Vida alternativa

Cómo desintoxicar el hígado

No creo que la mayoría de las enfermedades se relacionen con exceso de toxinas en el hígado o que limpiar éste sea una práctica que merezca la pena. Una función importante de dicho órgano es ocuparse de las toxinas que entran en el cuerpo. Si se goza de buena salud y no se sobrecarga el organismo con sustancias tóxicas como el alcohol, el hígado se limpiará solo. Hay que desconfiar de los productos limpiadores del hígado, opina el médico Andrew Weil, autor del best-seller La curación espontánea.

1 de Mayo de 2006 (00:00 CET)

Cómo desintoxicar el hígado
Cómo desintoxicar el hígado

Las afirmaciones de Weil son de sentido común. Sin duda, la vía para mantener sano y depurado el hígado pasa por una buena alimentación, sin alcohol y libre de otros productos irritantes. Sin embargo, la alimentación actual con conservantes alimenticios y exceso de sal, el entorno contaminado –incluidos el aire que respiramos y el agua que bebemos– y otros factores como el consumo de medicamentos (incluso el aparentemente inofensivo paracetamol) a la larga acaban dañando este órgano ¿Qué hacer entonces para mejorar su funcionamiento y no agotarlo prematuramente?

Laboratorio viviente

Un hígado sano produce buena bilis, es decir, tiene como consecuencia digestiones normales que se traducen en bienestar general y en un color de piel saludable. Por el contrario, aquél «se queja» cuando se le da exceso de trabajo con comidas inmoderadas y alcohol. Los estragos que estos provocan se manifiestan en una coloración amarilla de la piel y en trastornos hepáticos de diversa gravedad. Tal situación debilita y daña al resto de los órganos. Una vez que el hígado está sobrecargado con toxinas, no será fácil conseguir que vuelva a funcionar bien, pero se le puede ayudar con una dieta adecuada que contenga además alimentos tonificantes para el mismo, así como con infusiones de diversas plantas depurativas y protectoras (ver recuadro). Algunas son excepcionales para tal fin y ayudan en casos graves. Las «limpiezas drásticas», por el contrario, según apuntaba Weil, no son recomendables y además pueden resultar peligrosas.

Dado que las funciones del hígado, el órgano más grande del cuerpo, son vitales para la salud, no es de extrañar que circulen tantas recetas caseras y se encuentren a la venta numerosos productos para desintoxicarlo.

En relación con las limpiezas caseras, Sandra Cabot, autora del libro The Liver Cleansing Diet (La dieta limpiadora del hígado), apunta que «muchas curas depurativas son demasiado agresivas, sobre todo para personas que ya están enfermas. Algunas incluyen tomar una taza entera de aceite de oliva y emplear sales de Epson como lavado intestinal. La ingesta de este preparado suele producir fuertes diarreas. A pesar de los resultados en apariencia eficaces, se trata de una limpieza intestinal pobre, que causa gran fatiga y puede ser peligrosa». Cabot defiende en cambio ciertos preparados con hierbas protectoras y depuradoras del hígado que favorecen sus funciones y asegura que es posible curarse de un sinfín de dolencias, así como perder el exceso de peso.

El médico José María Cardesín, por su parte, ha podido constatar que una limpieza profunda de hígado y riñones puede resultar decisiva incluso en casos de cáncer. Desintoxicar el organismo es clave para recuperar la salud si hay afecciones de gravedad. En ese caso, tal desintoxicación debe ser bajo supervisión médica. Cuando sólo se trata de hacer una limpieza estacional porque la salud es buena (la primavera es idónea para la limpieza del hígado), Cardesín recomienda tomar durante dos o tres meses un extracto de rábano negro y alcachofa. Un tratamiento complementario con homeopatía ayudará a que la limpieza sea más eficaz.

Tónicos potentes

La investigación científica moderna ha confirmado las propiedades curativas para el hígado de algunas plantas recogidas en la farmacopea de numerosas tradiciones botánicas en todo el mundo. El azafrán de Indias (cúrcuma), el té verde, el boldo, la fumaria, el marrubio, el regaliz, el cardo mariano y la alcachofa, entre otros, poseen componentes químicos de gran ayuda para las afecciones hepáticas. La alcachofa, por ejemplo, es un alimento rico en inulina, un principio activo que se encuentra sobre todo en sus hojas y que –junto con ácidos fenólicos como la cinarina y los flavonoides– estimula de forma natural la formación de bilis en el hígado. Gracias a ella, el estómago y el intestino procesan mejor las grasas procedentes de la alimentación. Otro tónico recomendable es el diente de león. Su acción dual sobre hígado y riñón le convierte en un excelente remedio desintoxicante para la gota, el reumatismo y los problemas dermatológicos. En el Australian Journal Medical Herbalism (vol. 3, 1991) se recogen varios informes –uno de Vivarelli (1938)– que demuestran las propiedades curativas de esta planta silvestre, eficaz contra la hepatitis, la ictericia, la inflamación del hígado, la indigestión y aquellos trastornos hepáticos donde la secreción biliar es inadecuada. En cuanto al cardo mariano, diversos estudios realizados en las últimas décadas, como los de S. Talalaj en 1985, han demostrado su eficacia en pacientes con hepatitis crónica, inflamación biliar y toxicidad grave del hígado. Su eficacia se debe a un bioflavonoide (silimarina) que se absorbe rápidamente y ayuda a la secreción biliar protegiendo las células del hígado contra toxinas y drogas o medicamentos como el estradiol, la eritromicina, el paracetamol, la ciclosporina, la fenotiazina, la amitriptilina, e incluso la mortal amanita faloides.

Al margen de toxinas y venenos como los citados, no debe olvidarse que el hígado participa en la «digestión emocional». Según la medicina tradicional china, la ira y la cólera son emociones que «le roban energía» tanto si se expresan como si se contienen. Del mismo modo, el hígado se debilita con el sentimiento de infelicidad. Cultivar la tranquilidad y la alegría de vivir son, junto con una dieta aliada del mismo, las mejores formas de ayudar al buen funcionamiento de este órgano vital.

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