Civilizaciones perdidas

¿Qué representan los moáis de Isla de Pascua? (I)

Es una teoría más que plausible, la cual explicaría uno de los mayores enigmas de la arqueología: qué representan los moáis.

Miguel Pedrero

2 de Septiembre de 2019 (11:00 CET)

¿Qué representan los moáis de Isla de Pascua? (I)
¿Qué representan los moáis de Isla de Pascua? (I)

El gran enigma de Pascua y por lo que se conoce la isla mundialmente es por los moáis. Hasta el momento nadie ha logrado responder a la pregunta del millón de euros: ¿A quiénes representan estas gigantescas figuras pétreas? Quizá la solución se encuentre en un relato legendario…

Cuenta una leyenda que el sueño del artesano favorito de Hotu Matu´a –el rey fundador de Pascua– se veía constantemente interrumpido por la aparición de su padre fallecido, de modo que no podía descansar. Tal era su deterioro físico que decidió consultarle el problema al hechicero del monarca. Éste le recomendó que tallase una efigie de su progenitor en piedra volcánica y la colocase frente a su casa. Sólo así, poseyendo la figura del espíritu que lo molestaba, lograría dominarlo. Esta tradición acabaría extendiéndose por toda la isla, habitada por molestos espectros que habitualmente hacían de las suyas a los rapanuis. Con el paso de los siglos, comenzaron a tallarse estas estatuas a mayor tamaño, dando lugar a los moáis.

Espíritus malévolos

Quizá el relato legendario que acabamos de narrar posea cierta relación con otro no menos llamativo, referido al encuentro del rey Tu´u Ko Ihu con dos diablillos o espíritus malévolos –conocidos desde entonces por el sonoro nombre de aku-aku– mientras daba un paseo. Cuando llegó a su palacio, tomó un trozo de toromiro y talló ambas figuras tal como las recordaba: estilizadas, costillas y columnas muy marcadas, enormes cejas, mentones sobresalientes, narices aguileñas, orejas largas y brazos también largos y delgados. A los dos seres también se les distinguía un órgano reproductor masculino.

Solo así, poseyendo la figura del espíritu que lo molestaba, lograría dominarlo

Desde luego, no podemos obviar su parecido con los moáis, que se distinguen por su porte estilizado, nariz larga y respingona y orejas también alargadas. Aunque también es cierto que los moáis poseen características diferentes a las de los aku-aku, como pómulos prominentes y labios finos y unidos. Además, también existen algunos moáis de rasgos claramente femeninos, cuando los aku-aku son siempre masculinos. Hasta ahora se han localizado diez «moáis hembras», caracterizados por unos senos y vulva muy marcados. Por otro lado, la mayoría de los «gigantes pétreos» están coronados por una especie de sombrero o moño de escoria roja, que desde luego no hallamos en las representaciones de los aku-aku.

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