Descubren un túnel interestelar en el Sistema Solar
Un equipo del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre ha descubierto un “túnel interestelar” que conecta el sistema solar con la constelación del Centauro
Un grupo de astrofísicos europeos acaba de abrir una ventana inesperada al paisaje oculto que rodea al sistema solar. Gracias a los datos del telescopio espacial eROSITA, capaz de cartografiar el cielo completo en rayos X, los investigadores han logrado elaborar un mapa tridimensional de la Burbuja Caliente Local (LHB, por sus siglas en inglés), una cavidad gigantesca de gas a millones de grados que envuelve al Sol como un océano invisible de fuego.
Lo sorprendente es que ese mapa revela algo más que simples gradientes de temperatura. Los científicos hablan de un “túnel interestelar”, un canal de plasma que parece conectar la burbuja que habitamos con otra superburbuja situada en la constelación del Centauro. Es como si el espacio intermedio entre las estrellas hubiera quedado horadado por antiguas explosiones de supernovas, creando corredores que atraviesan la materia fría del medio interestelar.
El hallazgo, publicado en Astronomy & Astrophysics por un equipo del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre, sugiere que nuestro vecindario cósmico está lejos de ser homogéneo: zonas frías y calientes conviven en una red que recuerda a túneles subterráneos, pero en escala galáctica. Se trataría de auténticos pasadizos de gas ardiente, sostenidos por el empuje de vientos estelares, explosiones estelares y chorros de estrellas recién nacidas.

Ya se conocía otro corredor semejante, el de Canis Majoris, que conecta la LHB con la nebulosa Gum. Ahora, con el túnel de Centauro, la imagen que emerge es la de una Vía Láctea atravesada por arterias incandescentes, como si se tratara de un organismo vivo respirando a través de sus burbujas y canales.
Y hay un detalle inquietante: el Sol apenas lleva unos pocos millones de años dentro de esta burbuja, un suspiro si lo comparamos con los 4.600 millones de años de su edad. Estamos, por pura casualidad, en el centro de una estructura colosal que se estira hacia regiones lejanas del cosmos. La pregunta inevitable es: ¿estamos viajando por un túnel que nos conecta con otros vecindarios estelares?







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