Historia oculta
27/01/2021 (16:50 CET) Actualizado: 19/07/2022 (15:21 CET)

Los banqueros de Hitler (II)

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, los aliados trataron de ocultar a toda costa la implicación de grandes corporaciones –principalmente estadounidenses– en el esfuerzo de guerra del ejército nazi. 'Biografía no autorizada de la segunda guerra mundial' (Obelisco), obra de la que extractamos el siguiente artículo, desvela esta y otras verdades ocultas del conflicto que asoló a medio planeta entre 1939 y 1945

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Los banqueros de Hitler (II)
Los banqueros de Hitler (II)

LA TRAMA SECRETA

Según el testimonio del excanciller alemán Heinrich Brüning, el ascenso de Hitler incluso fue financiado por aquellos que estaban por encima de toda sospecha. De hecho, el 28 de agosto de 1937, después de haber huido a los EE UU por temor a ser arrestado por los nazis, Brüning escribió una carta al primer ministro británico Winston Churchill, en la que declaraba que en octubre de 1928 las principales contribuciones pagadas regularmente al Partido Nazi provenían de los dos bancos más grandes de Berlín, especificando que eran instituciones financieras dirigidas por judíos y que uno de ellos pertenecía a un líder sionista. 

El embajador estadounidense en Berlín advirtió al presidente de su país sobre la colaboración de empresas de EE UU con los nazis

La mayoría de los préstamos otorgados a Alemania por las altas finanzas internacionales terminaron siendo gastados en el rearme, y esto fue tan evidente que el 19 de octubre de 1936, William Dodd, el embajador estadounidense en Berlín, escribió al presidente Franklin D. Roosevelt para denunciar la situación: «Actualmente, más de cien empresas estadounidenses tienen filiales con las que colaboran. Los Du Pont tienen tres aliados en Alemania que facilitan el negocio de armamentos. El principal aliado es I. G. Farben, una expresión del Gobierno que dona doscientos mil marcos al año a una organización de propaganda que opera en la opinión pública estadounidense. La Standard Oil Company (sucursal de Nueva York) envió 2 millones de dólares en diciembre de 1933 y paga 500.000 dólares al año para ayudar a los alemanes a producir combustible sustituto para fines de guerra. El presidente de la International Harvester Company me dijo que su negocio aquí aumentaba un 33% anual (creo que en fabricación de armas), pero que no podían exportar nada. Incluso nuestros fabricantes de aviones han hecho acuerdos secretos con los Krupps. Las compañías General Motors y Ford están haciendo prósperos negocios en Alemania a través de sus subsidiarias y exportan sus beneficios. Cito estos hechos porque complican las cosas y aumentan los peligros de la guerra».

Algunos de los personajes más cercanos a Hitler actuaron como intermediarios entre él y la élite financiera, explotando contactos que conducían directamente al presidente de EE UU y a los gigantes bancarios más grandes. Por ejemplo, el exlíder nazi Ernst «Putzi» Hanfstaengl, además de ayudar a Hitler a organizar el Putsch de Múnich y presentarlo a la alta sociedad, era amigo personal del presidente Roosevelt. Su entrada en el Partido Nazi parecía estar escrita por el destino, porque el padre de Himmler (el jefe de las SS) había sido uno de sus profesores de secundaria.

PRENSA INDULGENTE

Hjalmar Schacht, por otro lado, antes de convertirse en el banquero de Hitler, fundó el Banco de Regulaciones Internacionales de Basilea (apodado el «banco de bancos» porque desempeñaba el importante papel de «directorio internacional» de bancos centrales), y el documento del 17 marzo de 1933 que selló su investidura como presidente del Reichsbank fue firmado por Adolf Hitler y el famoso banquero judío Max Warburg, junto con los siete miembros del Consejo General (Generalrat) del Banco Central de Alemania (entre los cuales había otros dos banqueros de origen judío). Schacht, además de ser un hombre de confianza de J. P. Morgan, los Rothschild y los Warburgs, también era un amigo cercano del gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman, quien en 1939 ayudó a Hitler a vender el oro que los nazis robaron al Banco Central Checoslovaco.

Hjalmar Schacht
Hjalmar Schacht, el banquero de Hitler (Wikipedia)

La misma gran prensa internacional, que inmediatamente después de la guerra comenzó a describir a Hitler como el mal absoluto, fue muy indulgente con él incluso después de la promulgación de las leyes raciales de 1935 contra los judíos. De hecho, en 1939 (tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial), la famosa revista estadounidense Time le dedicó la portada, presentándolo al mundo como el «hombre del año 1938».

Portada TIME Hitler
Portada de la revista Time en la que Hitler es presentado como el «hombre del año 1938»

El rearme de Alemania y la posibilidad misma de una nueva guerra constituyeron un gran negocio tanto para los grupos industriales como para las altas finanzas, y para el presidente Roosevelt, que a pesar de haber pasado a la historia como el político del New Deal que frenó la codicia de los grupos de presión económicos, siempre había mantenido estrechos vínculos con Wall Street por haber llevado a cabo él mismo actividades de banquero y especulador desde 1921 hasta 1928. 

