Historia oculta
06/10/2026 (09:41 CET) Actualizado: 06/10/2026 (09:41 CET)

Hallan evidencias de sacrificios humanos en el antiguo Egipto

Se han encontrado evidencias de sacrificios humanos en el antiguo Egipto a partir de tumbas agrupadas alrededor de un conjunto de sepulcros del siglo I

Josep Guijarro

Periodista y escritor

06/10/2026 (09:41 CET) Actualizado: 06/10/2026 (09:41 CET)
La causa de la muerte es un misterio
La causa de la muerte es un misterio

Hace un siglo, el egiptólogo británico Flinders Petrie, considerado el padre de la arqueología egipcia, abrió cientos de tumbas alrededor de los sepulcros de los primeros reyes de Egipto y sospechó que, pese a no hallar heridas que lo demostraran, aquellas personas no habían muerto de forma natural. Ahora, una reevaluación forense de 46 cráneos que él mismo conservó apunta a que 18 de ellos presentan traumatismos craneales probablemente letales. ¿Estamos ante la primera prueba física del sacrificio de servidores en el Egipto faraónico?

¿Qué encontró Petrie en Abydos?

Abydos, la gran necrópolis sagrada del Alto Egipto, guarda los complejos funerarios de los primeros reyes de un país recién unificado, levantados hacia el año 3000 a. C. Allí, además de las tumbas reales, hay cámaras sepulcrales y recintos que probablemente se usaron para rituales, y un detalle que llamó la atención del arqueólogo: alrededor de cada complejo se alinean enterramientos subsidiarios, y en algunos casos son cientos.

Según describe la arqueóloga Roselyn Campbell, de la Universidad de Purdue (Indiana, EE. UU.), cada una de esas tumbas era una cámara sencilla dentro de una hilera de decenas. Algunas tenían un ataúd modesto; la mayoría, unas pocas vasijas de cerámica y, a veces, pequeñas herramientas de cobre, puntas de proyectil o figuritas de marfil. Petrie halló además algunas estelas con nombres y títulos, que según Campbell remiten sobre todo a funcionarios de rango bajo o medio y a artesanos.

Flinders Petrie, el británico que inventó la egiptología
Flinders Petrie, el británico que inventó la egiptología

¿Por qué sospechó que aquello era un sacrificio?

Por la acumulación. Así lo explica Campbell en su artículo: «Petrie creía que el cierre de tantas tumbas a la vez hacía improbables los enterramientos individuales tras muertes naturales, y el cierre aparentemente apresurado de tantas tumbas, junto con la identidad de funcionarios asociados de algún modo a la corte real, lo llevó a concluir que estos enterramientos probablemente representaban sacrificio de servidores». Técnicamente retainer sacrifice.

Campbell lo define como «un tipo de sacrificio humano en el que se mata a quienes están cerca de un gobernante cuando este muere». En muchas culturas se practica por la creencia de que las víctimas seguirán sirviéndole en algún tipo de más allá, aunque también puede ser, añade, una exhibición visceral del poder del soberano. Y matiza algo inquietante: «algunos servidores pudieron ofrecerse voluntarios para morir y alcanzar la vida eterna o el honor, otros pudieron ser elegidos o incluso forzados».

¿Por qué se quedó en hipótesis durante un siglo? Porque faltaba la prueba material. Petrie anotó y fotografió con meticulosidad, pero no vio heridas mortales. Y la mayor parte de los restos que exhumó volvió a la tierra: el egiptólogo reenterró casi todo lo que sacó, y solo conservó los cráneos, algunos de los cuales envió al Reino Unido.

Los datos clave
46 cráneos de las excavaciones de Petrie, conservados en la Colección Duckworth de la Universidad de Cambridge, fueron reexaminados.
18 de ellos muestran traumatismo craneal significativo, con fracturas lineales que Petrie parece haber atribuido a causas naturales.
39% de la muestra analizada. Los autores hablan de "al menos" esa proporción, porque otras muertes violentas podrían no dejar rastro en el cráneo.

¿Qué ha visto ahora la ciencia?

