Civilizaciones perdidas

Ooparts: objetos fuera de su tiempo

Decenas de objetos arqueológicos desafían todo lo que sabemos sobre nuestro pasado. A menudo, la ciencia oficial ignora estos hallazgos… Foto: Wikimedia/Dawoudk

24 de Noviembre de 2014 (13:52 CET)

antikitera ooparts fuera tiempo
antikitera ooparts fuera tiempo

Cuando pensamos en el hombre prehistórico, de inmediato nos viene a la mente la imagen de un cavernícola emitiendo sonidos guturales. Sin embargo, a menudo se olvida que entre los Homo sapiens de hace 150.000 años y nosotros no hay ninguna diferencia. Somos iguales. Lo único que ha cambiado desde entonces es que cuando nosotros miramos hacia atrás vemos cómo hemos discurrido por una senda sobre la cual los conocimientos científicos se han ido acumulando. Sin embargo, aquellos hombres de la Edad de Piedra tuvieron que partir de cero y empezaron un recorrido durante el cual hubo momentos puntuales en los que alcanzaron conocimientos que posteriormente se perdieron de nuevo durante cientos o miles de años…
Hace nueve milenios, nuestros ancestros estaban abandonando las cuevas para comenzar a desarrollar la agricultura. Eran los primeros pasos camino de la aparición de las civilizaciones. Se trata del periodo llamado Neolítico, una época en la cual es impensable admitir que se hubiera desarrollado cierto grado de tecnología aplicada a la salud humana. Pero parece que así fue. Al menos eso es lo que se deduce de un informe publicado por la revista Nature el pasado 6 de abril, en donde los investigadores de las universidades de Poitiers (Francia) y Kansas (Estados Unidos) dieron a conocer los hallazgos que efectuaron en Mehrgarh (Pakistán).

Los estudiosos descubrieron en la zona 225 tumbas, de las que extrajeron más de cuatro mil piezas dentales para conocer las costumbres, la alimentación y las enfermedades que sufrían aquellos hombres. Pero a los investigadores les esperaba una sorpresa mayúscula, puesto que entre las muestras descubrieron 11 piezas que presentaban… ¡operaciones quirúrgicas! Lógicamente, los medios de comunicación que dieron a conocer el hallazgo incidieron en la idea de que los hombres de la Edad de Piedra acudían al dentista. En cierto modo, así es…

DENTISTAS EN LA EDAD DE PIEDRA
La investigación de las piezas dentales fósiles reveló la presencia de microperforaciones de minúsculo tamaño con paredes regulares. Dichos "agujeros" tienen un diámetro de entre 1,3 y 3,2 milímetros y una profundidad que oscila de 0,5 a 3,5 milímetros. Además, el estudio de las piezas reveló que las intervenciones dentales fueron exitosas, ya que se descubrieron rasgos evidentes de que aquellos hombres que acudieron a los dentistas prehistóricos lograron vencer su afección. Como hipótesis, los estudiosos franceses plantearon que se utilizó para ejecutar las perforaciones una especie de tornos que percutían y giraban sobre sí mismos.

Hasta este hallazgo, se suponía que las primeras operaciones dentales de la historia se habían llevado a cabo en Egipto hace cinco mil años. Sin embargo, este nuevo descubrimiento sitúa el origen de la ortodoncia otros cuatro mil años antes y en el valle del Indo, en donde emergería tiempo después la fascinante y misteriosa civilización hindú. Además, la técnica utilizada en Mehgarth, aún siendo mucho más antigua que la de los egipcios, estaba mucho más perfeccionada. Tanto es así que no fue hasta el siglo XIX que la medicina no logró algo similar. Todo esto quiere decir que aquel conocimiento se perdió en el curso de la historia y hubo que esperar miles de años para que se recuperara. Por si fuera poco, la investigación encabezada por Roberto Macchiarelli y David W. Frayer concluyó que, tras la perforación de la muela, lo que hicieron aquellos hombres fue cubrir el orificio con una suerte de cemento, es decir, lo que hoy llamamos un empaste, puesto que según los investigadores la razón de estas operaciones era terapéutica. Por último, cabe señalar que posiblemente se empleó algún tipo de hierba con propiedades anestésicas y tranquilizantes para mitigar el dolor que debía producir la operación.
"Es inusual, y no sólo eso, también es enigmático", ha declarado el antropólogo John R. Lukacs, de la Universidad de Oregón (Estados Unidos). No es que aquellos hombres usaran una tecnología que hoy nos parecería ciencia-ficción, pero la técnica sí superaba a la que empleábamos hace apenas 150 años. Y es que este es el fundamento de los OOPARTs, siglas que vendrían a significar "objeto fuera de su tiempo", debido a que se trata de restos arqueológicos que denotan una serie de conocimientos impropios de la época en la que han sido datados. De entre todos los OOPARTs, uno de los más emblemáticos es la llamada máquina de Antikythera, sobre la que ENIGMAS ofrece los últimos datos en el presente número. La incógnita que hasta ahora plantean estos objetos es que parecen surgir de forma espontánea y los conocimientos que reflejan se "olvidan" del mismo modo hasta que pasan milenios. Sin embargo, los hallazgos efectuados en Pakistán no son los únicos de estas características. Por extraño que resulte, en otros momentos del pasado remoto se empleó una suerte de tecnología aplicada a la salud humana.

