Mundo futuro

Un arca de Noé lunar para preservar las especies de la Tierra

Un equipo de investigadores de la Universidad de Arizona propone aprovechar los túneles lunares para preservar muestras de las diferentes especies de nuestro planeta inspirados por el relato del Arca de Noé.

autor Jesus Ortega

Periodista

11 de marzo de 2021 (17:05 CET)

Un arca de Noé lunar para preservar las especies de la Tierra
Un arca de Noé lunar para preservar las especies de la Tierra

"Entonces Dios le dijo a Noé: “He decidido acabar con todo ser vivo, porque la tierra está llena de violencia por culpa de los hombres". Ante esta advertencia, Dios le pide a Noé que contruya un arca de madera que "debe medir 300 codos de largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto". Y continúa la historia: "por mi parte, voy a traer un diluvio que inundará la tierra y destruirá a todo ser vivo que está bajo los cielos y que tiene aliento de vida". Tras semejante desastre, la misión encargada a Noé tiene el objetivo de volver a repoblar el planeta, por lo que Dios le dice: "Tú tienes que entrar en el arca con tus hijos, tu esposa y tus nueras. También debes meter contigo en el arca una pareja de cada tipo de animal —un macho y una hembra— para mantenerlos con vida". A grandes rasgos, este es el resumen de la historia biblíca que nos cuentan en el Génesis sobre el famoso Arca de Noé y que casi todo el mundo conoce. 

Pues bien, un grupo de estudiantes de la Universidad de Arizona dirigido por el investigador Jekan Thanga se ha inspirado en este relato para hacer una propuesta de lo más interesante: un arca lunar. Lo han presentado en un documento durante la Conferencia Aeroespacial IEEE y su objetivo es almacenar semillas, esporas, espermatozoides y óvulos congelados criogénicamente de las 6,7 millones especies de la Tierra en los túneles lunares.

Sería, en palabras de Thanga, una "póliza de seguro global moderna" ante los peligros a los que se enfrenta el planeta: desastres naturales, una guerra nuclear global o el cambio climático. De hecho, si el nivel del mar continúa aumentando, muchos lugares quedarán bajo el agua incluido el banco de semillas Svalbard, en Noruega, que contiene cientos de miles de muestras de semillas para proteger y conservar diferentes especies ante una pérdida de biodiversidad.

En opinión de este grupo de investigadores, los cerca de 200 túneles horadados bajo la superficie de la Luna, se tornan un lugar ideal para la conservación de las muestras señaladas. Fueron descubiertos en 2013 y se sabe que se formaron hace miles de millones de años a causa de las corrientes de lava que derritieron la roca intralunar, dando lugar a estas cavernas subterráneas. Tienen unos 100 metros de diámetro y llevan intactos unos 3.000 o 4.000 millones de años.

Los túneles lunares serían un refugio perfecto contra las inclemencias propias de nuestro satélite

Estos túneles, según Thanga y su grupo de estudiantes, serían un refugio perfecto contra la radición solar, los micrometeoritos que impactan sobre la superficie de nuestro satélite y los cambios de temperatura. Esto convierte la Luna en un lugar hostil para la vida humana, ya que no hay agua ni aire respirable, pero en un lugar excelente para almacenar las muestras que deben estar en un lugar frío durante cientos de años.

Obviamente, no se trata de un proyecto sencillo. Sin embargo, sus defensores no lo consideran "una locura", ya que en base a unos "cálculos rápidos", transportar 50 muestras de cada una de las 6,7 millones de especies requeríria alrededor de 250 lanzamientos de cohetes.

Un vez allí, surge otro de los retos, quizás el más complejo: crear el "arca" lunar. El modelo propuesto se compone de un conjunto de paneles solares en la superficie lunar para proporcionar electricidad a la infraestructura intralunar; dos o más ascensores para acceder al interior de la Luna y las placas de Petri en las que se conservarían los modulos de conservación criogénica. Para ser preservadas las semillas deben estar a una temperatura inferior a los 180º y las células madre por debajo de los 196º.

"Lo que me asombra de proyectos como este es que me hacen sentir que nos estamos acercando a convertirnos en una civilización espacial", comenta Álvaro Díaz Flores, estudiante de doctorado en la Universidad de Arizona involucrado en el proyecto. Queda mucha investigación por delante para enfrentar un reto de estas características e, incluso, saber cómo podría afectar la falta de gravedad lunar a las semillas y demás muestras. "Los proyectos multidisciplinarios son difíciles por su complejidad, pero es eso lo que los hace atractivos", añade Díaz Flores.

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