Arqueología
05/12/2023 (08:00 CET) Actualizado: 05/12/2023 (08:00 CET)

Una tumba orientada a las estrellas

Excavaciones cercanas a Almagro (Ciudad Real) han puesto al descubierto tumbas orientadas a las estrellas

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

05/12/2023 (08:00 CET) Actualizado: 05/12/2023 (08:00 CET)
El yacimiento de Bocapucheros, a 6 kilómetros de Almagro (Ciudad Real)
El yacimiento de Bocapucheros, a 6 kilómetros de Almagro (Ciudad Real)

Hace unos 4.000 años, un grupo humano de la Edad de Bronce perteneciente a la llamada Cultura de las Motillas, o Bronce de la Mancha, enterró a varios de sus individuos en un cerro ubicado en lo que hoy se conoce como yacimiento de Bocapucheros, apenas a 6 kilómetros al sureste de Almagro (Ciudad Real). Desde el año 2022, un equipo de arqueólogos de varias universidades españolas (Autónoma de Madrid, Granada y Complutense), han estado excavando y documentando una serie de hallazgos que están permitiendo conocer más detalles de esta fascinante cultura, y en especial sus costumbres funerarias.

De hecho, en un reciente artículo publicado por la revista SPAL (editada por la Universidad de Sevilla), los arqueólogos y prehistoriadores involucrados en la investigación del yacimiento han dado a conocer la existencia de varios enterramientos en el cerro, de los que han excavado hasta el momento tres recintos o cámaras funerarias.

Una de las cámaras albergaba en su interior dos o tres individuos de la Edad del Bronce

Una de ellas es una espectacular cámara monumental, en cuyo interior se enterraron dos o tres individuos. El primero de ellos correspondería con un hombre joven o de mediana edad, de 1,67 m de estatura y una complexión robusta. Su esqueleto no evidencia dolencias severas, pero sí una mala salud dental. «Su esqueleto solo presentaba algunas lesiones y remodelaciones producto del estrés ocupacional centrado sobre todo en actividad intensa y recurrente de extremidades inferiores (marcha), aunque también en brazos», han explicado los expertos. Cerca de él se descubrió también otro sujeto, en este caso posiblemente una mujer, que también padecía problemas dentales. Ambos cuerpos debieron ser enterrados en fechas próximas, entre el 1884 y el 1632 antes de nuestra era.

Uno de los cuerpos enterrados entre el 1884 y el 1632 antes de Cristo
Uno de los cuerpos enterrados entre el 1884 y el 1632 antes de Cristo

Tal y como han explicado los investigadores, este hallazgo confirma que en Bocapucheros ya se realizaban enterramientos durante la Edad del Bronce, aunque seguramente la construcción del enclave fue anterior, ya que en el entorno se ha descubierto una pieza de cerámica decorada con motivos del tipo campaniforme Ciempozuelos. Otro detalle llamativo, aún más interesante, es que el túmulo funerario parece estar orientado en dirección a la constelación de la Cruz del Sur, la más visible del extremo sur de la bóveda celeste observable desde las llanuras manchegas hacia el año 1500 antes de nuestra era. Esta circunstancia resulta curiosa, pues otras construcciones cercanas similares, y también otras de otros puntos de la península, cuentan con una orientación astronómica más «convencional», como las salidas o puestas de sol en los solsticios de verano o invierno. «Apenas serían visibles durante unas pocas horas durante la noche y se levantarían un máximo de entre 10ºy 15º sobre el horizonte, pero serían unos indicadores excelentes del punto cardinal sur; algo parecido a nuestra estrella polar para el norte en la actualidad», han aclarado los historiadores.

Plano general de la tumba de Ciudad Real
Plano general de la tumba de Ciudad Real

En su estudio, los arqueólogos han llegado a la conclusión de que los miembros de la Cultura de las Motillas no sólo enterraban en altura o en motillas, sino también en enclaves erigidos específicamente como espacios funerarios, como los descubiertos en Bocapucheros, y que fueron situados en puntos muy visibles. En este sentido, el hecho de que los túmulos fueran orientados astronómicamente también proporciona otros datos de interés. «En este contexto, los monumentos funerarios tumulares orientados astronómicamente, que requirieron una importante inversión de trabajo, pudieron funcionar como lugares para legitimar el poder de miembros de la élite social. Son lugares centrales sin poblado asociado, en los que se enterraban personas procedentes de lugares diferentes, como revelan los individuos enterrados en Castillejo del Bonete en el interior de la Meseta, en cuya dieta estuvo marcadamente presente la proteína marina», señalan en su trabajo.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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