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El milagro de creer

21 de Diciembre de 2018 (12:06 CET)

El milagro de creer
El milagro de creer

El concepto «milagro» parece, así de primeras, antagónico con los tiempos que vivimos, en los que da la sensación de que hace mucho que hechos así están más que superados.

Utilizamos la palabra «milagro» para definir asuntos mucho más «mundanos», por lo que pierde el carácter extraordinario que en teoría envuelve a un suceso supuestamente milagroso, para volverse ordinario.

Que el mundo esté interconectado con sólo apretar el botón de un teclado, parece un milagro… Que tal o cual personaje llegue a ser presidente de un potencia mundial, «parece un milagro»; que la Tierra no reviente aún sufriendo como entidad viva lo que le hacemos sufrir, eso sí que es un «milagro».

Y sin embargo, lo que sí parece milagroso es lo que muestran las encuestas. Porque ante creencias como las casas encantadas, los OVNIs, los fenómenos extraños, o los milagros, repito, en pleno siglo XXI, los encuestados siguen creyendo de manera abrumadora en la posibilidad de que se produzcan milagros… de los de toda la vida.

Ahora bien, ¿hay motivos para creer que sí, que es posible? La respuesta es sí. Y no hablamos de un suceso repentino que conlleva una intervención sobrenatural o divina, sino, como afirma el estadístico del Imperial College de Londres, David J. Hand, «del hecho de que ocurran sucesos altamente improbables».

Sucesos que hoy día se desarrollan en el ámbito de la ciencia y que para quienes defienden su existencia son más fiables que aquéllos a los que denominamos sobrenaturales o trascendentes.

Lo que ocurre es que, en ocasiones, la línea que separa unos y otros es tan fina como la que divide luz y sombra en una duna. Un ejemplo podría ser lo que le ocurrió al niño Megan Schmidt, que tras sufrir un accidente quedó sumergido durante 14 horas en el interior del coche en el que viajaba, y no sólo es que no entrara el agua suficiente para que muriese ahogado, sino que varios de sus rescatadores aseguraron tras ponerlo a salvo que llegaron hasta su posición porque una voz misteriosa les condujo a él.

En este caso hablamos de un «suceso altamente improbable», que además aparece rodeado de elementos sobrenaturales que en otro tiempo se habrían ligado rápidamente al ámbito religioso. Pero no es el único; en realidad hay más, muchos más que sirven para que las estadísticas a las que antes hacíamos alusión sigan inclinándose a favor de su existencia…

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