Militares de EE.UU vinculan la guerra con Irán al Armagedón
Mandos militares de EE.UU estarían presentando la guerra contra Irán como parte del “plan de Dios” y el cumplimiento del Apocalipsis
Comandantes de varias unidades del Ejército estadounidense habrían arengado a sus tropas con un mensaje que, de confirmarse en toda su dimensión, marcaría un antes y un después en la historia militar contemporánea: prepararse para el regreso de Jesús y asumir que la guerra contra Irán forma parte del plan divino para desencadenar el Armagedón.
La denuncia no procede de un blog marginal, sino del Military Religious Freedom Foundation (Fundación para la Libertad Religiosa Militar) que asegura haber recibido más de 110 quejas formales de militares de todas las ramas de las fuerzas armadas. En más de 30 bases y más de 40 unidades, los comandantes habrían descrito el conflicto como una misión del plan divino de Dios, citando el Libro del Apocalipsis para justificar bombardeos y operaciones.
U.S. commanders across more than 30 military bases told troops the Iran war is part of “God’s plan” and linked it to “Armageddon.”
— Clash Report (@clashreport) March 3, 2026
A commander said Trump was “anointed by Jesus to light the signal fire in Iran to cause Armageddon.”
The Military Religious Freedom Foundation… pic.twitter.com/QRuSFOJ8dc
Según informa el periodista Jonathan Larsen a través de Substack, uno de los testimonios más inquietantes atribuye a un comandante la afirmación de que Donald Trump fue “ungido por Jesús para encender la señal de fuego en Irán y provocar el Armagedón”. Todo ello, según los denunciantes, pronunciado incluso con una sonrisa.
La pregunta no es menor: ¿estamos ante un caso aislado de exaltación religiosa en tiempos de tensión bélica o ante una infiltración ideológica mucho más profunda en la cadena de mando?
Para comprender la gravedad simbólica del asunto debemos detenernos un instante en el concepto invocado: Armagedón.
El término procede del hebreo Har Megiddo, el monte de Megido, en el actual Israel. En el Apocalipsis de Juan, último libro del Nuevo Testamento, se menciona como el lugar donde se congregarán las fuerzas del bien y del mal para la batalla final previa al juicio definitivo y al retorno de Cristo.
Megido, hoy identificado con el yacimiento arqueológico de Tel Megiddo, ha sido escenario de numerosas batallas históricas por su posición estratégica. Sin embargo, en la literatura apocalíptica cristiana su significado trasciende la geografía: representa el choque cósmico que pondrá fin a la historia humana tal como la conocemos.

En determinadas corrientes del evangelicalismo estadounidense, especialmente las vinculadas al sionismo cristiano, la geopolítica de Oriente Medio se interpreta a la luz de estas profecías. La restauración de Israel, el conflicto con sus vecinos y la eventual reconstrucción del Tercer Templo serían piezas de un engranaje profético que desembocaría en el retorno de Jesús.
¿Es esa lectura teológica la que algunos mandos estarían trasladando a soldados obligados por juramento a obedecer la Constitución y no una interpretación concreta del Apocalipsis?
El factor Israel y la política profética
Aquí entra un elemento especialmente delicado. El primer ministro de Benjamin Netanyahu ha defendido históricamente una línea dura frente a Irán, al que considera una amenaza existencial. La alianza estratégica con Estados Unidos ha sido clave en esa postura.
Pero dentro del imaginario de ciertos sectores cristianos estadounidenses, apoyar a Israel no es solo una decisión geopolítica: es un mandato espiritual. El predicador Ralph Drollinger, citado en las denuncias como líder de estudios bíblicos vinculados al entorno del secretario de Defensa, enseña que Dios bendice a quienes apoyan a Israel y maldice a sus enemigos. No es una interpretación marginal: tiene acceso a círculos de poder en Washington.

La cuestión es inquietante. Si parte de la élite política y militar interpreta los movimientos estratégicos como cumplimiento de profecías, ¿hasta qué punto las decisiones se rigen por análisis racionales de seguridad y no por expectativas escatológicas?
No afirmamos que exista un plan consciente para “provocar el fin del mundo”. Sería irresponsable sostenerlo sin pruebas. Pero sí cabe preguntarse por la permeabilidad de las instituciones a narrativas religiosas que, en contextos de guerra, pueden convertirse en combustible ideológico.
No he didn’t. The Ark was made by a supporter. It was unveiled at a private dinner at Mar a Lago with about 20 people.
— Laura Loomer (@LauraLoomer) January 28, 2024
I know, because I was one of the people who was invited and in attendance at the dinner which was very focused on the topics of spiritual warfare and Judaism. pic.twitter.com/yyirRcoKgU
¿Guerra espiritual?
En un artículo anterior analicé el concepto de guerra espiritual, esa idea que deslizó Laura Loomer en X posando en una foto junto a una réplica del Arca de la Alianza. Esta influencer y teórica de la conspiración dijo haber participado en una cena en la residencia de Trump en Mar a Lago "que estaba muy centrada en los temas de la guerra espiritual y el judaísmo". La Guerra espiritual entonces no se centraría solo en choques de intereses, sino en ¡enfrentamientos entre fuerzas divinas y demoníacas que operan tras bastidores!
Cuando un comandante explica a sus subordinados que un bombardeo forma parte del plan de Dios para desencadenar el Fin de los Tiempos, deja de hablar únicamente en términos estratégicos. Introduce una dimensión trascendente que convierte la guerra en liturgia.

Si las denuncias de la Military Religious Freedom Foundation son exactas, estaríamos ante un fenómeno sistémico y no anecdótico. Más de un centenar de quejas no son un simple rumor. Son, al menos, un síntoma.
La historia demuestra que las guerras envueltas en lenguaje sagrado tienden a radicalizarse. Desde las Cruzadas hasta ciertos discursos contemporáneos, el recurso a la profecía otorga a los conflictos una legitimidad absoluta. ¿Cómo se dialoga con quien cree estar cumpliendo el guion del Apocalipsis?
Las guerras envueltas en lenguaje sagrado tienden a radicalizarse
¿En manos de quién estamos?
Hay otra dimensión inquietante: la constitucional. Los militares estadounidenses juran lealtad a la Constitución, no a una interpretación concreta de las Escrituras. Si realmente se está instruyendo a tropas bajo un marco teológico específico, el debate deja de ser religioso para convertirse en institucional.
Mientras tanto, el relato circula, alimentando la percepción de que estamos viviendo tiempos proféticos.
La tentación de ver señales apocalípticas en cada conflicto en Oriente Medio es antigua. Pero cuando esas señales salen de los púlpitos y entran en las salas de briefing militares, la pregunta deja de ser teológica y se vuelve política.
Si la guerra se justifica como cumplimiento del Armagedón, si se habla del regreso inminente de Jesús como parte de la estrategia moral de combate, si se vincula la política exterior con la escatología bíblica, ¿no estamos ante una peligrosa mezcla de fe, poder y armas nucleares?








Comentarios
Nos interesa tu opinión