momento por nuestra revista (AÑO/CERO núm. 62).

Sombras oscuras

Durante el verano comienza a suceder algo aun más inquietante. Ya no son ruidos indefinidos, ni siquiera voces. Ahora los empleados vislumbran ocasionalmente una sombra tenebrosa con aspecto claramente humano, que en ocasiones adopta la forma de una estela blanquecina. Su lugar preferido suele ser la escalera de servicio, y pronto empieza a ser vista subiendo y bajando los escalones... con los consiguientes sobresaltos para el personal.
«Es muy inquietante ver a esa sombra moverse, y notar la risa nerviosa de tu compañera cuando mira tu cara y sabe que has visto algo, y que por más vueltas que le das, no acabas de saber qué puede ser. Una tarde yo creí ver a alguien que se dirigía hacia los servicios. Le pregunté a Toñi dónde iba, pero de pronto me sobresaltó escuchar su voz a mi espalda. Y si Toñi estaba detrás de mí, entonces ¿quién había entrado en el aseo? Nos acercamos y llamamos a la puerta. Quien quiera que fuera debía seguir allí, porque no habíamos visto salir a ninguna persona. Llamamos y, como no obtuvimos respuesta, abrimos la puerta. Estaba vacío, no había nadie. Nadie. Estoy segura de que aquí, entre nosotros, hay algo que no es de este mundo».

Otras muchas veces Toñi ha visto a esta inquietante manifestación, ya sea en forma de sombra oscura, blanquecina, o incluso acompañada de un extraño resplandor semejante a una llama azul. Y no sólo ella, puesto que el resto de los trabajadores del restaurante también han sido testigos de los «paseos» con que a veces les obsequia la extraña entidad. Los empleados anteriores de «Viandas» pudieron observar fenómenos aún mas inquietantes, como sucedió en cierta ocasión en la que el cuadro eléctrico general estalló en llamas sin previo aviso.

La investigación

En el mes de septiembre, un equipo de investigadores compuesto por Jesús Conejero, Guillermo León, José Manuel García y los ingenieros Manuel y José González, comienza a recabar datos. Los fenómenos observados en el estudio del año anterior siguen ahí con la misma fuerza. Aunque esta vez nadie puede ver la misteriosa silueta, sí se pudo corroborar, a través de los testimonios aportados por los empleados, que sus experiencias han sido exactamente iguales a las que sufrieron los miembros de la anterior plantilla. No obstante, se graban algunas pequeñas esferas luminosas de origen desconocido, y se registran ciertas psicofonías que aún se hallan bajo estudio.

El por ahora último capítulo de esta historia sucedía el pasado mes de noviembre, cuando las empleadas del restaurante, sin dar crédito a sus oídos, escuchan las armoniosas notas del piano ubicado en la segunda planta del local. Pero cuando suben a ver quién es el desconocido pianista, no encuentran a nadie...
¿Quién o qué se oculta entre las sombras del restaurante «Viandas»?
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