Parapsicología

Cómo cambiar la realidad con el pensamiento

Numerosos libros de autoayuda explican que podemos cambiar la realidad con nuestro pensamiento. La cuestión no es tan sencilla como predican esos manuales, pero puede hacerse, tal y como explican prestigiosos físicos.

Miguel Pedrero

6 de Abril de 2020 (16:30 CET)

Cómo cambiar la realidad con el pensamiento
Cómo cambiar la realidad con el pensamiento

Algunos astrofísicos defienden que cambiamos el universo sólo con observarlo, porque colapsamos la función de onda de la realidad ajustándola a lo que creemos que debería ser esa realidad en base a nuestras experiencias previas. No se trata de una discusión intrascendente. Al contrario, es de las más profundas, porque eso supondría que si aplicamos una intención al proceso de observación del mundo que nos rodea, podremos llegar a transformarlo de algún modo. De estos barros nacen los lodos de conceptos y prácticas esotéricas, según los cuales si fijamos nuestro pensamiento en un determinado objetivo, seremos capaces de alcanzarlo. 

En su momento tuve la oportunidad de preguntarle al físico Amit Goswami para conocer su opinión sobre la verdadera capacidad del pensamiento humano. Mi interlocutor esbozó una amplia sonrisa y soltó: «Lamentablemente la cuestión es un poco más compleja que pensar en algo para que se convierta en real. La realidad se manifiesta en la presencia del observador, lo cual nos lleva a la conclusión de que es la conciencia la que elige, la que se manifiesta en una de las múltiples posibilidades. Entonces es cierto que yo elijo mi realidad, pero no desde mí, no desde mi conciencia separada, que yo denomino ego, sino desde la conciencia universal. Por lo tanto, la clave para cambiar el mundo que nos rodea consiste en tener la facultad de acceder a esa conciencia universal que se expresa en todos nosotros, y la manera de hacerlo es a través de la experiencia y la intuición. Entonces, podemos seguir a nuestra intuición con intención y enfocarnos en conseguir un impacto sobre la realidad. En el fondo se trata de un proceso creativo».

La cuestión es un poco más compleja que pensar en algo para que se convierta en real

El científico se dio cuenta de que la conversación tomaba derroteros quizá demasiado profundos y quiso reconducir sus palabras hacia conceptos más entendibles por el común de los mortales: «En resumen, podemos decir que es factible cambiar mi realidad, pero no desde ese punto de vista simplista tan popular, según el cual basta con pensar en algo con mucha concentración para conseguirlo. Yo me refiero más a un proceso». ¿Y de qué manera podemos poner en marcha ese proceso? Goswami vuelve a retomar la intensa entrevista después de tomar un par de sorbos del refresco que tiene ante él: «Lo primero que debemos hacer el bajar el ritmo y relajarnos. Pero este proceso tiene otra parte importante que consiste en prestar atención, enfocarnos en lo que pretendemos. Y, por supuesto, hacer, no podemos quedarnos con los brazos cruzados, hay que actuar. Es un proceso en dos pasos: uno es hacer y el otro ser».

La técnica de «burlar» el tiempo

En el fondo, Goswami se estaba refiriendo a que la clave está en conectar de algún modo con esa conciencia unitaria. Para ello existen diversas técnicas –como la meditación– que provocan en nosotros estados expandidos de conciencia, los cuales pueden permitirnos la conexión con esa conciencia unitaria o universal. En este sentido, el prestigioso físico y divulgador científico Fred Alan Wolf ha dicho y escrito en múltiples ocasiones que es posible burlar el confinamiento espacio-temporal en el que nos encontramos. Para ello sólo es necesario «matar» el ego, trascender el «yo» con el que se identifica cada uno de nosotros. Tal como apunta Wolf, el yoga y otros métodos orientales de control de pensamiento pueden ser una herramienta para viajar a otras realidades de la existencia. 

La clave consiste en «matar» el ego, trascender nuestro yo

La visión yóguica del tiempo se resume en el concepto de samsara, palabra sánscrita que viene a describir la rueda de la existencia, el continuum de acontecimientos y circunstancias no visibles a simple a vista, pero que constituyen la verdadera realidad. Pero el término samsara también sirve para definir al «maya» budista, a Matrix, al mundo de ilusión en el que vivimos. Fred Alan Wolf lo explica de un modo magistral en su obra El Yoga del viaje en el tiempo (Ediciones Vesica Piscis, 2007): «Numerosos himnos antiguos cuentan que el tiempo –el pasado, presente y futuro– es el progenitor del cosmos y que, a su vez, el tiempo es hijo de la conciencia. Dentro de esa antigua sabiduría se halla contenido un secreto: que es posible, con técnica, burlar el tiempo; en otras palabras, viajar a través del tiempo, e incluso alcanzar las tierras de la eternidad. De nuevo, la física cuántica está de acuerdo, y nos dice cómo podemos trazar un mapa de esas tierras para que el viajero vea qué aspecto pueden tener. Adentrándonos más en esos textos antiguos, descubrimos que dicen que el espacio y el tiempo son productos de la mente y que no existen con independencia de ella. Sorprendentemente, los principios de la física cuántica apuntan a lo mismo. Se trata de una clave extraordinaria. El truco para salir fuera de los confines del espacio y el tiempo es llegar más allá de la fuente de los mismos: la mente».

Llegar más allá de la mente con nuestro pensamiento. Esa es la clave para trascender nuestra realidad tridimensional y conectar con esa conciencia universal. 

Lo más leído

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Nos interesa tu opinión

Revista

Nº 361, Agosto de 2020

Nº 361, Agosto de 2020

Esta web utiliza 'Cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio.