Lugares mágicos

Menorca: enigmas arqueológicos y fenómenos anómalos

A pesar de su pequeño tamaño, Menorca sorprende por la enorme cantidad de restos prehistóricos que conserva. Sin duda, las taulas son los monumentos más impresionantes y enigmáticos, pero no son las únicas construcciones arqueológicas de la isla envueltas en el misterio: navetas, talayots y necrópolis han sido escenario de fenómenos anómalos y avistamientos de extraños seres luminosos y No Identificados. Por esa razón, algunas personas se reúnen en los enclaves para realizar prácticas esotéricas

21 de Agosto de 2012 (11:56 CET)

MENORCA: ENIGMAS ARQUEOLÓGICOS Y FENÓMENOS ANÓMALOS
MENORCA: ENIGMAS ARQUEOLÓGICOS Y FENÓMENOS ANÓMALOS

Desde la antigüedad, Menorca ha sido considerada una isla sagrada por todos sus pobladores. Conocida primero por los fenicios como Nura, que significa «la isla de los fuegos», y después por los griegos como Melusa, se convirtió en punto de encuentro de fenicios y griegos, cartaginenses y romanos o árabes y cristianos. Pero mucho antes, Menorca vivió su época dorada con la cultura talayótica, que se originó a finales del II milenio a. C. Estos desconocidos habitantes prehistóricos construyeron enormes poblados, en los cuales erigieron las taulas, unas enigmáticas estructuras pétreas que, 3.000 años después de su edificación, siguen constituyendo un reto para la arqueología.

Lo primero que sorprende de las taulas es su singularidad, dado que no se han encontrado en ningún otro lugar del planeta. Los diferentes estudios no han logrado explicar por qué únicamente se hallan en un área tan reducida, aunque ésta no es la única pregunta sin resolver. Otro de los principales interrogantes es para qué fueron construidas. Durante años, los investigadores han propuesto diferentes teorías, pero antes de exponerlas debemos conocer un poco más de las taulas.

Estos monumentos prehistóricos, pertenecientes a la cultura talayótica, están formados por una piedra vertical que hace la función de pie, y otra colocada horizontalmente sobre la primera. La unión de ambas crea la característica forma de «T» de dichas construcciones. Además, muchas de ellas cuentan con dos pequeñas piedras laterales, colocadas a ras de suelo, a derecha e izquierda del pie. Por otra parte, hay taulas que, además de las dos rocas principales, poseen una pilastra de apoyo. Algunas incluso tienen una especie de nervio posterior tallado en la misma piedra vertical que hace de pie. Ahora bien, lo que más sorprende de las taulas son sus enormes dimensiones, con alturas que oscilan entre los tres y cinco metros y un peso de varias toneladas. Respecto a su antigüedad, tampoco existe consenso, pero las principales dataciones las sitúan entre los años 1600 y 400 a. C., lo que supondría que aproximadamente tienen unos 3.000 años.

Pero, ¿para qué fueron levantadas semejantes construcciones? Las antiguas creencias atribuyen a las taulas la función de mesas para gigantes, puesto que sólo una raza de seres titánicos que hubiera habitado la isla, podía haber «fabricado» construcciones de tal envergadura… (Continúa en AÑO/CERO 265).
 

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