Campbell rastreó lo que quedaba de aquellas excavaciones y localizó 46 cráneos en la Colección Duckworth de la Universidad de Cambridge. Al reexaminarlos con criterios forenses actuales, identificó en 18 de ellos un traumatismo craneal significativo: fracturas lineales que Petrie parece haber tomado por daños de origen natural y que hoy pueden reconocerse como lesiones producidas en torno al momento de la muerte.

«Las lesiones de los cráneos conservados son, por lo general, fracturas lineales, que probablemente causarían una rápida pérdida de conciencia, hemorragia interna y muerte», explica Campbell. En algunos de esos 18 cráneos hay además indicios de trauma por arma cortante, entre ellos una herida de tajo en el ojo de uno de los individuos.

Campbell, que prepara el libro State-sanctioned Violence and Human Sacrifice in Early Dynastic Egypt (Routledge, editorial académica), declaró al diario británico The Guardian, según recoge el medio indio ThePrint: «Esta cuestión de si en Egipto se practicó o no el sacrificio de servidores se debate desde hace más de un siglo, pero este es el primer estudio que examina los restos humanos de las propias tumbas».

Parte de los 18 mil restos humanos de la Colección Duckworth
Parte de los 18 mil restos humanos de la Colección Duckworth

¿Cómo murieron exactamente?

Aquí empieza lo verdaderamente enigmático, porque nadie lo sabe. Los reyes egipcios aparecen representados golpeando a sus enemigos con una maza, pero estos servidores no eran enemigos, y una maza habría provocado fracturas deprimidas, no lineales. Las fracturas lineales suelen deberse a un arma plana y ancha o a una caída. Sin embargo, una caída lo bastante fuerte como para fracturar así un cráneo probablemente habría roto otros huesos, y ni las fotografías ni las notas de Petrie parecen reflejarlo.

No lo sabemos, y los propios resultados invitan a la prudencia. Según la nota de prensa de la revista, algunos pudieron fallecer de forma natural. Otros podrían haber sido matados por métodos que no dejan marca en el hueso, como la asfixia, o de una manera que solo sería detectable examinando el resto del esqueleto. El diario Daily News Egypt añade que el estudio no puede confirmar otra de las hipótesis de Petrie, la de que algunas personas fueran enterradas vivas, y que resulta difícil saber si la muestra superviviente representa a toda la población enterrada en torno a las tumbas reales.

Para resolverlo haría falta recuperar los cuerpos que Petrie devolvió a la tierra. «Si tuviera recursos ilimitados, me encantaría averiguar dónde pueden estar los cuerpos de estas personas y analizarlos», confiesa Campbell.

Una de las fotografías realizadas por Petrie
Una de las fotografías realizadas por Petrie

Violencia ritual

Porque si el análisis se confirma, empujaría la práctica del sacrificio humano ligado a la muerte del rey hasta los orígenes mismos de la civilización egipcia. Según la nota de prensa de la revista, los complejos de Abydos son unos 500 años anteriores a la Gran Pirámide. Mucho antes de las pirámides y de la imagen serena que solemos tener del Egipto faraónico, habría existido una violencia ritual vinculada a la muerte del soberano. Y quienes la sufrieron no son nombres célebres, sino, en palabras de Campbell, personas «relegadas a notas al pie en el gran relato».

¿Fueron los 18 casos de trauma parte de un mismo ritual? ¿Se ofrecieron voluntarios o fueron obligados? ¿Dónde están hoy los restos que Petrie devolvió a la arena de Abydos? Un siglo después, el primer sospechoso sigue siendo el mismo, pero por primera vez los huesos empiezan a hablar.

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Sobre el autor
Josep Guijarro

Josep Guijarro es reportero de prensa, radio y televisión, además de autor de varios libros entre los que cabe destacar El secreto de los aliens (edición ampliada y actualizada en 2024 de Aliens Ancestrales) o Casualidad, que continúa la saga de su bestseller Coincidencias Imposibles. Es documentalista de la serie Extraterrestres (DMAX) y forma parte de los programas El Colegio Invisible y La Rosa de los Vientos, ambos en Onda Cero.

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