Ciencia

El Amazonas crea sin parar gases de efecto invernadero

La selva del Amazonas está completamente en peligro: A día de hoy, produce más dióxido de carbono del que logra absorber.

irene foto autor

Periodista e Historiadora

16 de julio de 2021 (14:31 CET)

El Amazonas crea sin parar gases de efecto invernadero
El Amazonas crea sin parar gases de efecto invernadero

El Amazones tiene 7,2 millones de kiómetros cuadrados, lo que supone más de la mitad de toda la selva tropical que queda a día de hoy en el planeta Tierra. Sin embargo, su situación cada vez es más preocupante. La selva del Amazonas ha pasado de ser un sumidero de dióxido de carbono a convertirse en una auténtica fábrica. Los bosques son los encargados de absorber el dióxido de carbono sobrante en la atmósfera terrestre. Pero, si el ser humano se encarga de hacer desaparecer estos bosques, una de las partes más cruciales del planeta en su lucha contra el cambio climático se desvanece.

El riesgo de incendios y contaminación por CO2 en el Amazones aumentan exponencialmente

Un nuevo estudio, publicado en la revista Nature, ha reflejado esta nueva realidad: la selva del Amazonas emite más de 1.100 millones de toneladas sde CO2 al año, liberando más dióxido de carbono del que elimina.

¿A qué se debe esto? Según el estudio, a "perturbaciones humanas a gran escala" que tienen lugar en el Amazonas. A partir de los distintos incendios forestales que se producen en él, muchos deliberados para poder despejar tierras dedicadas a la agricultura o a la industria, las emisiones de CO2 en la región aumentan. Esto lleva a que se produzca un proceso de retroalimentación ya que, cuantos más gases de efecto invernadero haya, más temporadas secas y cálidas se vivirán en el Amazonas, lo que produce un aumento exponencial del riesgo de incendios y de contaminación por CO2.

Es en la zona este en donde se está produciendo una situación más preocupante ya que, históricamente, el proceso de deforestación ha sido mucho más acusado en los últimos años. Allí, se encuentra una mayor cantidad de gases de efecto invernadero. Sin embargo, hay menos árboles que puedan absorber este carbono mediante fotosíntesis. 

En la zona occidental, sin embargo, no hay una deforestación tan fuerte, lo que hace que no sea ni una fuente de carbono ni un sumidero, equilibrándose entre sí las emisiones y las absorciones.

Como ha especificado la principal autora del estudio, Luciana Gatti, investigadora del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, "la primera muy mala noticia es que la quema de bosques produce alrededor de tres veces más CO2 de lo que absorbe el bosque. La segunda mala noticia es que los lugares donde la deforestación es del 30% o más muestran emisiones de carbono 10 veces más altas que donde la deforestación es inferior al 20%".

Estamos haciendo todo lo contrario a lo que deberíamos: estamos acelerando el cambio climático

En total, se analizaron 600 mediciones de CO2 recogidas de cuatro sitios del Amazonas distintos, tomadas mediante aviones pequeños entre 2010 y 2018. Los incendios desarrollados en ese periodo vertieron a la atmósfera 1,6 millones de CO2 al año. En contraposición a esto, los árboles sanos solo pudieron absorber 500 millones de toneladas.

En definitiva, resulta necesario revertir la tendencia que se está produciendo en el Amazonas y los sucesivos incendios que están teniendo lugar en él por el bien del planeta. Sin embargo, se está produciendo el proceso contrario: "Imagínate, si pudiéramos prohibir los incendios en el Amazonas, este podría ser un sumidero de carbono. Pero estamos haciendo lo contrario: estamos acelerando el cambio climático", explicó tajantemente Gatti. 

 

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