Historia oculta

Encuentran torre de cráneos en Tenochtitlan

En la capital del imperio azteca, el Gran Tenochtitlan (actual Ciudad de México), se ha encontrado una auténtica torre de cráneos humanos en lo que fue en su tiempo el Templo mayor, dedicado al dios de la guerra. Se habían encontrado ya 484 cráneos con los que, sumados los 119, alcanzan ya 603 cráneos (119 más los 484 existentes) que conforman este gran monumento azteca

irene foto autor

Periodista e Historiadora

12 de enero de 2021 (15:00 CET)

Encuentran torre de cráneos en Tenochtitlan (AFP)
Encuentran torre de cráneos en Tenochtitlan (AFP)

Todo comenzó en 2015 cuando dos empresarios belgas, con pretensiones de abrir un museo del Chocolate en Ciudad de México, se encontraron con una gran sorpresa: cientos de cráneos aparecieron en el patio del futuro museo. Sin prácticamente saberlo, habían encontrado el Huey Tzompantli de Tenochtitlan, conformado por cráneos de guerreros sacrificados.

¿En qué consiste un tzompantli? Es una estructura circular integrada por cabezas humanas unidas por cal y piedra. Sin embargo, este específico poseía una peculiaridad: No solo exhibía cráneos de guerreros, generalmente de enemigos vencidos en batalla (el 70% de la estructura), sino que también había de mujeres (20%) y de niños (10%). En estos rituales de guerra también se sacrificaba a veces a las mujeres de los guerreros e incluso a los propios sacerdotes de la ceremonia ¿Será esta la explicación a la aparición de estos cráneos? Ese misterio hay que dejárselo a la arqueología.

Progresivamente, con el descubrimiento de estos 119 cráneos, se va completando el conjunto de esta torre, de aproximadamente 4,7 metros de diámetro. En total, se han encontrado 603 cráneos. Ante este descubrimiento, Lorena Vázquez Vallín, la jefa de campo de esta excavación ha asegurado que: «Si bien estos individuos son una muestra importante de la población del periodo Posclásico, cada uno de estos cráneos forma un elemento arquitectónico que es parte del edificio y del discurso simbólico del mismo». 

Esto, que aparentemente puede parecer un poco macabro, tiene una explicación cultural a partir de las creencias mexicas. El sacrificio humano, así como la preservación de los cráneos eran considerados un vínculo entre los humanos y los dioses. Esta unión favorecía la renovación de la naturaleza y, por consiguiente, la continuidad de la vida. El ser humano, mediante este tipo de sacrificios, se introducía en lo sagrado. De esta manera, la realización de sacrificios siempre estaba vinculada a diversos rituales. Sin ellos, el ser humano no podía entrar en el mundo de los dioses. 

Los arqueólogos han podido determinar que los cráneos se añadían poco después de la muerte del individuo, presionándolos a través de la carne y el hueso. Además, parece que existía cierto mantenimiento de la torre para que no se cayera. Este gran monumento dentro del Templo Mayor indica el poder que habían alcanzado los mexicas, algo que, principalmente, buscaban mostrar a sus enemigos. Además, dentro del mundo arqueológico es «un importante testimonio del poderío y grandeza que alcanzó México-Tenochtitlan» como ha argumentado Alejandra Frausto Guerrero, secretaria de Cultura de México. 

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