Mundo futuro

Guerra Fría 2.0 por el avance de la tecnología

El avance de la tecnología ha llegado a puntos en que la propia ciencia ficción se está haciendo realidad. Los países más poderosos se han lanzado a la carrera por crear las armas más punteras, entre los cuales EE. UU. y Rusia –en eterna pugna–, junto a China, se llevan la palma en lo que comienza a perfilarse como una nueva «Guerra Fría 2.0.».

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Periodista

5 de Septiembre de 2019 (11:00 CET)

Guerra Fría 2.0.
Guerra Fría 2.0.

Puesto que la Guerra Fría parece que nunca acabó, hoy Rusia también ocupa un importante lugar en esto de la guerra del futuro. En noviembre de 2016, con ecos de los tiempos del espía que surgió del frío, varios militares estadounidenses sugerían con preocupación que Rusia, el eterno enemigo, estaba centrada en desarrollar la biología humana con el fin de crear la fuerza de combate más mortal del mundo, opiniones de las que se hacía eco el diario Daily Star.

Según declaró el subsecretario estadounidense de Defensa, Robert O. Work, “Nuestros adversarios, francamente, están llevando a cabo operaciones de perfeccionamiento de humanos y nos asusta tremendamente”. Como si en las instalaciones del Pentágono no se estuviera haciendo lo mismo…

Aseguraron entonces que Rusia no sólo utilizaba distintos tipos de drogas para desarrollar estas supuestas mejoras biológicas y hacer “más resistentes y más rápidos a los soldados en el campo de batalla”, sino que estaría utilizando “implantes incrustados en el cerebro de los soldados para que sigan las órdenes de sus comandantes”. Vamos, algo muy similar al Proyecto Silencioso de su propio país. Pero es mejor hacer creer que es el enemigo quien va a hacer un mal uso de dicha tecnología.

Hay que señalar, rompiendo una lanza a favor de la investigación del Kremlin, que parece que dicha tecnología microscópica podría ser implantada en soldados para propósitos más benignos que el ataque, como “la mejora de la capacidad de cicatrización de heridas del cuerpo sin la necesidad de un médico”, o de la biónica, permitiendo al soldado controlar la máquina o las prótesis con su mente.

Ya trascendió que el Pentágono USA estaba haciendo lo propio: al parecer implantó chips de memoria en los cerebros de 24 voluntarios en una investigación que también podría conducir a terapias para las tropas heridas. Aunque cabe preguntarse hasta dónde llegarán estos experimentos y dónde pueden conducir a la humanidad en un futuro no tan lejano.

El Pentágono estaba haciendo lo propio: al parecer implantó chips de memoria en los cerebros de 24 voluntarios

Además, la división de investigación de Boeing Phantom Works también está investigando las mejoras de las capacidades cognitivas de los militares, con la intención de que los especialistas que controlan desde tierra el vuelo de los aviones no tripulados –modelos como el Heron israelí o el Predator estadounidense–, puedan en un futuro no muy lejano ser capaces de controlar simultáneamente varios escuadrones de cazas robot. Por supuesto, esto sólo será posible si se aumenta la concentración, la memoria y la velocidad con la que los controladores reconozcan los blancos. Una guerra a distancia que no está tan lejana y muestra, por ejemplo, el argumento de la película Espías desde el cielo (2015). Por ahora, se sabe que a través de dicho programa técnicos de Boeing utilizan espectrografías para examinar el comportamiento de su cerebro durante el vuelo. Tiempo al tiempo.

Hace apenas unos meses los medios se hacían eco de que precisamente el gigante aeroespacial Boeing, por petición de DARPA –Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa, en EEUU–, estaba dando forma al que será el primer dron espacial, de nombre Phantom Express, en el marco del Programa XSPExperimental Spaceplane– y, según un comunicado de la citada compañía, ya se ha completado la fabricación de un tanque de combustible para oxígeno líquido y pronto ocurrirá lo mismo con el tanque para hidrógeno líquido. Calculan que el “Expreso Fantasma” estará listo este mismo 2019, cuando se realizarán las primeras pruebas, pero que el primer vuelo no se realizará hasta 2021. Veremos cómo se desarrolla esta Guerra Fría 2.0.

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Portada Año Cero Noviembre 2019

Nº 352, Noviembre de 2019

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