Ovnis y vida extraterrestre

«El OVNI se adelantaba a mis pensamientos»

El caso que relatamos a continuación es la prueba de que la inteligencia que maneja el fenómeno OVNI es capaz de captar los pensamientos de los testigos.

Miguel Pedrero

26 de Julio de 2019 (11:00 CET)

«El OVNI se adelantaba a mis pensamientos»
«El OVNI se adelantaba a mis pensamientos»

«Durante el avistamiento OVNI se nos fue el tiempo, se hizo un silencio inexplicable y teníamos una sensación especial y extraña imposible de explicar con palabras», me decía Amelio Gómez al otro lado del teléfono tras relatarme, a grandes rasgos, la experiencia que protagonizaron él y su hijo el último domingo de febrero de 2009 en plena sierra de Camaces, no muy lejos de Ciudad Rodrigo (Salamanca). Como de costumbre, lo convencí para que nos viéramos en persona y me relatara el suceso en el lugar de los hechos. Amelio aceptó encantado, pero añadió: «Esto ocurrió en pleno monte, así que tráete botas de montaña porque vamos a caminar de lo lindo». La verdad, de poco me sirvieron, porque nos pusimos de barro hasta las cejas.

El OVNI sabía de antemano qué movimientos iba a hacer con la cámara

«Mi hijo y yo estábamos parados justo aquí –me explicaba Amelio bajo una lluvia de mil demonios– a la caza de jabalíes. De pronto, vimos que de una nube comenzó a descender un objeto con forma rectangular. Era metálico, brillaba mucho y, de vez en cuando, emitía destellos. A su alrededor tenía infinidad de antenas pequeñas, como un puercoespín rodeado de púas, y a sus extremos destacaban una especie de brazos mecánicos, al final de los cuales había lo que parecían dos antenas parabólicas cubiertas por un cristal oscuro. Vamos, que aparentaban dos ojos que se movían constantemente en todas direcciones, como si estuvieran inspeccionando el entorno».

Uno de los testigos del caso señalando hacia el lugar del avistamiento.
 

Control absoluto

El OVNI acabó parándose sobre unas antenas repetidoras de televisión y telefonía móvil que se podían ver perfectamente desde el lugar en el que nos encontrábamos. «Estuvo así, quieto, unos tres minutos. Entonces me dije: ‘¡Leches, si tengo el móvil en el bolsillo, voy a fotografiarlo!’ Total, lo saqué y encuadré perfectamente el objeto dentro de la pantalla, pero cuando iba a pulsar el botón para capturarlo, aquel aparato, en décimas de segundo, se apartó lo suficiente para no aparecer en el encuadre. Lo intenté tres o cuatro veces más y siempre pasó lo mismo. ¿Cómo podían saber los tripulantes del aparato, si es que los había, cuánto se tenían que mover para no salir en la instantánea? Porque se retiraba lo justo. Desplazaba el móvil medio centímetro y ya volvía a estar a tiro».

Pero Amelio no se rindió y puso el móvil en modo de grabación de vídeo. «Pensé: ‘Ahora no te me escapas’. Pero el objeto volador supo, no sé cómo, que estaba filmando, porque ya fue imposible encuadrarlo. Estuvo así varios minutos, jugando conmigo por el espacio aéreo. Yo me pregunto: ‘¿Qué clase de tecnología es capaz de hacer una cosa así?’ Aquello tenía el control absoluto de los acontecimientos, es como si supiera de antemano el movimiento que iba a realizar con la mano». Finalmente, el OVNI ascendió realizando un semicírculo, hasta que pegó un acelerón y se metió dentro de una nube. «Ya no lo volvimos a ver», terminó Amelio con su relato. 

Si ha vivido alguna experiencia de avistamientos de OVNIs, puede comunicarse con el autor en el siguiente mail: miguelpedrerog@gmail.com

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