Civilizaciones perdidas

La atlántida está en Canarias

Mucho se ha escrito sobre la «mítica» isla-continente desde que Platón aludiese a la misma en sus diálogos Timeo y Critias (360 a. C.). Sin embargo, el autor del presente reportaje, que ha empleado media vida a la investigación callada de este enigma, encontró una serie de evidencias arqueológicas que han asombrado a los especialistas, las cuales indican no sólo que la Atlántida estaba en un territorio entre Fuerteventura y Lanzarote, sino que sus habitantes colonizaron amplias zonas del planeta cuando las aguas hundieron la enorme isla, entre el 12.000 y el 9.000 a. C.

21 de Mayo de 2014 (20:52 CET)

La atlántida está en Canarias
La atlántida está en Canarias

 

El asunto de la localización de la Atlántida ha hecho correr ríos de tinta, pero lo cierto es que las diferentes hipótesis siempre han adolecido de pruebas fehacientes que las sustenten. Tras recopilar la información disponible sobre el «mito», llegué a una clara conclusión: prácticamente todo lo publicado hasta el momento es una repetición recurrente de los datos presentados por Platón, que han sido interpretados por distintos investigadores y aficionados. Cualquiera que lea la fuente primigenia del mito, los diálogos Timeo y Critias de Platón, encontrará mención a una cultura existente hacia el 9.500 a. C. En primer lugar, cabe preguntarnos si tal información tiene visos de realidad. Y, ciertamente, hoy en día existen abundantes pruebas de que en épocas tan remotas se desarrollaron avanzadas civilizaciones. Uno de los ejemplos más conocidos lo constituye el yacimiento arqueológico de Göbleki Tepe, en Turquía (AÑO/CERO, 284).

Sin duda, el «mito» de la Atlántida ya era complejo para los sabios contemporáneos de Platón, no digamos para los modernos investigadores, puesto que trastoca las bases de la historia conocida. Cuando comencé mi investigación, tuve claro que debía empezar desde cero, estudiando cada una de las pistas propuestas por los distintos especialistas sin apriorismos, e incluso teniendo en cuenta que una posibilidad no descartable fuese que el filósofo griego sólo hubiera recopilado retazos de una leyenda sin base real.

EL DISCO ÁUREO DE BENSAFRIM: PRIMERA EVIDENCIA

Después de múltiples pesquisas, me topé en un libro sobre la cultura de Tartessos con la imagen del disco áureo de Bensafrim, hallado en la necrópolis romana de Fonte Velha (Portugal) en 1895. Enseguida me di cuenta de que, probablemente, tenía delante de mis narices la primera evidencia real sobre la existencia de la Atlántida. El disco en sí mismo es un esquema básico de la topología de la capital atlante –Atlantis– contemplada desde lo alto, pues coincide con la descripción que hace Platón del continente sumergido. En la parte más externa se encuentra repetido el signo de agua, y luego se divide en cinco secciones con signos que están separados por cinco pares de espirales gemelas (este detalle sería una clara alusión a los diez reyes atlantes nacidos gemelos a los que alude Platón). Dichas espirales van desde el centro hacia el exterior, a modo de puentes que comunican los anillos.

En cuanto a los signos visibles en la parte interior del disco –tanto por la cronología del mismo como por la ubicación geográfica en la que se localizó–, los he interpretado en lengua tartésica del siguiente modo: KONIS BALTA. Los koni son un pueblo conocido en la antigüedad, en época prerromana, al que se refieren distintos autores clásicos como Cynetes, Cinetes, Cunetes, Cuneos, Conios y Konii. Según las fuentes históricas, se trató de una tribu establecida en el sur de Portugal, considerada independiente de los íberos, celtas y celtíberos.

En la búsqueda de una traducción etimológica de las palabras transcritas en el disco, descubrí que KONI significaba «caballo» o «rey» a lo largo de toda Europa, llegando incluso a Turquía. Y en África –incluido Egipto– se traducía como «fuerza» o «fortaleza». Es justo con la expansión de esta palabra donde encuentro una correspondencia directa con la zona invadida por el imperio atlante, según lo que escribió Platón. Teniendo en cuenta que la palabra «jinetes» (los que montan a caballo) posiblemente proceda de una derivación de los conios o cynetes y que en el último anillo de la capital de la Atlántida existía un hipódromo donde se realizaban carreras de caballos, es posible concluir que tenemos una nueva referencia que debe estudiarse: el caballo. Además, la palabra BALTA puede traducirse como «entre las aguas» o «entre marismas», lo cual haría referencia a los anillos de tierra y agua presentes en Atlantis…(Continúa en AÑO/CERO 287).

 

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