Robert Kennedy acusa a DARPA de fumigar el cielo con 'chemtrails'
El secretario de Salud de Estados Unidos afirmó que una agencia militar secreta introduce sustancias tóxicas en el combustible de aviación y se liberan sobre la población
Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos del gobierno de Donald Trump, se refirió a los chemtrails, las estelas químicas, de una forma explícita durante un acto público moderado por el presentador de televisión Phil McGraw, conocido como "Dr. Phil". Una asistente, identificada como Emily, tomó el micrófono y planteó su preocupación: "Mi mayor preocupación son las inyecciones de aerosoles estratosféricos que nos rocían cada día. Bromo, aluminio, estroncio: se fumigan en nuestros cielos todo el día. ¿Cómo lo paramos?"
La respuesta de Robert F. Kennedy Jr., fue directa y cargada de consecuencias: "Eso no está ocurriendo en mi agencia. Nosotros no hacemos eso. Lo hace, creemos, DARPA. Y gran parte de ello está saliendo ahora del combustible de aviación. Ya saben, esos materiales se introducen en el combustible. Voy a hacer todo lo que esté en mi mano para detenerlo."
Que el secretario de Salud de la primera potencia mundial crea en los chemtrails es, como mínimo, una noticia. Que lo diga en público, señalando con el dedo a una agencia militar, y que prometa ponerle fin, es algo más que eso: es un momento político sin precedentes en la historia de esta teoría que lleva décadas circulando en los márgenes de internet y en las conversaciones de quienes miran el cielo con desconfianza.
U.S. Secretary of Health Robert F. Kennedy, Jr. believes that DARPA, a secretive military agency, is spraying dangerous "chemtrails" in the sky and has vowed to put a stop to it.
— New York Post (@nypost) May 26, 2026
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Las declaraciones -de abril de 2025-, recogidas por el New York Post y verificadas por múltiples medios estadounidenses, volvieron a la actualidad esta semana cuando el vídeo se viralizó de nuevo en redes sociales. La oficina de Kennedy respondió a los medios que le solicitaron evidencias, pero no aportó ninguna.
¿Qué es DARPA?
DARPA son las siglas de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa, el brazo de investigación y desarrollo más avanzado y reservado del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Ha financiado a lo largo de décadas proyectos que hoy son de uso cotidiano, como internet o el GPS, junto a otros mucho más controvertidos relacionados con armamento y vigilancia. Su carácter hermético y sus presupuestos opacos la convierten en terreno fértil para todo tipo de especulaciones.
La agencia no respondió a las solicitudes de comentario de los medios que verificaron las declaraciones de Kennedy. Su silencio es habitual: DARPA rara vez comenta sobre sus programas activos, lo que alimenta el misterio pero no equivale a una confirmación.
Qué son realmente las estelas
Lo que dice la ciencia · Estelas de condensación
Las estelas que los aviones dejan en el cielo se llaman contrails, contracción de condensation trails, estelas de condensación en español. Se forman porque los motores de los aviones expulsan vapor de agua caliente y húmedo que, al entrar en contacto con el aire frío y seco de la alta atmósfera, se congela instantáneamente en forma de cristales de hielo.
El fenómeno es el mismo que ocurre cuando expiras en un día de invierno y ves el vaho de tu aliento. A mayor humedad en la atmósfera, más duran esas estelas; en días muy secos, desaparecen en segundos. En días húmedos, pueden persistir horas y extenderse hasta parecer nubes artificiales. Eso tampoco es fumigación: es física básica de la atmósfera.
La Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) y la Fuerza Aérea han publicado documentos técnicos detallando esta formación. No hay en ellos referencias a sustancias añadidas con fines de fumigación.
Lo que Kennedy afirmó y lo que dice la evidencia
Kennedy vinculó la supuesta fumigación a sustancias concretas —aluminio, estroncio, bario— que la asistente mencionó como ingredientes del "aerosol estratosférico". Varios expertos consultados por los verificadores de PolitiFact fueron concluyentes: ninguno de esos elementos está presente en el combustible de aviación. El combustible de avión es fundamentalmente una mezcla de compuestos de hidrógeno y carbono con pequeñas cantidades de aditivos autorizados. Aluminio, estroncio o bario serían, según los expertos, contaminantes no deseados que dañarían los sistemas de combustible, no sustancias que se añaden intencionalmente.

