Hechos paranormales

Piropoltergeist: fuegos misteriosos de origen paranormal

Piropoltergeist es el fenómeno paranormal más extraño, excepcional y peligroso de entre los inexplicables: incendios que surgen espontáneamente en los lugares más inusitados, tanto en el interior de viviendas como en espacios exteriores.

espacio misterio

17 de Febrero de 2020 (17:15 CET)

Piropoltergeist: fuegos misteriosos de origen paranormal
Piropoltergeist: fuegos misteriosos de origen paranormal

¿A qué llamamos piropoltergeist? Cuando el enigmático fenómeno de la combustión espontánea se produce en repetidas ocasiones y aparentemente de forma arbitraria sobre toda clase de objetos: muebles, prendas de vestir, fotografías, adornos de decoración. ¿Qué clase de chispa demoníaca, como algunos la califican, prende en ciertos hogares provocando incendios repentinos en distintas estancias?

Si echamos un vistazo a los archivos de lo inexplicable, enseguida nos damos cuenta de que, efectivamente, tenemos casos de piropoltergeist para escandalizarnos. Uno de los más interesantes tuvo lugar en una pequeña aldea cercana a la localidad de Kota Bharu (Malasia). Allí vive Zainab Sulaiman, una viuda que entonces tenía 73 años y que entre los meses de mayo y diciembre de 2010 empezó a sufrir en su hogar toda clase de fenómenos poltergeist: objetos que aparecían y desaparecían, enseres rasgados por zarpas gigantescas y monstruosas, etc. Para nosotros sería aterrador, pero a Zainab y a sus dos nietos –que vivían con ella– no les causaba gran contratiempo, simplemente achacaban el poltergeist a la obra de algún espíritu burlón que la había tomado con ellos y que tarde o temprano se cansaría de importunarles. La explicación encajaba perfectamente en su sistema de creencias.

Pirómanos del Más Allá

Sin embargo, a mediados de diciembre de 2010 y durante un periodo de diez semanas, su casa se convirtió en un auténtico polvorín. Decenas y decenas de pequeños fuegos se desataban de repente, prendiendo ropas, colchones, alfombras, linos, ventiladores, estanterías... Entonces Zanaib y su familia sí que se asustaron. A pesar de que lograran extinguir todos los fuegos, los daños en su hogar eran irreparables. Además, como es lógico, el temor a que uno de esos incendios acabara propagándose por toda la casa les quitaba el sueño.

Al menos 250 artículos ardieron en el humilde hogar en poco más de dos meses. Convencida de que tenía a un espíritu malévolo encantándole la casa, Zainab llamó a unos «expertos» para arreglar el problema. Un grupo de imanes –la mujer y su familia profesan la religión islámica– se desplazó hasta la vivienda y, después de las oportunas «investigaciones espirituales», determinó que las responsables de los fenómenos eran unas entidades invisibles conocidas como Djinn, seres invisibles que, según la tradición árabe, pueden influir espiritual y mentalmente en el ser humano, llegando incluso a poseerlo (ver recuadro). Desde luego, los imanes no fueron los únicos especialistas en entidades del «otro lado» que acudieron a la casa atraídos por el fenómeno o con la intención de ayudar a Zainab. A pesar de los esfuerzos, los fuegos no solo no cesaban, sino que prendían con más violencia. «Tengo miedo de que cualquier cosa que haga enfade todavía más al espíritu», llegó a decir la viuda. Al final, solo la famosa maestra espiritual Ong Q Leng consiguió acabar con el problema a través de un exorcismo. Para ésta, el origen de los fuegos, lejos de ser inexplicable, estaba muy claro: eran los demonios Djinn.

En España también han tenido lugar piropoltergeist tanto o más espectaculares que el de Malasia. Por ejemplo, en 1976, los vecinos de Trazo, una pequeña población coruñesa, asistieron atónitos a una serie de incendios inexplicables. Los bautizaron como fuegos ameigados, porque surgían en cualquier zona de la localidad, devorando áreas de monte y provocando que los vecinos tuvieran que acudir raudos a apagarlos. Con el paso de los días, el fenómeno comenzó a extender su área de influencia, presentándose cada vez más cerca de casas y pallozas, quemando paja, madera y rastrojos. El miedo empezó a cundir entre los vecinos, puesto que los incendios se desataban tanto de día como en la noche, y la mayoría estaba convencida de que, tarde o temprano, uno de esos fuegos iba a desembocar en tragedia.

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