Este es el asiento de la autoconciencia, permite tener conocimiento y conciencia del mundo exterior a uno mismo y, es el cuerpo responsable del proceso de tomar conciencia propia. Se identifica con el alma, la primera estación del ser que induce a la espiritualidad. "En el momento de la muerte no se vacía, permanece impregnado de recuerdos y rico en experiencias".







Comentarios
Nos interesa tu opinión