Ciencia

Los neandertales desaparecieron por una inversión de los polos magnéticos

Hace 42.000 años una inversión de polos magnéticos causó una crisis medioambiental.

Josep Guijarro

Periodista y escritor

24 de Marzo de 2021 (10:55 CET)

Los neandertales desaparecieron por una inversión de los polos magnéticos
Los neandertales desaparecieron por una inversión de los polos magnéticos

Un reciente estudio publicado en la revista Science dirigido por científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sydney, y el Museo de Australia Meridional, ha concluido que un giro de los polos magnéticos de la Tierra y la alteración de los vientos solares pudieron contribuir tanto en la crisis ambiental como en las extinciones masivas registradas hace más de 42.000 años. 

La idea de la inversión de los polos magnéticos no es nueva. En la actualidad, el polo norte magnético está situado en el Ártico canadiense, concretamente, en la isla Ellef Ringnes, mientras que el polo sur magnético se halla a 2.751 Km de la región de Wilkes, en la Antártida. No ha sido siempre así. 500 millones de años atrás, cuando los seres vivos del planeta evolucionaban hacia formas de vida más complejas, los polos magnéticos de la Tierra estaban invertidos. Y según el estudio dirigido por Chris Turney, existe una conexión entre la extinción de ciertas formas de vida y las inversiones del polo magnético de la Tierra. En los últimos 2,5 millones de años, se extinguieron ocho especies de vida marina unicelulares conocidas como Radiolarios. Seis de estas ocho extinciones ocurrieron simultáneamente con una inversión de los campos magnéticos en la Tierra. 

A estas conclusiones llegan los científicos gracias al carbono que se encuentra en los fósiles de árboles antiguos, y lo que es más preocupante: los estudios demuestran que es posible que vuelvan a producirse extinciones similares.

Según Turney "Nuestros antepasados ​​habrían presenciado espectáculos de luces impactantes en el cielo tanto de día como de noche", a causa de las erupciones solares que ionizaban el aire y llegaron a eliminar la capa de ozono. "El aire ionizado –aseguran– habría sido un gran conductor de tormentas eléctricas, aumentando su frecuencia". 

Si un evento similar sucediera hoy, las consecuencias serían enormes para la sociedad

Hace 42.000 años, las capas de hielo y los glaciares aumentaron, también  cambiaron violentamente los patrones climáticos. Durante estos eventos, la vida en la Tierra estuvo expuesta a una intensa luz ultravioleta. Los neandertales y la megafauna se extinguieron, mientras que los humanos modernos buscaron protección en las cuevas. Puso el mundo patas arriba, magnéticamente hablando.

Cabe destacar que durante el cambio magnético, la fuerza del campo se desplomó a menos del 6% de lo que es hoy. Entonces, ¿podría repetirse un evento de estas características en el futuro? 

En una entrevista en la CNN, Turney enfatizó que, si un evento similar sucediera hoy, las consecuencias serían enormes para la sociedad. “La radiación cósmica –dijo– destruiría nuestras redes de energía eléctrica y redes de satélites".

Algo que superaría el fenómeno registrado en la madrugada del 1 de septiembre de 1859. Dos astrónomos aficionados, Richard Carrington y Richard Hodgson, registraron la aparición de manchas en el astro rey y detectaron la presencia de fulguraciones solares que liberaron una intensa radiación electromagnética en la cromosfera del Sol. Estos sucesos provocan la emisión de partículas de alta energía que alcanzó la Tierra.

El evento Carrington –como quedó bautizado– comprimió el campo magnético de la Tierra con tanta violencia que se vieron auroras boreales en puntos muy distantes de los polos y se crearon corrientes en los cables de telégrafo, muchos incluso chisporrotearon y provocaron el corte de las comunicaciones de telégrafo. ¿Se imaginan algo similar ahora?

El estudio  asegura que una inversión del polo magnético o un cambio extremo en la actividad solar serían, además, aceleradores de un cambio climático sin precedentes. 

De hecho, un estudio de la Universidad de Stanford dirigida por el biólogo Paul Ehrlich, sugiere que la sexta extinción masiva se está acelerando: la pérdida de vertebrados terrestres es mucho más rápida de lo que habían previsto inicialmente y, en dos décadas, podrían desaparecer más de 500 especies de vertebrados terrestres.

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