Historia oculta
17/01/2022 (10:14 CET) Actualizado: 17/01/2022 (10:14 CET)

Una "cerveza alucinógena" reforzó el poder del imperio wari

Un equipo de investigadores halla evidencias de un consumo masivo fuera de las élites de un tipo de droga ritual en la cultura wari

Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo

17/01/2022 (10:14 CET) Actualizado: 17/01/2022 (10:14 CET)
Una "cerveza alucinógena" reforzó el poder del imperio wari
Una "cerveza alucinógena" reforzó el poder del imperio wari

El consumo de sustancias psicotrópicas con fines rituales fue algo muy común en todas las culturas americanas precolombinas, y las que se desarrollaron en el altiplano andino no fueron una excepción: el cactus de San Pedro o la ayahuasca, por ejemplo, fueron de uso común en distintas civilizaciones. Ahora, un reciente estudio publicado por la revista Antiquity parece demostrar que uno de estos pueblos andinos, el Imperio wari, no sólo hizo uso de drogas de forma habitual, sino que sus líderes emplearon una de ellas con la intención de reforzar su lugar en la élite y perpetuar su poder.

Matthew Biwer, profesor del Departamento de Antropología y Arqueología del Dickinson College (Pennsylvania) y su equipo, llevan desde el año 2015 excavando en el yacimiento de Quilcapampa, al noroeste del departamento de Arequipa (Perú). Fue allí, entre los restos de este asentamiento del Imperio wari, donde Biwer y sus colegas descubrieron restos de semillas de Anadenanthera colubrina, un árbol comúnmente conocido como vilca, cuyas simientes tienen propiedades psicotrópicas, pues tiene entre sus componentes la DMT (dimetiltriptamina), un potentísimo alcaloide.

La élite wari habría distribuido drogas rituales entre la población para fortalecer los vínculos de la comunidad y, en consecuencia, su imperio

Las evidencias descubiertas por los arqueólogos en Quilcapampa indican que los antiguos waris (un pueblo que se desarrolló entre los siglos VII y XIII d.C.), mezclaron las semillas de vilca con chicha, una bebida fermentada común en distintas culturas americanas, y que todavía se consume hoy en día en buena parte del continente. Pero, ¿por qué mezclaron los waris ambas sustancias? La respuesta, según Biwer, podría estar en la búsqueda de un efecto psicoactivo potente. Al consumirse de forma oral, la semilla de vilca no suele tener efectos psicotrópicos, pues las enzimas del estómago anulan sus propiedades alucinógenas. A no ser, claro está, que se consuma junto con un IMAO (inhibidor de la monoaminooxidasa) como, por ejemplo, la chicha.

Al mezclar ambas sustancias, los waris habrían creado una especie de "cerveza o ponche psicodélico", que podía distribuirse con facilidad entre grandes grupos de personas. Esto indicaría, en opinión de Biwer, que los líderes wari habrían roto con la tradición andina de reservar las drogas de carácter ritual únicamente para sacerdotes y gobernantes. Pero, ¿por qué? Según el antropólogo y arqueólogo estadunidense, al compartir esta experiencia con las masas, la élite wari quería conseguir la creación de un fuerte y estrecho vínculo entre todos los miembros de la comunidad, lo que ayudaría a fortalecer el grupo y, por extensión, su imperio. Además, mientras fuesen los facilitadores de esta "cerveza divina", los líderes seguirían manteniendo su posición de superioridad. Para ello, los miembros de las élites wari se aseguraron de que sus grandes "festivales" psicotrópicos –que sin duda debieron ser memorables– no podían ser reproducidos ni imitados de forma independiente por los miembros de las clases bajas. Sólo los sacerdotes y gobernantes tenían el conocimiento esotérico necesario sobre cómo emplear las semillas de vilca en combinación con la chicha, para obtener la codiciada droga ritual. Así se aseguraban el mantenimiento de su status y de sus privilegios.

El privilegio de consumir estas sustancias y acceder a los reinos espirituales estaba reservado, hasta entonces, a las clases dominantes

Hasta ese momento, explica Biwer, las civilizaciones andinas primitivas habían limitado el privilegio de consumir estas sustancias a las clases dominantes, que se reservaban así el acceso a los reinos espirituales. En el Imperio inca, sin embargo, el consumo de chicha de forma comunal y masiva sirvió para mantener la cohesión social. Así, pues, es posible que este cambio de costumbres en el Imperio wari fuese un paso intermedio en las estrategias políticas y religiosas de las culturas andinas.

"La experiencia psicotrópica resultante reforzó el poder del estado wari", explica Biwer. Un ejemplo más que se viene a sumar a otros casos registrados en distintos puntos del planeta, y que demuestra la estrecha relación entre el uso de sustancias alucinógenas y poder social.

Sobre el autor
Javier Garcia Blanco

Periodista y fotógrafo especializado en temas de arte, historia y viajes. Ha publicado sus trabajos en medios como El Mundo, GEO, Lonely Planet, Condé Nast Traveler Destinos, entre otros. Autor de varios libros, como Historia negra de los Papas, Ars Secreta o Héroes y villanos. Fue jefe de edición de Año/Cero, y actualmente dirige el magazine de viajes y cultura Wanderer.es

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