Misterios

Drovnis ¿Quiénes sobrevuelan las centrales nucleares?

Durante cuatro largos meses, 13 de las 19 centrales nucleares francesas han sido escenario de extraños vuelos no identificados. Las autoridades hablan de aviones no tripulados pero, a pesar de la investigación oficial y de una comisión parlamentaria, siguen sin producirse detenciones. ¿Y si fueran ovnis? Josep Guijarro

3 de febrero de 2016 (10:36 CET)

13 de las 19 centrales nucleares francesas han sido escenario de extraños vuelos no identificados
13 de las 19 centrales nucleares francesas han sido escenario de extraños vuelos no identificados

El pasado 25 de junio, la Corte Administrativa Federal de Alemania puso fin a un litigio de varios años relativo a la desclasificación de documentos secretos sobre ovnis. De acuerdo con la sentencia, a partir de ahora, cualquier persona podrá acceder a la llamada Acta de ovnis del Bundestag, un informe de 20 páginas que podría arrojar algo de luz -entre otros- al incidente que tuvo lugar a principios de año en Bremen, ciudad del norte de Alemania, cuando varios vuelos tuvieron que ser cancelados y el tráfico aéreo del aeropuerto desviado ante la presencia de un extraño objeto no identificado que fue captado por los radares.

La versión oficial de este incidente -resuelto por las autoridades en menos de 48 horas- atribuyó el suceso a un dron, la nueva moda en explicaciones a la presencia ovni, a pesar de que no se produjo detención alguna. Y digo detención porque, ¿quién diablos puede permitirse el lujo de hacer volar un dron a una altura que pone en riesgo la integridad del tráfico aéreo sin consecuencias civiles o penales?

¿Qué es un dron?

Los drones son aeronaves que vuelan sin tripulación. Pueden ser teledirigidos desde el suelo o computarizados y guiados por software y GPS hasta su destino. Técnicamente, los drones de uso civil se conocen como VANT (Vehículo aéreo no tripulado) mientras que los empleados por el ejército reciben el nombre de UCAV siglas en inglés de vehículo aéreo de combate no tripulado. Las diferencias entre unos y otros son notables. Los primeros suelen disponer de rotores para poder permanecer estáticos y así obtener fotografías, imágenes de vídeo, o transportar pequeños paquetes, mientras que los militares tienen mayor envergadura y, normalmente, poseen forma de avión, lo que les permite planear.

Como vehículo aéreo, los drones pueden tener diferentes formas según su uso; bien tipo avión, tipo helicóptero o incluso formas más curiosas aunque todos deben cumplir con la normativa aeronáutica, especialmente en lo relativo a las luces de navegación. También los precios son diferentes, desde los 60 euros de los más sencillos a los millones de dólares del material militar más sofisticado.

Por tanto, la primera conclusión, es que un dron que pueda volar por encima de los 200 metros de altura y con suficiente envergadura para poder ser registrado por los radares, no está al alcance de ningún bromista que quiera grabar un vídeo para ser subido a YouTube. En consecuencia, ¿qué interés podrían tener los militares -si es que fueron ellos- en hacer volar un dron en los alrededores de un aeropuerto civil y a 300 metros de la vertical del Weserstadion, el campo de fútbol del Werder Bremen? No me negarás que es raro, raro.

Más extraño aún es constatar cómo, a pesar de las tres horas que duró la observación del "ovni" de Bremen, las únicas imágenes que han trascendido del misterioso objeto corresponden, en realidad, a un avistamiento registrado en Kansas (EE.UU), en diciembre de 2012, como si una interesada cortina de humo planeara sobre el asunto.

Parece que la hipótesis dron tiene por objeto hacer desaparecer de escena a los "tradicionales" ovnis y, lo que es peor, los ufólogos han comulgado con las explicaciones oficiales a pesar de atentar contra el sentido común. No cabe duda que el escepticismo de los últimos tiempos ha medrado entre los investigadores.

Alerta máxima

Una oleada "drovni" sin precedentes tuvo lugar también en Francia a finales de 2014 y principios de 2015. En apenas cuatro meses, dos tercios de las 19 plantas nucleares francesas fueron sobrevoladas una o varias veces por misteriosos objetos no identificados. A falta de una explicación más convincente, la prensa dio por buena la tesis oficial que, de nuevo, hablaba de drones.

También la armada francesa fue "espiada" por estos "objetos no tripulados". Durante la noche del 26 y 27 de enero, en la base militar de Île Longue, radicada en el puerto de Brest, donde fondean cuatro submarinos nucleares, fue reportada la presencia de uno de estos misteriosos objetos que puso en estado de alerta a los militares. La justicia abrió entonces -diligentemente- una investigación por "vuelo de aeronave en zona prohibida" un delito que puede ser castigado hasta con un año de prisión y 75.000€ de multa pero, a pesar del despliegue de medios, policía militar, recursos y equipo de respuesta de la Gendarmería de los Transportes Aéreos (GTA) no se han producido detenciones hasta la fecha.

Y todo esto en un escenario amenazado por el terrorismo. Recordemos que, en octubre de 2014, el Estado Islámico lanzó una campaña masiva para reclutar lobos solitarios en Francia. Después vendrían los drovnis y, poco después, tendrían lugar los atentados contra el semanario Charlie Hebdo y el supermercado kósher y, posteriormente, en junio de 2015 un hombre moriría a manos de un yihadista en Isère, cerca de Lyon.

¿Podrían los terroristas disponer de drones para realizar observaciones frente a futuros objetivos? No es una cuestión baladí. De hecho, sólo una semana después de los terribles atentados que golpearon París, un 'dron' sobrevoló el Palacio del Elíseo "durante algunos segundos". La simultaneidad en una vasta extensión de territorio supone una organización y logística impecable que no está al alcance de bromistas o drones equipados comercialmente.

Las autoridades estiman que no se trata de simples aficionados, ya que los vuelos nocturnos requieren cierto grado de especialización. No evocan abiertamente la pista terrorista, aunque tampoco la descartan. Algunos apuntan a militantes ecologistas, que en el pasado han sobrevolado centrales nucleares. Hay que hacer notar, en este sentido, que Greenpeace ha desmentido cualquier participación en estos acontecimientos. El misterio continúa. Continúa leyendo en Enigmas nº 238

Lo más leído

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Nos interesa tu opinión

Revista

Nº 371, Junio de 2021

Nº 371, Junio de 2021