Lugares mágicos

Los enigmas del barranco de Badajoz

Infinidad de testigos aseguran que en este lugar se han encontrado con unos seres de luz o han contemplado objetos voladores no identificados introduciéndose en el interior de la montaña. Otros se refieren a bellas composiciones musicales de procedencia desconocida o a la presencia de extrañas «energías». El periodista Juanca Romero nos introduce en estos y otros misterios en su obra «Barranco de Badajoz» (Editor Lulu.com), de la que extractamos el siguiente reportaje.

31 de Agosto de 2012 (11:29 CET)

LOS ENIGMAS DEL BARRANCO DE BADAJOZ
LOS ENIGMAS DEL BARRANCO DE BADAJOZ

Situado a poco menos de 19 kilómetros de la capital de la isla, Santa Cruz de Tenerife, el municipio de Güímar ocupa una extensión aproximada de 103 kilómetros y está enclavado en uno de los más vistosos valles del archipiélago canario. El Barranco de Badajoz pertenece al Paisaje Natural Protegido de Siete Lomas, justo bajo la espectacular sombra de la ladera de Güímar.

Lo primero que llama la atención del visitante es la presencia de pequeñas edificaciones incrustadas en la morfología del entorno. Este enjambre de cuartos de hechura regular, forma parte de lo que en su día era uno de los motores económicos de la isla: la extracción del agua a través de diversas galerías. En total hay siete túneles y cada una de ellos conecta con una o varias de estas pequeñas y blanquecinas estancias.

Son muchas las personas que aseguran haber protagonizado fenómenos inexplicables en el Barranco de Badajoz, cuya fama de mágico ha traspasado las fronteras insulares, por lo que gentes de todos los rincones del planeta acuden a esta zona para «cargarse de energía», contactar con presuntas entidades espirituales o vivir en primera persona los fenómenos paranormales que, en teoría, tienen lugar allí.

En su momento, entrevisté a Alejandro Amador, un informático y espléndido fotógrafo que decidió visitar el barranco una noche, en compañía de varios amigos. «Cuando lo vimos, nos impresionó bastante la entrada al enclave. Al llegar a una zona estrecha, se quedaron todos de piedra, y nunca mejor dicho. Justo al pasar, empezaron a caer guijarros desde arriba. Estuvimos un rato fuera de la galería hasta que decidimos bajar en varios grupos. Al final, nos quedamos tres personas en el último. Alcanzando el final del barranco, por una zona con más iluminación, en la que casi no hay piedras y el suelo es de tierra, sentí que me empujaban por la espalda. No había nadie detrás, no choqué con nada y no me tropecé con ninguna piedra».

No es el único caso. Otras personas han vivido situaciones similares en esta zona. Raúl Sánchez, reportero del programa televisivo Cuarto Milenio, dirigido por el periodista Iker Jiménez, se encontraba grabando unas imágenes del barranco cuando sintió que una «energía» invisible presionaba su pecho, empujándolo hacia atrás. A pesar de que intentó avanzar, esa fuerza de origen desconocido se lo impedía.

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