Ciencia

Los polos magnéticos de la Tierra se invierten más a menudo de lo que se creía

Un equipo de científicos ha descubierto que la Tierra registró hasta 26 inversiones de sus polos magnéticos en apenas un millón de años.

Josep Guijarro

Periodista y escritor

14 de Octubre de 2019 (11:00 CET)

Los polos magnéticos de la Tierra se invierten más a menudo de lo que se creía
Los polos magnéticos de la Tierra se invierten más a menudo de lo que se creía

La isla Ellef Ringnes, en el Ártico canadiense tiene el extraño honor de albergar el polo norte magnético de la Tierra. El polo sur magnético, por su parte, se ubica en la isla de Ellef Ringnes, en la región de Wilkes del continente antártico y también está alejada del polo sur geográfico, exactamente 2.751 kilómetros.

No siempre ha sido así. Un estudio capitaneado por el director de investigación del Instituto de Física del Globo de París, Yves Gallet, demuestra que hace unos 500 millones de años, cuando los seres vivos del planeta evolucionaban hacia formas de vida más complejas, los polos magnéticos de la Tierra estaban invertidos. Pero, hay más; según explica en un trabajo publicado en Earth and Planetary Science Letters, en el periodo Cámbrico, en un millón de años de este período, nuestro planeta registró 26 inversiones de los polos magnéticos lo que sugiere que pueden invertirse mucho más deprisa de lo que se creía.

Pensamos que, como los trilobites de esa era no utilizaban GPS, el hallazgo no tiene más repercusión que la de saciar nuestra curiosidad… pero no es así. Entendamos que el núcleo de nuestro planeta se halla bajo una enorme presión, con temperaturas que oscilan entre 4.500 ° y 5.500 ° C el hierro, el níquel y otros metales fundidos son fácilmente deformables y maleables generando corrientes eléctricas, que a su vez producen campos magnéticos.

El campo magnético es esencial para la vida en la Tierra. Sin él, no tendríamos atmósfera ya que la radiación ultravioleta y las partículas cargadas del viento solar despojarían a de su capa de ozono a nuestra atmósfera y la vida sería insostenible. El planeta sería yermo, como la Luna que sufre alteraciones de temperatura que oscilan desde 123 Cº en el hemisferio expuesto al sol frente a los -153 Cº del hemisferio en sombra.

Ya vemos, por tanto, que la importancia del campo magnético no reside únicamente en que podamos orientarnos con una brújula, sino que tiene muchos otros factores clave para sostener la vida en la Tierra.

La investigación de Gallet desde el Centro Nacional Francés de Investigación Científica rompe con la idea dominante durante muchos años que sostenía que la frecuencia de las inversiones del campo magnético solo podía evolucionar de forma gradual a lo largo de decenas de millones de años. No. La investigación muestra que son posibles cambios repentinos en la frecuencia de inversión, en una escala de tiempo de solo un millón de años.

La pregunta entonces es: ¿Puede suceder pronto? La última inversión se produjo hace 780.000 años y trajo consigo una extinción masiva de especies y la eclosión de otras nuevas. La Tierra es un “ser vivo” cuya longevidad depende de muchos factores externos (asteroides y otras amenazas) o internos, desde nuestro núcleo, a factores tales como la deforestación y la desertización. De estos, el ser humano tiene una gran responsabilidad.

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