Conspiraciones

Leyendas de la criónica: ¿fue Walt Disney congelado?

¿Te has planteado congelar tu cuerpo al morir? Hay personas que ya lo han hecho esperando a que la ciencia en el futuro pueda devolverlas a la vida. Uno de los casos más legendarios es el de Walt Disney pero, ¿fue realmente congelado? Sergio Basi.

8 de Enero de 2019 (17:55 CET)

Leyendas de la criónica: ¿fue Walt Disney congelado?
Leyendas de la criónica: ¿fue Walt Disney congelado?

El miedo a morir acompaña al ser humano desde la noche de los tiempos. La tendencia a la conservación y la supervivencia es inherente a todos los seres y la vida no busca sino preservarse, cuidar de sí.

Esto llega al punto de que, una vez llega la muerte, muchos han buscado preservar su cuerpo para una supuesta vida después de la vida en la que creen. El Antiguo Egipto es el máximo y más famoso ejemplo de momificación, aunque fueran numerosísimas las culturas que utilizaban este mismo método para preservar su cuerpo y, en cierto modo, mantenerlo por siempre sin morir del todo.

En el mundo contemporáneo ya no nos pasa por la cabeza la idea de momificarnos –salvo por Halloween o festividades del estilo–, pero, a algunos se les pasan otras ideas, como la de criopreservarse. Esto es, por medio de la congelación, se suspende el proceso físico natural para que el organismo pueda ser reanimado en el futuro.

Debe hacerse a los dos minutos de que el corazón del difunto se pare porque el cuerpo debe ser conectado a un respirador cardiopulmonar para evitar la muerte cerebral. Posteriormente la sangre en las venas es sustituida por un líquido anticongelante y, finalmente, el cuerpo se introduce en un depósito de nitrógeno líquido a menos 196 ºC.

Esta práctica tiene, sin duda, una fe enorme en el progreso, fe en que la tecnología y la ciencia avancen como para devolver a la vida un cuerpo congelado y curarle, quizá, las patologías que podrían haber acabado con él antes de ser congelado. Pero no es sólo fe en el progreso, sino también en que tras la congelación habrá alguien con la disposición y las ganas de devolverle a la vida; lo cual es algo nada seguro teniendo en cuenta que es posible que pasen años suficientes como para caer en el olvido.

Más allá de todo el debate ético que comporta tanto a nivel científico como humano, no nos debería extrañar que algún día esta reanimación sea posible. Se ha conseguido criopreservar y después reanimar a diferentes especies de gusanos, una de ellas con un hecho extraordinario: "conservaba" asociaciones en su memoria, según estudios de los que se hacía eco el Daily Mail. Sabemos que también se hace con éxito con esperma y óvulos. En cualquier caso la complejidad de un humano es mucho mayor que la de unos gusanos o unas células, por lo que el reto permanecerá vigente aún un tiempo.

Y ante todo esto, cómo no, están las empresas que quieren sacar rentabilidad de ello, por lo que se encargan de llevar a cabo el proceso y, de algún modo, se comprometen a poner en práctica esa reanimación en caso de que algún día pueda ser realizada. Una de estas empresas es Alcor Life-Extension, de Estados Unidos.

La primera persona en someterse a estos procesos fue James Bedford, un profesor de psicología de la UCLA, quien en 1967 murió de cáncer pero criopreservó su cuerpo con los servicios de la empresa mencionada.

El jugador de beisbol Ted Williams también fue criopreservado en 2002. Al ser una estrella del deporte con incontables éxitos, su hijo decidió que su cuerpo fuera colocado en estado de suspensión criónica. Todo esto supuso un debate público de lo más intenso y numerosas disputas familiares. 

Un caso reciente es el de una niña de 16 años que tuvo que obtener el permiso de un juez para congelarse porque ella quería vivir cuando en el futuro su enfermedad -cáncer- pudiera ser curada. 

También hay quien ha congelado su cerebro esperando que algún día acabe reanimado en otro cuerpo, quién sabe si humano o artificial. Y es para unos pocos porque el precio de ser congelado y, quién sabe si algún día reanimado, oscila entre los 80 mil y los 200 mil dólares pagados por adelantado.

Lo que está claro es que esto es para unos pocos, en 2016 se contaba que había 300 personas congeladas en todo el mundo esperando a ser reanimadas. Y sí, decimos reanimación aunque suena plenamente a resurrección, pero las empresas y los científicos que estudian las formas de lograr llevar a cabo estos procesos consideran este asunto como una reanimación.

Y cómo obviar el cuerpo supuestamente congelado más importante de todos los tiempos. El de Walt Dinsney. Pero, ¿fue realmente congelado o se trata de una mera leyenda urbana?

Lo cierto es que es un personaje muy especial. Walt Disney se encuentra en la lista de las 16 personas más influyentes de los últimos 100 años porque cambió el estilo de vida de millones de personas con su imperio de la animación. Todo lo que tocaba lo convertía en oro y así renovó una industria cultural que en su época estaba llena de sexo y violencia, con el dibujo del ratón más famoso de todo el mundo: Mickey Mouse.  Su capacidad de crear le llevó a ganar 22 Óscars y muchos otros premios, pero también era un gran hombre de negocios, hasta el punto de que a día de hoy, su compañía Walt Disney Productions es la empresa de medios de comunicación y entretenimiento más grande del mundo.

Visto lo visto, quizá había motivos para querer congelarlo, al fin y al cabo había dejado una honda huella en el mundo… Walt Disney murió el 15 de diciembre de 1966 de una parada cardiorrespiratoria, estando hospitalizado a consecuencia de un grave cáncer en el pulmón izquierdo a causa de haber fumado como un carretero durante toda su vida. 

Sin embargo, siempre se ha dicho que él mismo solicitó ser sometido a un proceso de congelación para ser reanimado cuando hubiese cura para su enfermedad. Bob Nelson, presidente de la Sociedad Criónica de California dijo en 1972 para Los Ángeles Times que

"Walt Disney quería que lo congelaran. De hecho, mucha gente cree que fue congelado y que sus restos reposan en el sótano de su casa."

En cualquier caso, esto no deja de ser una leyenda que se configuró por las diversas razones que se exponen a continuación, todas ellas basadas en un contundente y atípico hermetismo familiar para con su muerte.

En primer lugar, hay que destacar que la enfermedad que padecía el genio se mantuvo en absoluto secreto y que, una vez muerto, pocos, muy pocos, pudieron ver el cadáver. La familia quiso unas exequias en la más rigurosa intimidad a pesar de que la muerte del genio mundialmente famoso ya acaparaba titulares en todas partes.

Tras el funeral, Disney fue incinerado y sus restos descansan en el cementerio Forest Lawn Memoral Park desde entonces.

Una última extrañeza que avivó la rumorología es que la familia pidió que en lugar de flores la gente enviara dinero en forma de donaciones para el Instituto de las Artes de California, una fundación creada por el mismo Walt Disney.

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