Lugares mágicos
12/01/2022 (10:56 CET) Actualizado: 12/01/2022 (10:56 CET)

El pozo del purgatorio

Existen diferentes lugares alrededor del mundo asociados al purgatorio y los demonios. La tradición sitúa algunos en Irlanda. El historiador Carlos Taranilla repasa ésta y otras muchas leyendas en su nuevo libro "Ciudades Legendarias" (Almuzara, 2021), del que os ofrecemos este extracto.

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El pozo del purgatorio
El pozo del purgatorio

En la pequeña isla de Lough Derg ("Lago del Ojo Rojo"), condado de Donegal, Irlanda, se encuentra el pozo (a veces se habla también de una cueva) que según tradición legendaria alberga la entrada al purgatorio.

Hay que remontarse a la penúltima década del siglo XII para encontrar las primeras referencias a esta leyenda. Tradicionalmente, se cita como la obra primigenia el Tractatus de Purgatorio Sancti Patricii (Tratado sobre el purgatorio de San Patricio), del monje cisterciense Enrique o Henry de Sawtry (Saltrey), una abadía situada en Huntingdonshire (actual condado de Cambridgeshire, Inglaterra), escrito alrededor de 1180-84 por encargo de Enrique, abad del monasterio de Sartre. En este texto, redactado en latín, la lengua culta de la época, se cuenta el viaje de un caballero de la Tabla Redonda, el galés Owain, a través del infierno, el purgatorio y el paraíso. El nombre del héroe procede del irlandés antiguo Eogan, cognado (es decir, del mismo origen etimológico pero distinta evolución fonética) con el gaélico escocés Eóghan y los términos ingleses Owen y Ewan.

No obstante, la citada fecha ha sido puesta en entredicho por distintas circunstancias. La primera, porque cuando el monje de Saltrey conoció la historia del citado personaje y su viaje por el más allá de boca de Gilberto de Luda corría el año 1180, pero no acudió ante el obispo Florentiano para corroborar la veracidad de dichas aventuras hasta que este tomó posesión de la mitra un lustro después. Por tanto, su escrito tuvo que ser posterior a ese último año, 1185. Incluso se ha propuesto una fecha más tardía, en torno a 1195 o 1200, después de que María de Francia publicase L’espurgatoire Seint Patriz, primera versión de la obra de Saltrey, que, como decimos, vio la luz en la última década del siglo XII.

En consecuencia, el primer autor que situó la entrada al purgatorio en territorio irlandés no fue el anterior, sino que se trata del también cisterciense Jocelin, de la abadía de Furness, en el actual condado de Cumbria, al noroeste de Inglaterra, que vivió hacia 1175-1214 y se dedicó a la hagiografía, es decir, a escribir vidas de santos, entre ellas, la de san Patricio (Vita Sancti Patricii) a petición del arzobispo Thomas de Armagh (actual Irlanda del Norte), escrita probablemente en 1185 o poco después, fecha en la que tomó posesión de su cargo el prelado. Esta obra apenas se detiene en el purgatorio, sino que más bien se centra en la vida y milagros del santo, aunque hay que decir que su autor fue el primero que empleó dicha denominación, "Purgatorio de San Patricio", que luego retomarían el clérigo e historiador inglés Giraldus Cambrensis, asentado en Gales tras la invasión normanda de Inglaterra en 1066, y el antedicho Henry de Saltrey.

Y los demonios agraviados por haber perdido sus dominios, atacaron al santo

Cuenta Jocelin que uno de los milagros se produjo en la montaña Cruachán Aigle, en cuya cima estuvo ayunando el santo evangelizador en el año 441 durante cuarenta días a imitación de Moisés, del profeta Elías y de Jesucristo cuando también lo hicieron en el desierto por el mismo período de tiempo. Lo narra de esta espeluznante manera:

Y los demonios agraviados por haber perdido sus dominios, atacaron al santo, atormentándolo en sus oraciones y en sus ayunos: volando alrededor de él como pájaros de color negro que tenían una forma horrible, y estaban reunidos en gran cantidad, haciendo terribles ruidos para impedir sus oraciones (…). Pero Patricio, protegido por la gracia de Dios, ayudado por su protección, hizo la señal de la cruz e hizo que los terribles pájaros se alejaran de él; y con el sonido de su címbalo logró hacer que desaparecieran de la isla. Y fueron arrojados muy lejos huyendo más allá del mar, siendo esparcidas sus fuerzas entre las islas que son ajenas a la fe y el amor de Dios, donde permanecen practicando sus engaños.

