Lugares mágicos

Así es la espectral Cripta de la Muerte

Es uno de los conjuntos arquitectónicos morturios más importantes del país. Un tétrico panteón que rememora entre sus piedras las medievales danzas de la muerte. Ponemos rumbo a Málaga, a la espectral Cripta de los Condes de Buena Vista. Fran Contreras

20 de Diciembre de 2018 (17:39 CET)

Así es la espectral Cripta de la Muerte
Así es la espectral Cripta de la Muerte

La capital de la Costa del Sol es mucho más que buen clima, playas y espetos. Y nuestro destino es un buen ejemplo. Ubicada en el lugar en que Fernando "el Católico" dispuso su campamento durante el asedio y toma de la ciudad en el siglo XV, donde, según la leyenda, recibió la visita de dos monjes de la Orden de los Mínimos que le anunciaron su victoria tres días después, morada además de la talla de Santa María de la Victoria, la patrona de Málaga, se alza la Basílica, Real Santuario y Parroquia de Santa María de la Victoria y de la Merced.

Se trata de una de las principales iglesias de la ciudad, que compite en importancia con la catedral y no sólo guarda historia, leyendas y fervor de los malagueños, sino que también es el lugar donde el buscador de enigmas se topará con un panteón-cripta diferente a cualquier otro en nuestro país, la Cripta de los Condes de Buena Vista, "La Cripta de la Muerte".

ORÍGENES E HISTORIA DE "LA CRIPTA DE LA MUERTE"
El templo de tres pisos -construido sobre una antiguo enclave mágico, de aguas curativas en época remota–, fue reconstruido en el siglo XVII por el Conde de Buenavista, quien invirtió parte de su patrimonio para ampliar el santuario, más concretamente el pórtico, campanario, sacristía, camarín y dos criptas, una para la comunidad religiosa y otra privada, que es hoy el monumento funerario más sombrío, tétrico y aterrador de los existentes en España.

Se trata de un mausoleo ubicado justo debajo del altar mayor y del camarín de la Virgen, erigido por el arquitecto Felipe Unzunrrunzaga por mandato de José Guerrero Chavarino, primer Conde de Buena Vista, Caballero de la Orden de Calatrava y regidor de Antequera, que atesora el mensaje escondido de la visión alquímica de la vida y la muerte.

Y es que el viajero encontrará en el habitáculo, de planta rectangular, un suelo ajedrezado –de reminiscencias masónicas–, un pilar central con cuatro columnas en forma de palmera que expresa la relación entre la tierra y el cielo, así como los cuatro elementos de la naturaleza –aire, tierra, agua y fuego–.

Y en su interior, trece nichos, separados por pilastras, resaltadas en escayola blanca sobre fondo negro, de las que surgen escalofriantes figuras de la muerte adosadas, cuerpos en transición, esqueletos, así como calaveras y huesos en las bóvedas y muros, así como citas bíblicas. Una ornamentación funeraria que surgió en el Medievo cuando para el hombre, que convivía a diario con plagas, el fantasma de la la enfermedad y el horror del infierno, la muerte era más real que la propia vida.

EL MENSAJE ALQUIMISTA DE LA MUERTE
Un bestiario escultórico compuesto por una macabra iconografía que resalta el contraste entre la vida y la muerte, que ya aparece en los sepulcros franceses en los que se representaban a las personas vivas y muertas expresando la simbólica destrucción del cuerpo frente a la salvación del espíritu, y la metamorfosis alquimista.

Una decoración que encierra el mensaje simbólico de los místicos del siglo XVI representado en rostros infernales, cuerpos cadavéricos que sujetan balanzas simbolizando la justicia divina, sudarios extendidos, mensajes amenazadores, alegorías eclesiásticas y cortesanas. Así como el trabajo alquímico, en el que la primera meta de la Gran Obra era la regeneración espiritual del hombre representando la muerte y descomposición del cuerpo como preludio de la resurrección.

La muerte, plasmada en esqueletos armados con guadañas, portando relojes de arena que miden el tiempo esperando su momento. Todo ello junto a termes y parcas en los ángulos, seres de aspecto demoníaco, rostros enfrentados que simulan el espejo de la muerte o cuerpos incorruptos que desvelan el triunfo sobre la muerte. Un tenebroso gran teatro que no deja indiferente a nadie.

EL TEATRO DE LA VIDA Y MUERTE
Y es que la Cripta de la Muerte es un tétrico mensaje en yesería que invita a la meditación. Las estatuas orantes del primer Conde de Buenavista, don José Guerrero Clavarino, y la de su mujer, doña Antonia Coronado y Zapata, se pierden en la atmósfera tenebrosa que da la bienvenida al viajero buscador de enigmas.

El altar mayor está revestido de mármol, presidido por una gran cruz realizada con materiales preciosos que muestra el triunfo sobre la muerte, representada con varios esqueletos, recordándonos que no podemos escapar a ella. Una cripta, un panteón, un mausoleo, distinta a cualquier otra en nuestro país, erigida sobre un antiguo lugar de poder, en el que no solamente descubriremos la simbología fúnebre; aquí aflorarán sensaciones y emociones encontradas.

Nos recuerda la brevedad de la existencia humana. Que desde que nacemos comienza nuestra muerte, como queda reflejado en una figura esquelética abrazando a un niño. Y que ninguno, da igual nuestra condición social, podemos escapar a nuestra cita con ella, a nuestro destino final y al comienzo de la gran aventura, el viaje al más allá.

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