Ciencia

Oumuamua no es una nave extraterrestre

Puede que Oumuamua no sea lo que habíamos pensado previamente. Un nuevo estudio en torno al misterioso objeto asegura que no es un artefacto extraterrestre, sino un exoplaneta de similar composición a la de Plutón.

irene foto autor

Periodista e Historiadora

22 de Marzo de 2021 (10:23 CET)

Oumuamua no es una nave extraterrestre
Oumuamua no es una nave extraterrestre

El ensayo del famoso astrofísico Avi Loeb, “Extraterrestre”, nos muestra que Oumuamua puede revelarse como el primer resto de tecnología extraterrestre localizado por el ser humano. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la Journal of Geophysical Research: Planets nos aporta nuevos datos para dudar de ello. Según los investigadores responsables, Oumuamua podría ser el fragmento desprendido de un pequeño planeta proveniente de otro sistema solar.

En el estudio aseguran que su trayectoria fuera de nuestro sistema solar fue la que llevó a considerarlo como la primera detección de un objeto interestelar, pero según ellos, la cosa no va por ahí. Steven Desch, astrofísico de la Universidad de Arizona y coautor del estudio, dio las claves sobre el misterioso objeto en un comunicado de prensa: “Probablemente hemos resuelto el misterio de lo que es Oumuamua, y podemos identificarlo razonablemente como un trozo de un ‘exoplutón’, un planeta similar a Plutón en otro sistema solar”.

PURO NITRÓGENO CONGELADO

Los investigadores han considerado que fue hace 500 millones de años cuando un objeto espacial golpeó el planeta del que Oumuamua se desprendió. A su vez, este hecho ayudó a impulsarlo a a gran velocidad hasta nuestro sistema solar y, al acercarse al sol, Oumuamua sufrió la vaporización del sol en su cuerpo helado.

En este estudio en profundidad del objeto, los científicos tuvieron en cuenta qué tipos de hielo cambian de sólido a gas a la velocidad suficiente como para poder explicar el efecto cohete de Oumuamua, que es el patrón de movimiento similar que poseen los cometas. Así, consideraron que este misterioso objeto está hecho de hielo de nitrógeno, al igual que la superficie de Plutón y la luna Tritón de Neptuno.

Oumuamua entró en nuestro sistema solar en 1995, pero no nos dimos cuenta hasta 2017

Conforme se acercaba progresivamente al sol, Oumuamua fue perdiendo capas de nitrógeno congelado. De hecho, este objeto entró en el sistema solar en 1995, aunque no nos dimos cuenta de ello hasta el 19 de octubre de 2017. Desde la década de los 90, el objeto ha llegado a perder el 95% de su masa, motivo por el que en la actualidad es prácticamente como una astilla.

“A medida que las capas externas de hielo de nitrógeno se evaporaban, la forma del cuerpo se habría vuelto progresivamente más aplanada, al igual que lo hace una barra de jabón cuando las capas externas se borran con el uso”, aseguró Alan Jackson, otro de los coautores del estudio en el comunicado de prensa.

Cuando Oumuamua fue descubierto en 2017, el objeto estaba ya alejándose de la Tierra, precisamente a 196.000 millas por hora. Esto sumó más dificultad al estudio, ya que los científicos se vieron obligados a observar el objeto en un tiempo exprés. Tanto a partir de telescopios en tierra y como en el espacio, lograron conseguir el mayor número de imágenes y observaciones posibles en un tiempo récord. Pero aunque hicieron grandes esfuerzos para conseguirlo, Oumuamua no pudo ser examinado en su totalidad.

Por este motivo, diversos investigadores han conjeturado acerca de su verdadera naturaleza, especialmente durante sus inicios, en los que fue considerado un cometa. Sin embargo, no parecía que estuviera hecho de hielo y no emitía gases. Además, su velocidad y trayectoria no se podían explicar mediante su gravedad y sus medidas, ya que sus 400 metros de longitud y sus 34 metros de ancho no coincidían con las dimensiones de ningún otro cometa o asteroide documentado anteriormente.

Está claro que Oumuamua, cuyo nombre en hawaiano significa “explorador” o “mensajero”, va a ser durante bastante tiempo el protagonista de arduos debates científicos. Este objeto que se ha dedicado durante muchos años a “explorar” nuestro sistema solar a la vez que iba siendo consumido por el sol, sigue resultando en la actualidad un gran enigma para el mundo de la ciencia.

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