Ovnis y vida extraterrestre
21/12/2010 (08:46 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)

El fenómeno Hessdalen

Fueron cuatro años muy intensos en el valle noruego de Hessdalen. Desde 1981 a 1985 una extraña bola de fuego surgía de la nada, extrañas luces cubrían buena parte de su cielo. Recuperamos un reportaje clásico que en su día publicó Erling P. Strand. Con él les dejamos…

21/12/2010 (08:46 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)
El fenómeno Hessdalen
El fenómeno Hessdalen
En 1984, un grupo de investigadores puso en marcha el Proyecto Hessdalen para el estudio del incidente. El "fenómeno Hessdalen", según lo denominaron los científicos que se interesaron por las extrañas luces visibles en el valle –lejos de las casas y en zonas donde no había carreteras–, comenzó a finales de noviembre de 1981. Al principio sólo se veía una luz inmóvil en la ladera de la montaña, casi a diario e incluso hasta tres y cuatro veces al día. Sin embargo, poco después, en el mes de diciembre, empezaron a verse una serie de "extrañas luces" u OVNIs de las que muchos habitantes y visitantes del valle fueron testigos. El 25 de septiembre de 1982, por ejemplo, muchos miembros de los grupos UFO-Noruega y UFO-Suecia iniciaron un "fin de semana de observación-OVNI" en diferentes puntos del valle. Justo después de las siete de la tarde de ese mismo día, apareció una luz brillante de gran tamaño que se movía lentamente y, a veces, incluso se mantenía inmóvil durante algunos minutos. De vez en cuando, el suelo se iluminaba por unos focos procedentes de la luz. Éstos se encendían y apagaban, o bien apuntaban directamente hacia arriba, al cielo, o hacia la tierra. En ocasiones, uno de los focos estuvo a punto de golpear a un grupo de gente que se había reunido para observar el fenómeno. La luz desapareció casi tres horas después, alrededor de las diez de la noche, pero se pudieron tomar varias fotografías de la misma.

Entre los múltiples testimonios recogidos figura el de Bjarne Lillevold que, cuando regresaba de trabajar una noche, vio una potente luz en la ladera de la montaña y creyó que se había incendiado una cabaña. Como un amigo tenía la suya justo allí, subió para ver si podía apagar las supuestas llamas pero, al llegar arriba, se dio cuenta de que la luz no procedía de la cabaña. En realidad, estaba junto a ésta y era tan grande como ella, amarilla y con forma de bala con la punta hacia abajo. Se movía lentamente de arriba abajo, luego golpeó el suelo y salió disparada hacia arriba dando un salto en el aire para volver a bajar otra vez. Estuvo subiendo y bajando durante unos minutos; finalmente, la luz se fue alejando por las montañas hasta desaparecer.
(Continúa la información en ENIGMAS 181).
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