Historia

Jesús de Nazaret: ¿conocía su destino?

La biografía que conocemos de Jesús, ¿es el resultado de una manipulación histórica por parte de la primitiva Iglesia? ¿Cuál es el Secreto Mesiánico que se esconde en los Evangelios?

Divulgador

17 de mayo de 2021 (13:38 CET)

Jesús de Nazaret: ¿conocía su destino?
Jesús de Nazaret: ¿conocía su destino?

A comienzos del siglo XX, un teólogo luterano alemán llamado Wilhelm Wrede (1859-1906) leyó detenidamente uno de los Evangelios y algo hizo tambalear su fe: había descubierto el Secreto Mesiánico…

¿QUIÉN ESCRIBIÓ LA PRIMERA BIOGRAFÍA DE JESÚS?

El Evangelio de Marcos es el más influyente de todos los textos cristianos, pues sienta las bases doctrinarias del mesianismo atribuido a Jesús. En otras palabras: es de su lectura de donde se desprende que un hombre nacido en Galilea hace dos mil años sea identificado hoy, por millones de creyentes, como el Hijo de Dios. Éste es el motivo por el que los estudiosos de la Biblia se han interesado por averiguar cuándo y dónde fue escrito.

No sabemos quién, cuándo y dónde fue redactado el Evangelio de Marcos

Se considera el más antiguo de los cuatro Evangelios, aunque no sabemos quién, cuándo y dónde fue redactado. Se cree que pudo haber sido escrito por un tal Juan Marcos, discípulo de Pedro quien habría escrito su Evangelio plasmando los recuerdos que éste le habría transmitido. Esta tradición que vincula directamente el Evangelio de Marcos con Pedro tendría su origen en el testimonio escrito (del que sólo nos han llegado algunos fragmentos) poco antes de mediados del siglo II de Papías de Hierápolis (¿70?-¿155?), uno de los padres de la Iglesia y que conocemos a través de las crónicas de Eusebio de Cesarea (263-339).

Sin embargo, Antonio Piñero en Guía para entender el Nuevo Testamento (2006), duda que el Evangelio de Marcos fuera escrito por un discípulo de Pedro, ya que no se le otorga un especial protagonismo. De hecho, omite el famoso episodio donde Jesús le convierte en la "piedra" sobre la que edificaría su Iglesia, –que sí se menciona en el Evangelio de Mateo–.

Así pues, el Evangelio de Marcos es un texto anónimo, del que sólo sabemos que pudo haber sido escrito hacia los años 70, por un cristiano de segunda generación que escribe "de oídas" compilando relatos de la tradición oral que circulaban entonces. En cualquier caso, lo más destacado del Evangelio de Marcos es que su lectura atenta nos desvela uno de los secretos mejor guardados por la primera comunidad de seguidores cristianos... Este misterio ha sido bautizado como el “secreto mesiánico”. ¿En qué consiste?

Evangelio Marcos INT
 

¿SABÍA JESÚS QUIÉN ERA?

El primero en percatarse de la existencia de un "secreto mesiánico", escondido en el Evangelio de Marcos, fue Wilhelm Wrede. En su libro El secreto mesiánico en el Evangelio de Marcos (1901), advertiría una serie de incongruencias en el más antiguo de los evangelios.

Si Jesús era consciente de ser el mesías, ¿por qué ordenó a sus discípulos que su verdadera identidad permaneciera oculta hasta después de su muerte?

La primera clave del "secreto mesiánico" la encontramos en Marcos 8, 27-30, cuando Jesús pregunta a sus discípulos quién dice la gente que es él. Estos le contestaron: "Unos dicen que eres Juan Bautista; otros que Elías; otros, alguno de los profetas”. A continuación, les inquiere: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?". Es entonces cuando Pedro afirma: "Tú eres el Cristo", a lo que Jesús le responde con firmeza (sic): "No se lo digáis a nadie". Incluso se añade un elemento profético: "Y luego comenzó a enseñarles que es preciso que el Hijo del hombre sufriera mucho y fuera rechazado como indigno por los ancianos (las autoridades), los sumos sacerdotes y los maestros de la Ley; que iba a ser condenado a muerte y que resucitaría después de tres días". El mismo pasaje lo encontramos versionado en Mateo y Lucas –que "cortan y pegan" del evangelio de Marcos–. Así pues, si Jesús era consciente de ser el mesías, ¿por qué ordenó a sus discípulos que su verdadera identidad permaneciera oculta hasta después de su muerte?

Para Wrede, estas palabras son un añadido posterior, es decir, una "falsificación" de los primeros tiempos de la Iglesia: Jesús nunca predicó que él fuera el mesías… porque nunca tuvo conciencia de ello. Por otro lado, no tendría ningún sentido, si él se considerara realmente un redentor, que esta revelación no fuera difundida más allá de su reducido grupo de discípulos. Así pues, debieron ser sus discípulos quienes, justificando de alguna manera el infortunado final de Jesús -quien habría fracasado en liderar al pueblo judío-, decidieron reescribir la historia y convertir la muerte de su Maestro en un “sacrificio expiatorio” para la salvación de la Humanidad… Fue así como surgió el “secreto mesiánico”.

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