INTERESES OCULTOS

A pesar de ser escasamente conocido, Franklin Delano Roosevelt, además de haber sido presidente del Banco de la Reserva Federal de Richmond de 1931 a 1936, descendía de una familia de grandes banqueros. Su bisabuelo James Roosevelt, por ejemplo, fundó el Banco de Nueva York en 1784 y el banco de inversión Roosevelt & Son de New York en 1797. Por otro lado, en el campo industrial, creó la primera refinería de azúcar en EE UU.

Más de un siglo después, los miembros de la familia Roosevelt dirigieron un imperio económico aún mayor y comenzaron a hacer negocios con J. P. Morgan, uno de los banqueros más ricos y poderosos del mundo. A principios de la década de 1920, los bancos y corporaciones de Wall Street utilizaron la hiperinflación alemana para comprar todo tipo de bienes a un tipo de cambio extraordinariamente favorable, y Roosevelt fue jefe de United European Investors y otras compañías de inversión que aprovecharon la situación para obtener enormes beneficios.

Documentos del Archivo del Congreso estadounidense muestran que el abuelo de George W. Bush hizo negocios con los financieros del nazismo

En 1936, el senador de Missouri James A. Reed reveló que la familia del presidente Roosevelt era uno de los mayores accionistas de General Electric, uno de los gigantes industriales estadounidenses que colaboraron más activamente con la máquina de guerra nazi a través de sus subsidiarias de AEG (a pesar del nombre alemán de Allgemeine Elektrizitäts Gesellschaft, la empresa continuó siendo propiedad de la empresa estadounidense GE). Por lo tanto, Roosevelt continuó durante su mandato (1933-1945) teniendo relaciones tan estrechas con la industria que algunas de sus iniciativas políticas, como la Ley Nacional de Recuperación de la Industria (NRA) del 16 de junio de 1933, le fueron sugeridas directamente por Gerard Swope de GE. En la década de 1920, las actividades especulativas de Roosevelt en Europa fueron apoyadas financieramente por Owen D. Young (el creador del Plan Young para Alemania), quien más tarde comenzó a administrar simultáneamente la General Electric de Nueva York y sus sucursales AEG en la Alemania nazi.

 

«Los negocios son los negocios», y también la familia Bush, que ha estado al frente del Gobierno estadounidense con dos presidentes, hizo acuerdos muy lucrativos con compañías alemanas que explotaron la mano de obra a muy bajo costo. De hecho, algunos documentos del Archivo del Congreso estadounidense que salieron a la luz en 2004 mostraron que las compañías dirigidas por Prescott Bush (el abuelo de George W. Bush) hicieron negocios en Alemania con los financieros del nazismo a través de las compañías controladas por Fritz Thyssen (uno de los mecenas de Hitler).

Los negocios con el Tercer Reich continuaron durante casi un año después de que EE UU entrara en guerra contra Alemania

NEGOCIOS MUY OSCUROS

En 1919, George Herbert Walker dirigía W. A. Harriman & Co., que en 1931 se fusionó con la institución financiera británica Brown Brothers. En 1922, Averell Harriman, el magnate del ferrocarril que luego se convirtió en asesor del presidente Roosevelt, se reunió en Berlín con Thyssen para proponer la creación de un banco germano-estadounidense. La idea se materializó en 1924 con la fundación de la Union Banking Corporation (UBC) de Nueva York, cuya presidencia fue confiada a George Herbert Walker, mientras Bush se convirtió en socio y director.

Fritz Thyssen
Fritz Thyssen, industrial afiliado al partido nazi

Los negocios con el Tercer Reich continuaron durante casi un año después de que EE UU entrara en guerra contra Alemania, y no fueron los Bush o los Harriman quienes pusieron fin a sus actividades, sino el Estado americano. El escándalo estalló el 31 de julio de 1941, cuando el diario The Washington Post publicó un artículo titulado «El ángel de Hitler tiene 3 millones de dólares en un banco estadounidense». El «ángel de Hitler» al que se refería el periódico era Fritz Thyssen, mientras que el banco era la UBC.

En 1942, todos los activos estadounidenses de la UBC fueron confiscados bajo la Trade with the Enemy Act (ley que castigaba cualquier relación comercial con el «enemigo»), pero la evidencia de la participación de Prescott Bush comenzó a surgir de los archivos holandeses solo a partir de 2001. El economista estadounidense Victor Thorn resumió la situación de la siguiente manera: «La UBC se convirtió en la ruta secreta para la protección del capital nazi que iba de Alemania hacia EE UU pasando por Holanda. Cuando los nazis necesitaban renovar sus suministros, Brown Brothers Harriman devolvía sus fondos directamente a Alemania. Una parte importante de los fondos financieros de la familia Bush se creó precisamente a través de su ayuda a Adolf Hitler». 

Portada de

Portada de Biografía no autorizada de la Segunda Guerra Mundial (Ediciones Obelisco), de Marco Pizzuti

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