Arqueología
14/09/2023 (08:00 CET) Actualizado: 14/09/2023 (08:00 CET)

Nuevos indicios de sacrificios infantiles en la antigua Cartago

Arqueólogos localizan varias urnas y monumentos votivos con restos de animales y bebés como ofrenda ritual dedicada a la diosa Tanit

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

14/09/2023 (08:00 CET) Actualizado: 14/09/2023 (08:00 CET)
Presentan nuevas evidencias de sacrificio de niños en la antigua Cartago
Presentan nuevas evidencias de sacrificio de niños en la antigua Cartago

Durante varias décadas a lo largo del siglo pasado, los arqueólogos que estuvieron excavando los restos de la antigua ciudad-estado de Cartago, en la actual Túnez, se encontraron una y otra vez con urnas funerarias, lápidas y otros restos mortuorios pertenecientes a bebés y niños de corta edad. Puesto que tales restos habían sido encontrados cerca de animales sacrificados, buena parte de los arqueólogos e historiadores concluyeron que estos hallazgos se correspondían con una realidad que resulta aterradora: aquellos infantes podrían haber sido sacrificados como ofrendas rituales a distintas divinidades cartaginesas.

La idea, sin duda espeluznante, parece estar respaldada por multitud de fuentes documentales que se remontan a la Antigüedad clásica e incluso más atrás, pues además de autores como Plutarco, Platón o Tertuliano –entre otros muchos–, la propia Biblia hace mención a estos sacrificios realizados por fenicios y cartagineses al dios Baal Hammon –una divinidad equivalente a Cronos o Saturno en los panteones griego y romano, respectivamente– o la diosa Tanit –divinidad de la guerra, la fertilidad y la sexualidad–.

Aunque las evidencias en este sentido parecen bastante claras, en los últimos años no han faltado estudiosos que han cuestionado la aterradora hipótesis, argumentando que en realidad estos restos de bebés y niños muy pequeños se corresponden en realidad con infantes fallecidos por causas naturales, debido a la gran mortalidad infantil de aquellos tiempos.

Ahora, sin embargo, un reciente hallazgo realizado por arqueólogos tunecinos en un yacimiento ubicado a las afueras de Túnez, concretamente en las ruinas del templo de Tafat El Bony (dedicado a los ya citados Baal Hammon y Tanit) podría aportar nuevas evidencias sobre la existencia de la oscura práctica de sacrificios infantiles.

Cinco monedas de oro acuñadas con la efigie de la diosa Tanit
Cinco monedas de oro acuñadas con la efigie de la diosa Tanit

A través de una nota de prensa difundida en redes sociales, un portavoz del Ministerio de Asuntos Culturales informó que el Instituto Nacional de Patrimonio había anunciado el descubrimiento de cinco monedas de oro datadas en el siglo III a.C., y acuñadas con la efigie de la diosa Tanit. Estas piezas, en opinión de los investigadores, corresponderían con ofrendas realizadas por cartagineses adinerados a las dos divinidades del templo. El hallazgo más interesante, sin embargo, ha consistido en la localización de varias urnas y monumentos votivos que contenían restos de animales y bebés, a todas luces ofrendas rituales dedicadas a los dioses.

Aunque se trata de una práctica atroz (especialmente visto con nuestro punto de vista actual), lo cierto es que la costumbre de sacrificios de niños con fines rituales parece estar bien documentada en la Antigüedad en culturas de todo el planeta, desde Oriente Medio, pasando por África y llegando a tiempo a las culturas de la América precolombina.

Estela de la diosa Tanit
Estela de la diosa Tanit

En unas declaraciones realizadas a la publicación digital Live Science, la antropóloga Patricia Smith, de la Universidad Hebrea de Jerusalén –quien no ha participado en el reciente hallazgo y estudio de los restos de Cartago–, explicó que tanto las urnas descubiertas ahora en Túnez como las halladas en décadas precedentes, mostraban en su mayoría restos de niños incinerados (total o parcialmente), lo que indica que se empleó madera para la ceremonia. En opinión de Smith, la madera era un bien muy preciado para los cartagineses, por lo que si este material se empleó en dichas ceremonias seguramente fue como parte de un ritual de sacrificio. «Los cartagineses eran marinos; necesitaban madera para los barcos, necesitaban madera para la tela, para sus herramientas… Siendo así, lo más probable es que sólo emplearan la madera con fines rituales para incinerar a los bebés como parte de un sacrificio», argumentó.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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