Ciencia

Altas dosis de ketamina causan en el cerebro estados de ECM

Un estudio publicado en Nature por científicos del Reino Unido da explicación al llamado agujero K, provocado por la ingestión de altas dosis de ketamina, que comparan con las ECMs

Josep Guijarro

Periodista y escritor

23 de Junio de 2020 (12:00 CET)

Altas dosis de ketamina causan en el cerebro estados de ECM
Altas dosis de ketamina causan en el cerebro estados de ECM

En 1962, Calvi Stevens sintetizó por primera vez la ketamina, una droga disociativa con potencial alucinógeno, que empezó a utilizarse en la práctica clínica en 1965 por sus propiedades sedantes, analgésicas y, sobre todo, anestésicas. Ahora, un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, y publicado en Nature, ha demostrado que, en dosis altas, este fármaco puede causar en el cerebro "un estado de olvido parecido a una experiencia cercana a la muerte (ECM)."

La profesora del Departamento de Fisiología, Desarrollo y Neurociencia de la Universidad de Cambridge y directora de la investigación, Jenny Morton, y su equipo, trabajaban en una serie de experimentos destinados a comprender el efecto de ciertos fármacos terapéuticos en el cerebro de personas con enfermedad de Huntington, un trastorno genético en el que las neuronas de ciertas partes del cerebro se desgastan o se degeneran, diezmando las capacidades funcionales de una persona y ocasionando trastornos del movimiento, pensamiento (cognitivos) y psiquiátricos.

Ovejas olvidadizas

Para ello administraron ketamina a una docena de ovejas y, utilizando la electroencefalografía (EEG) medirían los cambios inmediatos en las ondas cerebrales de los animales. Las ovejas, al parecer, son un "modelo preclínico adecuado de trastornos del sistema nervioso humano". Pues bien, el equipo de Morton descubrió que la ketamina en altas dosis producía un "apagón" temporal del cerebro de los óvidos. 

Mientras las ovejas dormían con su dosis del fármaco, su actividad cerebral era de baja frecuencia, pero, una vez desaparecida la droga y una vez que las ovejas recuperaron su “conciencia”, los investigadores observaron sorprendidos cómo la actividad cerebral presentaba oscilaciones de alta y baja frecuencia, que se volvieron regulares en pocos minutos.  "Cuando las ovejas salieron de la ketamina, su actividad cerebral fue realmente inusual", explica la profesora Morton en un comunicado

Este patrón se correspondía al momento en el que los humanos informaban sentir que su cerebro se ha desconectado de su cuerpo, por lo que concluyen que las oscilaciones cerebrales causadas por el medicamento pueden impedir que la información del mundo exterior se procese normalmente. Para comprobarlo, inyectaron a seis ovejas una dosis más alta de ketamina (24 mg/kg) y, a los pocos minutos, observaron que la actividad cerebral de cinco de las seis ovejas se detuvo por completo, una de ellas durante varios minutos, un fenómeno que nunca antes se había visto. "Unos minutos más tarde, sus cerebros volvían a funcionar normalmente; era como si acabaran de apagarlos y encenderlos".

ketolar ecm
 

En opinión de los investigadores, "es probable que este fenómeno explique el 'agujero K'”, con esta denominación se refieren al estado de olvido similar al experimetado en las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM), algo “que es muy buscado por los abusadores de ketamina" (sic). En efecto, el Ketolar (nombre comercial del fármaco) en dosis altas, puede producir efectos alucinógenos que puede hacer sentir al usuario muy lejos de su cuerpo. Esta experiencia se llama entrar en un "agujero K", se ha comparado con lo que experimentan muchas personas en las denominadas ECMs, con las sensaciones de subir y separarse del cuerpo. Muchos usuarios encuentran la experiencia espiritualmente significante, mientras otros la padecen asustados.

Cuando una persona se encuentra en un "agujero K" es muy difícil moverse, permanecen sentados o tumbados durante la experiencia.

Su uso en humanos (con dosis más bajas), "se limita principalmente a situaciones de campo, como el alivio del dolor en primera línea para soldados heridos o víctimas de accidentes de tránsito" –explican los investigadores. "Nuestro propósito –añaden- no era observar los efectos de la ketamina, sino usarlo como una herramienta para investigar la actividad cerebral en las ovejas con y sin el gen de la enfermedad de Huntington". "Esto –concluye- podría convertirlo en una herramienta útil para estudiar cómo funcionan las redes cerebrales, tanto en el cerebro sano como en enfermedades neurológicas como la enfermedad de Huntington y la esquizofrenia".

Ahora, lo que nos queda por saber es si nuestro cerebro, en una situación de estrés máximo como una parada cardíaca, puede crear ketamina de forma natural en dosis suficientes que explique la ECM o las experiencias son auténticas y muestran que no todo acaba aquí, en la Tierra.

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