Vita Sancti Patricii, CLXXLII

Montaña
La montaña es conocida como Croagh Patrick o The Reek Sunday

La creencia en este milagro debió correr como la pólvora y dar alas a los lugareños, porque

… en la cima de esta montaña, muchos acostumbran a permanecer en vela y ayunar, con la idea de que jamás pasarán por las puertas del infierno, beneficio que ellos cuentan les fue otorgado por Dios, a través de los méritos y las oraciones de san Patricio. Y, hay algunos que han pasado la noche en aquel lugar que cuentan que han sufrido graves tormentos, por lo que piensan que han sido purificados de todos sus pecados; y por aquel motivo muchos llaman a este lugar el Purgatorio de San Patricio.

Vita Sancti Patricii, CLXXLII

He aquí, pues, la primera mención escrita al Purgatorio de San Patricio, si bien en este caso la ubicación no se encuentra en el fondo de la tierra, sino, muy al contrario, en su cima, camino del cielo, quizá por la identificación de la montaña con el aislamiento necesario, según se creía en aquel tiempo, para la purificación de las faltas. Actualmente la montaña es conocida como Croagh Patrick o The Reek Sunday, día anual de peregrinación —algunos devotos, descalzos— el último domingo de julio hasta la cima, situada a 764 metros de altitud, donde existe una pequeña capilla en la que se celebra la misa en honor a san Patricio.

UNA ISLA HABITADA POR DEMONIOS

El siguiente autor en mencionar el Purgatorio de San Patricio fue Giraldus Cambrensis, nacido en el año 1146 en el castillo de Manorbier, al sur de Gales, en su obra Topographia Hibernica (Topografía de Irlanda), escrita hacia 1187- 88 con ocasión de su viaje a Irlanda acompañando al príncipe Juan de Inglaterra (futuro Juan I), nombrado señor de Irlanda por su padre, el rey Enrique II, en 1185. Su obra trasluce, como es natural, la situación histórica y política de la isla a fines del siglo XII y corrobora la idolatría de origen celta que se respira entre sus habitantes, harto "ignorantes en las enseñanzas de la fe", a lo que contrapone su relato sobre el Purgatorio de san Patricio, que él mismo califica como una de "las maravillas y milagros de Irlanda".

Jocelin sitúa el purgatorio en el seno de una isla que se halla en medio de un lago

Al contrario que Jocelin, Giraldo sitúa el purgatorio no en la cima de una montaña, sino en el seno de una isla que se halla en medio de un lago existente en el actual condado de Donegal, Ulster (Irlanda del Norte). No obstante, las alusiones al aislamiento siguen presentes, ya que estamos en medio de un lugar cercado por las aguas. Según se narra, todo el territorio isleño se encuentra dividido en dos mitades contrapuestas: en una predomina el bien, y en la otra tiene su jurisdicción y se enseñorea el mal, aunque por medio de un ritual a lo largo de sus nueve hoyos puede alcanzarse la purificación necesaria para poder abandonar tan nefasto lugar.

Hay un lago en Ulster, en el que hay una isla que está dividida en dos partes. En una de estas partes hay una iglesia de suma santidad que es agradable y encantadora, así como inconmensurablemente gloriosa por la aparición de ángeles y la multitud de santos que con frecuencia la visitan. La otra parte está cubierta por riscos escarpados y está habitada solo por demonios; la mayoría de las veces sirve de teatro para que multitudes de espíritus malignos realicen sus ritos. En esta parte de la isla hay nueve hoyos y si alguien se aventura a pasar la noche en uno de ellos (…), es inmediatamente rodeado por espíritus malignos, que le torturan severamente durante toda la noche, causándoles sufrimientos indecibles por agua y fuego y, otros tormentos de diversa clase, por lo que al llegar la mañana apenas una chispa de vida permanece en su miserable cuerpo. Se dice que, si alguien es sometido a estos tormentos como parte de una penitencia, no sufrirá posteriormente las penas del infierno, a menos que cometa algún pecado de carácter más grave.

Distinction II, capítulo V

El nombre con el que se conoce el lugar en cuestión también lo explica Giraldus seguidamente:

Este lugar es llamado por la gente del lugar el Purgatorio de San Patricio. Porque tuvo que discutir con una raza de paganos respecto a los tormentos del infierno, que están reservados para los pecadores y sobre la verdadera naturaleza de la vida eterna, con el fin de inculcar en las mentes rudas de los no creyentes, los misterios de la fe.

