Lugares mágicos

Expedición al mundo perdido

Un equipo de exploradores encontró pinturas rupestres milenarias con escenas… imposibles. El descubrimiento de un mundo perdido.

29 de Junio de 2020 (12:30 CET)

expedicion mundo perdido
expedicion mundo perdido

«Pachamama, Mamachepa… cofradía…». La voz del chamán se quiebra conforme va consumiendo el alcohol ritual. La noche ha caído y nuestro hombre de poder está realizando un pago a la Pachamama, la madre naturaleza que todo lo puede. Porque estamos en lugar sagrado. Aquí se han iniciado los chamanes en los últimos dos mil años. Nadie más entra; por eso nos sentimos privilegiados. Por eso y porque sobre nuestras cabezas, al margen de una espléndida bóveda celeste, nos observan decenas de personajes que a la luz del fuego parecen cobrar vida.

El chamán en mitad de la noche selvática en el momento de realizar el pago a la Pachamama.
El chamán en mitad de la noche selvática en el momento de realizar el pago a la Pachamama.

Toda la techumbre de este abrigo de montaña está llena de escenas de arte rupestre únicas. «Se baraja la idea de que tengan entre ocho y diez mil años», me asegura el arqueólogo Quirino Olivera, señalando justo las que tenemos encima. Son extraordinarias: personajes de rodillas en posición de rezo, otros de mayor tamaño de los que parecen surgir unos rayos de su cuerpo para mostrar que sólo ellos tenían el poder; escenas de caza, sexo, animales… «Este lugar es el Valle de los Dinosaurios –afirma el explorador J.J. Revenga–. De hecho los paleontólogos aseguran que en los últimos diez o quince mil años el entorno apenas ha cambiado. Por eso tiene este aspecto de mundo perdido». Por eso y porque cuando la luz del Sol empieza a golpear nuestros rostros cansados, a lo lejos, sobre la ceja de selva de la montaña las nubes se agarran con tal fuerza que parecen querer cobrar su pago. Ha llegado el momento de continuar…

La ascensión a través de una tierra sin senderos y cubierta por la vegetación es cada vez más difícil. A nuestro lado se van abriendo de manera inesperada los cortados que culminan en lo más profundo, donde las aguas caudalosas del río Marañón siguen un curso desbocado. El cansancio empieza a hacer mella; el calor también; la humedad hace tiempo que es insoportable. Pero hay que seguir… porque tiempo atrás un arqueólogo vocacional de la región, el profesor Ulises, nos habló de lo que se escondía en los abrigos más altos de esta montaña. «Nunca habéis visto nada igual», nos dijo. No, jamás. Por eso el sobrecogimiento es mayor cuando al fin lo tienes frente a ti. A media mañana culminamos la ascensión y allí, en un pequeño saliente cubierto por lascas de piedra, está la pintura que veníamos buscando.  No puedo evitar la emoción, y después, tras unos segundos en silencio, observando la increíble escena, pregunto: ¡¿Qué demonios es esto?! El doctor Olivera, aún sin aire, me mira y niega con la cabeza; no sabe muy bien cómo afrontar la respuesta: «Aparentemente una escena a la que aquí denominamos «chanco», es decir, la caza de un animal por parte de una comunidad nativa». De eso no hay duda; el problema es que el animal en cuestión tiene todas las características de ser... algo imposible para la historiografía oficial, que te mostramos en un extenso reportaje en nuestro Club Misterio Premium.

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Comentarios (1)

Cándido Hace 2 meses
Fantástico ¡

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Nº 363, Octubre 2020

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