Existe, sí, investigación científica real sobre un concepto llamado inyección de aerosoles estratosféricos: la idea, explorada en laboratorio como posible medida de geoingeniería climática, consistiría en liberar partículas reflectantes en la estratosfera para reducir la temperatura del planeta bloqueando parte de la luz solar. Pero los expertos consultados señalaron que no existe ninguna iniciativa en marcha que esté haciendo esto a escala en la atmósfera real. Se investiga en modelos, no en el cielo.
PolitiFact, el servicio de verificación del Instituto Poynter, calificó las declaraciones de Kennedy con su máxima penalización: "Pants on Fire" (literalmente, "pantalones en llamas"), reservada para afirmaciones que no solo son falsas sino que carecen por completo de base factual.
La verificación consultó a expertos de la Universidad de Columbia, el MIT de Caltech, Stanford y la Universidad de Washington, todos ellos especialistas en química atmosférica, ingeniería aeronáutica o ciencias del clima. Ninguno encontró evidencia de un programa activo de fumigación estratosférica.
Kennedy no ha aportado ninguna prueba que respalde sus afirmaciones. Su propia oficina, al ser contactada, no facilitó documentación alguna.

Un asunto importante: el mensajero
La teoría de los chemtrails no es nueva. Circula en internet desde finales de los años noventa y ha sido refutada en decenas de estudios. En 2016, una encuesta entre 77 científicos atmosféricos encontró que el 77% calificaba la probabilidad de que existiera un programa secreto de fumigación como "baja" o "muy baja", y la mayoría señalaba que las estelas que preocupan a los creyentes en los chemtrails eran perfectamente explicables por la física de la atmósfera.
Lo que convierte las declaraciones de Kennedy en un hecho noticioso de primer orden no es la teoría en sí, sino quién la sostiene. Por primera vez en la historia, un miembro del gabinete de un gobierno de una de las principales potencias mundiales ha señalado públicamente a una agencia de su propio Estado como responsable de una operación de fumigación clandestina sobre la población, y ha prometido ponerle fin. Eso, independientemente de lo que diga la ciencia sobre las estelas, es un acontecimiento político sin precedentes.

La pregunta que muchos se hacen es si Kennedy tiene información que otros no tienen, o si está simplemente repitiendo una creencia popular que precede a su cargo. La ausencia total de pruebas aportadas, la negativa de DARPA a responder y el veredicto unánime de la comunidad científica apuntan, por ahora, a la segunda opción.
La geoingeniería sí existe
Conviene no confundir los chemtrails con el debate legítimo sobre la geoingeniería climática. Varios países, entre ellos Estados Unidos y el Reino Unido, financian investigación sobre técnicas para alterar el clima de forma controlada con el fin de frenar el calentamiento global. Estas investigaciones son públicas, están documentadas y generan un debate ético y científico serio.
Pero hay una diferencia fundamental entre investigar en un laboratorio si sería posible y seguro lanzar partículas de sulfato a la estratosfera para reflejar la luz solar, y hacerlo de forma clandestina a través del combustible de miles de vuelos comerciales diarios. El primero es ciencia real. El segundo es lo que Kennedy afirma, sin aportar evidencia, que ya está ocurriendo.
Las declaraciones de Kennedy no son aisladas. El propio presidente Trump ha reconocido estar al tanto de la oleada de muertes y desapariciones de científicos vinculados a programas clasificados, aunque minimizando las conexiones. En ese clima de cuestionamiento generalizado a las agencias del Estado —especialmente a las relacionadas con la ciencia y la defensa—, afirmaciones como las de Kennedy encuentran un ecosistema más receptivo que nunca.
Que el secretario de Salud de Estados Unidos crea en los chemtrails no los hace reales. Pero sí convierte esa creencia en política, y eso tiene consecuencias que irán más allá de lo que digan los contrails en el cielo de esta tarde.







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