Conspiraciones

MENSAJES OCULTOS EN EL CINE

Más allá de la historia oficial se esconde una historia oculta que desconocemos. Una sabiduría secreta que constituye una contraseña para acceder al núcleo central del Poder. En "El conocimiento secreto" (Ediciones B), José Luis Espejo traza, entre otros temas, el insólito mapa de los mensajes subliminales en el cine, auténticas declaraciones de intención de quienes pretenden comunicar algo a sus contemporáneos, aunque ese algo no sea detectable a primera vista. Libros Recomendados : EL MUSEO SECRETO LAS CLAVES DEL SIMBOLISMO ESOTÉRICO ¡ Visita nuestra Tienda !

20 de Julio de 2009 (11:12 CET)

MENSAJES OCULTOS EN EL CINE
MENSAJES OCULTOS EN EL CINE
Comenzaremos por los orígenes; es decir, por las civilizaciones desaparecidas. Llama la atención que una de las pocas películas que se refieren de forma explícita a la Atlántida de Platón (no a la de Pierre Benoit, muy diferente en espíritu y en propósito), fue realizada el año 2000 por la productora Walt Disney: Atlantis. El imperio perdido. Esta notable obra de dibujos animados está repleta de «guiños», que cualquier amante de la simbología y del misterio sabrá interpretar sin demasiadas dificultades. Por ejemplo, aquí aparece el apellido Sinclair, tan habitual en las especulaciones sobre el Priorato de Sión (su moderno fundador se llamaba Pierre Plantard de Saint Clair). Pero nos ha de interesar especialmente su interpretación sobre las causas del fin de la Atlántida. En la película, con destino a la gran pantalla, se alude a la versión dada por Platón: «Cuentan que los dioses tenían celos de la Atlántida, enviaron un cataclismo y nos desterraron aquí (Atlantis. El imperio perdido)». Sin embargo, en una producción televisiva realizada en 2003, por parte de esa misma productora, se nos aclara que no fue en realidad «la inquina de los dioses», sino el mal uso de una cierta tecnología, lo que provocó el gran desastre:
— Kida de la Atlántida. Tú y yo no somos diferentes. Tu pueblo viajó por todo el planeta, enseñó y curó e hizo mucho bien.
— Pero también hizo mucho mal. Estuvo a punto de destruir el mundo y a sí mismo. Mi padre temía que la tentación de abusar de nuestro poder nos corrompiera; por eso lo ocultó (Atlantis II. El regreso de Milo).

Son escasas las producciones en las que se alude al «gran tabú» de la Atlántida. Si acaso, sólo se deja sobreentender, como en el siguiente pasaje: «Esto es más bien un monumento a una civilización extremadamente poderosa que existió hace mucho tiempo (Superman returns)».

Más modernamente, el taquillero Roland Emmerich ha sacado a la luz una producción ciertamente espectacular, pero no exenta de un cierto grado de poesía: 10.000 (éste es el título). Aquí se especula con la posibilidad de que los «constructores de las pirámides» fueran gigantes procedentes de la Atlántida, que estaría situada más allá de nuestro sistema solar, o en las profundidades marinas:
— (Los gigantes) No son hombres como nosotros, Nabú.
— ¿Y entonces qué son?
— Algunos creen que vinieron de las estrellas. Otros creen que sobrevolaron el Gran Azul cuando su tierra se hundió en el mar (10.000).

Los gigantes, tan repetidos en el folklore universal, serían responsables, a la vez, de la difusión de la cultura y el saber (de la civilización, en definitiva), así como de la desigualdad, el terror y la injusticia. Su símbolo son las tres estrellas del Cinturón de Orión, constelación conocida en la mitología universal como «El Cazador».
«Eran tres (gigantes), pero ahora sólo queda uno... Sólo una vez oyó hablar al dios de alguien a quien sí teme. Según una profecía, alguien lleva una marca que se puede ver en el cielo por la noche. La llaman Usuana, la marca del Cazador, la estrella más brillante del firmamento. Sin la marca no se puede derrotar al dios –al gigante– (10.000)».
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