Ciencia
21/08/2012 (13:10 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)

SUEÑOS QUE MATAN

Juan José Sánchez-OroDurante varias décadas, un enigmático síndrome mortal persiguió a una etnia asiática residente en EE UU. Un diablo visitaba en sueños únicamente a los varones adultos de dicho clan, provocándoles una muerte súbita. Varios equipos médicos investigaron estos casos, llegando a sorprendentes conclusiones… En el presente reportaje también mostramos otros casos similares, acaecidos en distintas latitudes del planeta, como Japón o Filipinas.

21/08/2012 (13:10 CET) Actualizado: 06/11/2014 (09:58 CET)
SUEÑOS QUE MATAN
SUEÑOS QUE MATAN
Desde Julio de 1977 hasta los inicios de los años noventa, más de cien ciudadanos procedentes del sudeste asiático y refugiados en EE UU, murieron víctimas de un extraño trastorno. Los médicos lo denominaron Síndrome de la Muerte Nocturna Inesperada (SUNDS, por sus siglas en inglés). El propio nombre revela el desconcierto de los especialistas al designar esa súbita mortandad. Y es que nada parecía tener demasiado sentido en aquella sucesión de fallecimientos. Las víctimas eran exclusivamente varones de entre 25 y 55 años, con buena salud y miembros de la etnia de refugiados hmong, procedentes de Laos. Entre 1981 y 1982, el índice de defunciones alcanzó el 92 por 100.000, una proporción equivalente a las cinco primeras causas de muerte natural entre hombres estadounidenses durante ese mismo periodo. Sólo una de las personas fallecidas era mujer. El dictamen oficial, pronunciado en 1988 por el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, en Georgia (EE UU), daba buena cuenta de la confusión reinante: «Aunque los estudios han sugerido que una anomalía estructural en el sistema de conducción cardiaco y el estrés podrían ser factores de riesgo para el SUNDS, la causa de las muertes permanece inédita».

Pasaron dos años hasta que los médicos comenzaron a darse cuenta de lo que estaba ocurriendo. Las muertes acontecían en diferentes ciudades, así que nadie estableció una conexión entre todas ellas. Pero cuando el fenómeno adquirió cierta envergadura, los especialistas se pusieron manos a la obra. Algunos investigadores apelaron a causas toxicológicas, como la ingesta de venenos en los campos de concentración o las secuelas dejadas por la exposición a armas químicas. Otros razonaron ciertos orígenes metabólicos, genéticos, deficiencias cardiacas o nutricionales como posibles patógenos causantes del síndrome. El trabajo realizado fue tan meticuloso, que incluso se llegaron a analizar dieciocho corazones de víctimas de SUNDS, extraídos mediante autopsias.

Otra vía de estudio profundizó en la experiencia onírica. Al encuestar a los familiares de algunas víctimas de SUNDS residentes en campos de refugiados, los investigadores comprobaron que muchos de los fallecidos habían tenido episodios de terrores nocturnos y visitas de espíritus malignos, días antes de producirse sus muertes. En 1984, el equipo de doctores dirigidos por Neal Holtan, del Centro Médico St. Paul-Ramsey, identificó cinco rasgos muy peculiares en el trastorno onírico que afectaba a los hmong: una sensación de pánico o miedo extremo; una parálisis parcial o completa del cuerpo; una fuerte presión sobre el pecho; la sensación de que un ser extraño se encontraba en la habitación; y, finalmente, cierta perturbación sensorial de la vista, oído o tacto.

A partir de estos síntomas, diferentes autores comprendieron que se debía abandonar la vía fisiológica, para explorar el mundo religioso de los hmong. Quizás fallecían a causa de sus propias creencias. De hecho, en 1983, el antropólogo Joseph Jay Tobin, de la Universidad Estatal de Arizona (EE UU), y la trabajadora social Joan Friedman llegaron incluso a hablar de «posesión espiritual» y de «suicidio inconsciente»… (Continúa en AÑO/CERO 265).

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