El expediente ovni que desconcertó al Ejército del Aire
El expediente OVNI desclasificado en España que desconcertó a un piloto: Voces en la radio le preguntaban “Hola, ¿cómo estás?”
España también tiene su propio archivo de fenómenos aéreos no identificados, de los OVNIS. Lejos de teorías de tipo marginal, existe un conjunto de documentos oficiales elaborados por el Ministerio de Defensa que recopilan avistamientos registrados durante décadas. Estos expedientes, comparables al conocido Project Blue Book estadounidense, salieron a la luz pública en 2016 tras un largo proceso de desclasificación iniciado en el año 1991 y no exentos de polémica ni de intervención negativista de “ufólogos” españoles. Entre los casos incluidos, uno de los más llamativos ocurrió en 1979 y tuvo como escenario el cielo de la costa granadina.
El denominado “Libro azul” español reúne cerca de 1.900 páginas de informes que documentan episodios desde el año 1962, cuando se registró el primer avistamiento de un supuesto “platillo volante” en Murcia –si bien es cierto que desde 1938 se tienen crónicas de “artefactos aéreos desconocidos” en el cielo, en plena Guerra Civil española. Durante años, estos documentos solo podían consultarse físicamente en dependencias del Ejército del Aire, lo que limitaba su acceso a investigadores especializados. La digitalización y publicación posterior permitió, por primera vez, que cualquier ciudadano o ciudadana pudiera conocer estos episodios desde una fuente oficial.
Dentro de los 80 informes desclasificados, el incidente de Motril destaca por su alta singularidad. El documento, redactado a máquina y marcado inicialmente como “confidencial”, describe un suceso ocurrido en noviembre de 1979. En él participaron un piloto de caza y un controlador aéreo, cuyos nombres permanecen reservados. Ambos coincidieron en la observación de un fenómeno luminoso inusual en el cielo.

Según el informe, el piloto detectó tres luces intensas, idénticas en color y brillo, que formaban una figura triangular. Ante la imposibilidad de identificar su origen, decidió aproximarse para obtener una mejor referencia visual. Pero, durante aproximadamente diez minutos de vuelo en dirección al fenómeno, la distancia aparente no se redujo en ningún momento. Esta circunstancia, lejos de aclarar la situación, incrementó la incertidumbre sobre la naturaleza de las luces.
Piloto desconcertado
El episodio adquirió un carácter aún más desconcertante cuando, ya en el espacio aéreo de Motril, el piloto comenzó a percibir interferencias en la radio. A través del canal de comunicación, escuchó voces infantiles que emitían risas y repetían un mensaje breve: “Hola, ¿cómo estás?”. La transmisión, según recoge el informe, se mantuvo durante unos 30 segundos con una claridad inusual. El militar comprobó que el sonido persistía incluso al cambiar de canal, lo que descartaba una interferencia puntual convencional.
Tras este episodio, el piloto decidió abandonar la persecución y regresar a su base en Albacete (Los Llanos), donde aterrizó sin incidencias. El documento oficial subraya que las condiciones meteorológicas eran óptimas, con cielo despejado y buena visibilidad. Además, la coincidencia entre los testimonios del piloto y el controlador llevó a los analistas a considerar el caso con un alto grado de fiabilidad.

El incidente de Motril no fue un hecho de carácter aislado. El propio informe lo vincula con otros dos sucesos registrados ese mismo mes en Valencia y Madrid. Esta agrupación llevó a los investigadores a analizar los tres episodios dentro de un mismo contexto temporal. Como posible explicación, se planteó la influencia de fenómenos atmosféricos, en concreto inversiones térmicas que podrían provocar efectos de refracción de la luz.
Sin embargo, el documento es claro al señalar que estas hipótesis no resultaron concluyentes. Las luces no pudieron identificarse como objetos físicos consistentes, ni se confirmó su origen. Tampoco se hallaron evidencias que permitieran asociarlas a aeronaves conocidas. Por ello, el caso fue catalogado dentro de la categoría de “fenómenos extraños”, una denominación utilizada por Defensa para aquellos incidentes que no encajan en explicaciones convencionales.
La desclasificación de este expediente en el año 1994 respondió a que no contenía información considerada sensible desde el punto de vista militar. Sin embargo, su publicación posterior ha contribuido a revitalizar el interés por los archivos oficiales relacionados con avistamientos inexplicados. Más allá de interpretaciones especulativas, estos documentos ofrecen una visión directa de cómo las autoridades analizaron, documentaron y trataron este tipo de encuentros OVNI.
Décadas después, el caso de Motril continúa siendo uno de los episodios más destacados y llamativos del archivo español. No por confirmar ninguna hipótesis extraordinaria, sino por reflejar un encuentro que, incluso bajo análisis técnico, no logró ser explicado de forma definitiva e, incluso, denostado por ufólogos con oscuros intereses... En ese punto intermedio entre la certeza y la duda es donde estos informes siguen despertando interés, tanto desde el ámbito científico como desde el histórico.







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