Lugares mágicos

A lanzada: puerta de entrada al más allá

A Nosa Señora da Lanzada, en Sanxenxo (Pontevedra), es uno de  los santuarios más famosos de Galicia, donde todavía perviven milenarias creencias y cultos paganos. Su privilegiada ubicación, en un promontorio rodeado de arenales, frente al tenebroso océano Atlántico, convierte a este recinto sagrado en un lugar único de la geografía religiosa española.

17 de Marzo de 2014 (19:46 CET)

A lanzada: puerta de entrada al más allá
A lanzada: puerta de entrada al más allá

Venidos de todos los rincones de España y del extranjero, miles de devotos acuden cada año al santuario de A Lanzada, atraídos, principalmente, por sus virtudes para favorecer la fecundidad. En este mágico lugar de la costa gallega se conjugan ancestrales ritos precristianos con el culto a la Virgen; la divina intervención de la Madre de Dios con los poderes de las aguas, los astros y las piedras; y la creencia en una vida en el más allá con las ánimas en pena, la Santa Compaña, el remero Caronte y las bestias fantasmagóricas que habitan las rías gallegas y sus islas. En definitiva, el mundo terrenal y profano con el mundo de lo sobrenatural y lo divino. 

A PROTECCIÓN CONTRA LOS ESPÍRITUS

A diferencia de lo que acontece en otros santuarios, el origen histórico de la ermita de A Nosa Señora da Lanzada hay que buscarlo en la fortaleza allí levantada en el siglo X y no en la expresa construcción de un templo con el fin de cristianizar determinados ritos paganos. Pese a dicha circunstancia, es indudable que los cultos precristianos que se realizaban en este lugar desde la más remota antigüedad se han adaptado a la nueva fe católica. Por tanto, observamos en este proceso asimilador una acomodación de la doctrina cristiana a unas milenarias creencias ya existentes en el mágico enclave, como los cultos asociados a los astros, al agua y a las piedras.

Tampoco debemos olvidar el aspecto simbólico que nos transmiten muchas de las leyendas tejidas alrededor del santuario, en las cuales se vislumbra la fe en el líquido elemento como puerta de acceso al más allá o a un paraíso situado allende los mares. El territorio donde se alza el templo de A Lanzada es un lugar liminal, una separación tanto física como simbólica. Por una parte es un límite geográfico, pues estamos ante un cabo –antiguamente una isla– que se abre frente al inmenso Atlántico, lo que de por sí ya supone una frontera natural entre tierra y mar. Es decir, el límite entre la seguridad del firme y el océano: misterioso, peligroso, insondable…

Pero, además, constituye una división administrativa, pues se localiza en el territorio que marca la frontera entre el ayuntamiento de Sanxenxo y el de O Grove. Esta ubicación es la que le otorga el carácter de santuario costero, de elemento protector contra los seres del más allá, representados en el tenebroso mar. Es, en definitiva, un lugar en el que se manifiesta lo sagrado, simbolizado en la Virgen, la Gran Madre, la Diosa que nos cuida y nos otorga la vida, además de acogernos amorosamente cuando fallecemos… (Continúa en AÑO/CERO 284).

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