Historia
18/01/2023 (08:30 CET) Actualizado: 16/01/2023 (14:50 CET)

Hallan un 'pozo de los deseos' de la Edad de Bronce repleto de ofrendas

En el fondo del 'pozo de los deseos' los arqueólogos hallaron cerca de un centenar de objetos con fines rituales

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

18/01/2023 (08:30 CET) Actualizado: 16/01/2023 (14:50 CET)
El pozo de los deseos. Foto: Marcus Guckenbiehl
El pozo de los deseos. Foto: Marcus Guckenbiehl

¿Quién no ha arrojado alguna vez una moneda a una fuente, con la intención de pedir un deseo? Ya sea por cumplir con una tradición popular de las muchas que hay en torno a fuentes y manantiales repartidas por todo el mundo, o bien por simple superstición, todos hemos realizado en alguna ocasión este popular gesto mientras disfrutamos de nuestras vacaciones en alguna ciudad atestada de turistas.

En la actualidad solemos ignorar el origen de tan singular costumbre, pero los estudiosos saben bien que las fuentes y pozos de los deseos, en los que según la creencia se cumplían las peticiones de quienes acudían hasta allí, han formado parte del folclore europeo desde tiempos remotos, pues era una práctica habitual ya en la prehistoria. Pues que el agua es fuente de vida y el sustento principal de la agricultura, desde que el ser humano se asentó en comunidades estables y desarrolló el cultivo de la tierra las fuentes naturales, manantiales y pozos se santificaron y se convirtieron en lugares sagrados, en torno a los cuales se desarrollaron a menudo diferentes prácticas rituales. En buena parte de estos lugares, los llamados “pozos de los deseos” se “activaban” arrojando una moneda de oro en su interior a modo de ofrenda.

Un buen ejemplo de este tipo de prácticas lo ha encontrado un equipo de arqueólogos alemanes que lleva desde 2021 excavando en un yacimiento de Germering, en el distrito de Fürstenfeldbruck, en la región alemana de Baviera. Allí se han desenterrado hasta la fecha un total de 70 pozos de agua cuya antigüedad comprende desde la Edad del Bronce hasta la Alta Edad Media. Aunque todos esos pozos proporcionan jugosos datos a los investigadores, uno de ellos, descubierto recientemente, se diferencia de los demás por una razón singular: es un pozo de la Edad del Bronce en cuyo interior alguien depositó un buen número de piezas de gran valor a modo de ofrenda ritual.

En el fondo del pozo de los deseos se hallaron cerca de un centenar de objetos con fines rituales

Algunas de las ofrendas halladas en el pozo. Foto: Marcus Guckenbiehl
Algunas de las ofrendas halladas en el pozo Foto Marcus Guckenbiehl

En el pozo, de cinco metros de profundidad y revestido de madera, se descubrió que la base estaba perfectamente conservada, y en ella aparecieron cerca de un centenar de objetos depositados con fines rituales, y con una antigüedad aproximada de 3.000 años, lo que indica que fueron colocados en la Edad del Bronce. Entre estos objetos destacan «70 cuencos, tazas y ollas ricamente decoradas, del tipo que suele encontrarse en los enterramientos de la Edad del Bronce Medio, colocados como ajuar funerario», explicaron los investigadores en un informe publicado en Archaeonews. Según los arqueólogos, estas piezas habían sido colocadas en el fondo del pozo con un gran cuidado, y se encuentran «completamente intactas».

Además de estas vasijas, los investigadores también encontraron otros artefactos, como «broches de bronce usados en prendas de vestir, espirales de metal y un diente de animal en un colgante envuelto en metal».

Los arqueólogos creen que estos ritos eran una suerte de sacrificio ritual para obtener buenas cosechas

Aunque es difícil establecer de forma fehaciente el significado de este tipo de costumbres, los arqueólogos e historiadores de este periodo creen que este tipo de ritos constituían una especie de sacrificio ritual con el fin de obtener buenas cosechas. Según los estudios realizados en el pozo hasta el momento, los investigadores han determinado que hace unos 3.000 años se produjo un descenso del nivel de las aguas subterráneas, coincidiendo con el momento en el que se depositaron los objetos a modo de ofrenda. Esto podría indicar que en aquellas fechas se produjo una larga sequía que habría afectado a las cosechas, por lo que los habitantes de la zona habrían realizado una ofrenda ritual con el fin de recuperar la afluencia de agua y, con ello, salvar las cosechas.

También se encontraton broches de bronce y espirales de metal
También se encontraton broches de bronce y espirales de metal

Los pobladores de la Edad del Bronce descubrieron, sin saberlo, las propiedades biocidas de algunos metales

Al igual que otros pueblos de la Antigüedad, los pueblos celtas y germánicos consideraban las fuentes, manantiales y pozos como lugares sagrados, y por esta razón mantenían rituales en torno a estas urgencias de agua. Por ejemplo, era habitual que erigieran en dichos lugares estatuas de divinidades asociadas a manantiales o estanques. También tenían la costumbre de arrojar las armas y armaduras de sus enemigos vencidos a modo de ofrendas de sacrificio. De aquellas prácticas, proponen los estudiosos, podrían haber surgido otras costumbres, como la de arrojar moneda al interior de fuentes y pozos. Curiosamente, los arqueólogos han propuesto la hipótesis de que los pobladores de la Edad del Bronce descubrieran, sin pretenderlo, las propiedades biocidas de algunos metales, como el cobre y la plata. Al arrojar monedas de tales materiales al fondo de los pozos, y si se depositaba en ellos la cantidad suficiente, esto podría haber hecho que el agua fuera más segura para beber. Al descubrir esto de forma casual, no es extraño –dicen los arqueólogos–, que aquellos rituales se consideraran benéficos o capaces de proporcionar buena suerte a quienes los practicaban.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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