LENTES DE AUMENTO HACE 3.000 AÑOS
Nos situamos en el año 1849. En aquellas fechas la ciencia desarrollaba las primeras lentes de aumento que, con el paso de las décadas, servirían para corregir los problemas de visión de millones de personas. Al mismo tiempo, en Nimrud, la antigua capital de Asiria, el arqueólogo Austen Henry Layard efectuaba una serie de descubrimientos sobre los cuales nadie volvería a interesarse hasta 1966. Por entonces, investigadores como Derek de Solla Price, profesor de Historia de la Ciencia de la Universidad de Yale (Estados Unidos), estudió uno de aquellos objetos que, por su aspecto, parecía una lente pulida de una pieza de cuarzo de gran calidad y sin imperfecciones internas. El estudioso incluso descubrió alrededor del cristal una serie de virutas de metal que le hicieron suponer que la lente estuvo acoplada a algún tipo de montura: "Todo apunta a que se trata de una lente de forma tiroidal elaborada con esa forma a propósito. Y las lentes de este tipo sólo tienen un uso: corregir el astigmatismo". El problema científico es que estas "gafas" –un OOPART en toda regla– tienen 1.500 años de antigüedad más que las primeras confeccionadas por la ciencia moderna.

De Solla Price continuó con sus investigaciones y halló otros muchos restos similares. Sólo en Cartago o Troya catalogó, respectivamente, 16 y 48 cristales pulidos con las mismas características y función. Al parecer, en diferentes pueblos del Mediterráneo y de Asia Central se fabricaron desde hace 3.000 años, con cierta asiduidad, este tipo de lentes que fueron pulidas utilizando un tipo de herramientas que hasta ahora nos resultan desconocidas.

FUERA DE SU TIEMPO
Otro artefacto verdaderamente sorprendente se encuentra en la actualidad –afortunadamente, sobrevivió a los bombardeos norteamericanos y al saqueo por parte de los soldados invasores– en el Museo de Bagdad (Irak). Ha sido datado en 2.000 años de antigüedad, aunque no se encontró hasta 1938. Se trata de una especie de jarrón que contiene en su interior un cilindro de cobre que rodea a una varilla de hierro. El ingeniero alemán Wilheim Konning descubrió que si ese cilindro se une a un líquido alcalino genera una intensidad eléctrica de 1,5 vatios. Se trataba, en realidad, de una pila eléctrica desarrollada dos milenios antes que la primera de las modernas. Recientemente, se hicieron nuevos trabajos y catálogos fotográficos del OOPART, lo que se aprovechó para confirmar que esta pieza podía servir para generar electricidad.

Otros objetos similares se localizaron en 1961 en la localidad de Olancha, en California (Estados Undidos), en donde unos arqueólogos aficionados hallaron una geoda recubierta por conchas marinas. Cuando al día siguiente la abrieron, descubrieron en su interior unas piezas de metal pulido y una arandela hexagonal recubierta de cobre junto a un aislante de porcelana o cerámica. Cuando el investigador Roland Willis se hizo con "aquello" descubrió que era exactamente igual a una bujía, pero, ¿quién fue responsable de haberla fabricado? Nadie lo sabe, especialmente porque la datación de la citada geoda determinó que tenía 50.000 años de antigüedad. Y no es que entonces no existieran conocimientos para fabricar algo así, sino que de acuerdo a la cronología oficial los seres humanos no habíamos pisado todavía el continente americano.

La despectiva imagen de los cavernícolas queda en entredicho cuando se rescatan de los arhivos prohibidos de los arqueólogos algunos hallazgos sorprendentes pero desestabilizadores. Uno de ellos mos remonta a 1969, cuando en los Urales (Rusia) se descubrieron ocho esqueletos –aparentemente de neandertales– en los cuales había restos evidentes de una trepanación. Con el tiempo, se han desenterrado muchos cráneos con agujeros abiertos de forma quirúrgica para posiblemente intentar vencer alguna enfermedad. Además, en esos esqueletos existen restos de una aparente intervención en la caja torácica tal cual se hacen ahora para llevar a cabo una operación a corazón abierto. Y si ocurrió tal, fue positiva, puesto que el análisis forense demostró que tras la intervención aquel hombre vivió entre tres y cinco años más. Recientemente, en otros yacimientos de neandertales en Bosnia se han encontrado huesos con agujeros que resultaron ser silbatos o flautas musicales capaces de emitir las mismas notas que las actuales.

Algunos de estos hallazgos imposibles son realmente atroces con la cronología oficial. Pero aún siéndolo, ahí están. Uno de los más llamativos emergió en 1961 en Odesa (Ucrania) gracias a los investigadores T. S. Gritsai e I. J.Yasko. Se trataba de huesos pulidos que tenían un millón de años de antigüedad, pero según los datos oficiales, por entonces nuestros ancestros sólo habían desarrollado herramientas muy rudimentarias. Sin embargo, aquéllas no lo eran, puesto que se trataba de "huesos que debieron ser cortados con instrumentos metálicos con los que se logró cortes milimétricos", publicó la revista Smena, en donde calificaban como bisturís estos fósiles. No lejos de allí, en Rostov (Rusia), un minero encontró en 1993 un trozo de metal fundido compuesto de acero tratado con una aleación. Además, a orillas del río Vashka se halló un objeto metálico formado por una singular aleación de metales: cerio, lantano y meodimo. Era artificial y la antigüedad se cifró en 300.000 años. El problema es averiguar quién practicaba la metalurgia en aquella época…

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