Tradicionalmente ha sido identificado con Station Island en Lough Derg, Loch Deirgeirt en irlandés ("Lago Rojo"), lugar considerado desde siempre como el espacio ideal para el retiro y la meditación ojo avizor, puesto que station en latín tiene el significado de «puesto del deber», lo que en un con texto religioso tendría que ver con el punto donde un pecador puede observar sus propias acciones pasadas y reflexionar sobre ellas para alcanzar el perdón de Dios.

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Station Island en Lough Derg, también es conocida como el Purgatorio de San Patricio

BAJO TIERRA

En cuanto a Henry de Saltrey, cuyo Tractatus de Purgatorio Sancti Patricii ha sido considerado la obra básica sobre la existencia del purgatorio irlandés, es quien ubica el sitio en los dominios subterráneos:

El Purgatorio de San Patricio se encuentra bajo tierra o en el interior de la tierra, en una cavidad, que comúnmente se cree, es como una prisión o un calabozo tenebroso, también comúnmente se afirma que el Paraíso está en Oriente, y como hemos dicho en las tierras que están al sur se hallan las almas de los fieles que han sido liberados de los tormentos del purgatorio, donde se dice morarán algún tiempo alegremente. Y como han afirmado san Agustín y san Gregorio las almas son castigadas por el fuego material (…). Allí los escogidos a través de las penas purgatorias se purifican de sus pecados.

Esta cavidad fue señalada por el mismísimo Jesucristo a san Patricio

No existen raíces de esta leyenda en la tradición celta, sino que, siguiendo lo habitual en los escritos de carácter hagiográfico, el sitio —la cueva en este caso— fue señalado por el mismísimo Jesucristo a san Patricio, el monje evangelizador de aquellas tierras en el siglo V, cuando el desánimo había hecho presa en su espíritu a causa de los nulos resultados de sus predicaciones y se sentía agobiado ante la necesidad de aportar alguna prueba visible de lo que enseñaba a quienes no creían en sus palabras. Estas fueron las del divino maestro:

Quienquiera que haya entrado en esta cueva, haciendo verdadera penitencia y siendo constante en su fe, y haya permanecido en ella por espacio de un día y una noche, será perdonado de todos los pecados con los que ofendió a Dios durante su vida; y pasando a través de ella, si perseverase firmemente en la fe, no sólo verá los tormentos de los malvados sino también el gozo de los bienaventurados.

Hasta tal punto debió resultar efectiva la puesta en práctica de estas enseñanzas que, según relata el monje, fueron muchos los que se adentraron en el interior de la tierra y, a pesar de que no pocos perecieron en su experiencia, fueron también muchos los que regresaron contando los indecibles tormentos que habían padecido, pero, al cabo, felizmente purificados de sus pecados, por cuyo testimonio, que como mandó el santo quedó escrito en la iglesia que según la obra de Saltrey se llama Reglis —identificada con el santuario actualmente existente en Lough Derg’s Station Island—, las multitudes se convirtieron tras las predicaciones de san Patricio. Coincide así con el lugar donde Giraldus Cambrensis también ubicaba la entrada al purgatorio, con lo que aquel se constituyó, de esta manera, en un punto de peregrinación a lo largo de los siglos, durante más de mil años.

A este lugar se acordó trasladar en 2012, como parte de la ceremonia de apertura del 50.º Congreso Eucarístico Internacional, la que se conoce como Piedra de la Sanación, un enorme fragmento de granito, grabado con las palabras de una oración compuesta por un superviviente de abuso clerical, piedra que había sido presentada en la Liturgia del Lamento, celebrada en la parroquia y procatedral de Santa María de Dublín en 2011, primera sede episcopal de la iglesia católica (edifi cada en 1825) establecida en territorio de la Gran Bretaña desde la Reforma protestante.

La obra de Henry de Saltrey alcanzó una gran difusión. Además de la ya citada adaptación de María de Francia, está presente en el Flores Historiarum (1216-1235) de Roger de Wendover († 1236) y en la famosa Leyenda Dorada (1260) de Jacobo de la Vorágine († 1298), entre otras obras menos conocidas que llevaron a la creencia de que el purgatorio se encontraba en Irlanda, si bien no fue asimilada por los propios irlandeses hasta entrados los siglos XV y XVI, debido fundamentalmente a que se trataba de una creación de monjes ingleses venidos, pues, de tierras extranjeras.

Portada Taranilla
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