Arqueología
18/09/2023 (08:00 CET) Actualizado: 18/09/2023 (08:00 CET)

Sacan a la luz restos de una aldea teotihuacana en Ciudad de México

Los restos encontrados pertenecen a una aldea fundada en el periodo Clásico, cuando Teotihuacán alcanzó su máximo apogeo

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

18/09/2023 (08:00 CET) Actualizado: 18/09/2023 (08:00 CET)
Uno de los enterramientos hallados en el Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco
Uno de los enterramientos hallados en el Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco

Su existencia se conocía desde la década de los años 60 del siglo pasado, cuando el arqueólogo Francisco González Rul informó de su hallazgo, pero no ha sido hasta fechas recientes, entre marzo y junio de este mismo año, cuando los arqueólogos mexicanos han sacado finalmente a la luz los restos de una antiquísima aldea teotihuacana ubicada en los límites del conocido Conjunto Urbano Nonoalco-Tlatelolco, que se encuentra en el centro de la capital del país azteca.

Entre otros muchos restos de gran interés, los investigadores han sacado a la luz distintos elementos arquitectónicos –por ejemplo, canales de agua y alineamientos de piedras–, así como tres sepulturas acompañadas de sus respectivas ofrendas funerarias y numerosos restos de cerámica. Según han explicado los arqueólogos, esta aldea habría sido fundada en algún momento entre los años 450-650 de nuestra era, en el periodo Clásico, un momento en el que la antigua Teotihuacán había alcanzado su máximo apogeo y expansión.

La pirámide de la Luna en Teotihuacán (c) Josep Guijarro
La pirámide de la Luna en Teotihuacán (c) Josep Guijarro

«Con estos nuevos hallazgos se ha consolidado y demostrado la existencia de una aldea de ocupación teotihuacana en el área de Tlatelolco», explicaron los expertos del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia de México) a través de un comunicado oficial publicado en su página web.

La aldea se corresponde con un asentamiento de pescadores-recolectores

Basándose en el estudio de restos de cerámica teotihuacana que descubrió en los años 60, el ya citado González Rul llegó a la conclusión de que la aldea identificada por él y excavada este año se correspondía con un asentamiento de pescadores-recolectores que tenían como fuente de subsistencia los recursos del lago de Texcoco.

Además de los elementos ya mencionados, los arqueólogos del INAH también localizaron restos de una red de canales utilizados para delimitar las llamadas chinampas, unas estructuras fabricadas con troncos sobre las que depositaba tierra para crear una especie de huertos en altura. También se hallaron multitud de figurillas modeladas y articuladas, objetos de piedra verde, conchas, así como puntas de proyectil de obsidiana y ofrendas funerarias.

Cráneo de un prisionero de guerra víctima de un sacrificio ritual
Cráneo de un prisionero de guerra víctima de un sacrificio ritual

Por otra parte, los estudiosos –dirigidos por Mara Abigail Becerra y Juan Carlos Campos, ambos investigadores del INAH–, también han descubierto restos mucho más tardíos, correspondientes a los siglos XV y XVI, ya a finales de la época azteca. Entre los restos de este periodo destaca un cráneo fragmentado de un hombre que, por las evidencias encontradas, podría haber pertenecido a un prisionero de guerra ejecutado durante un sacrificio ritual. Un detalle este que quizá pueda confirmarse por medio de nuevas pruebas e investigaciones futuras.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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