Historia oculta

Los nazis tras el Arca de la Alianza

En su obsesión de localizar diferentes objetos de poder para lograr sus ambiciosos y delirantes objetivos, los nazis recorrieron muchos puntos del planeta. Uno de esos objetos, tal y como mostró la primera aventura de Indiana Jones, fue el Arca de la Alianza. En los últimos años de la contienda, llegaron a España con la intención de localizarla.

12 de Febrero de 2021 (12:26 CET)

Los nazis tras el Arca de la Alianza
Los nazis tras el Arca de la Alianza

Por cortesía de la editorial Cydonia, os ofrecemos este fragmento de La España del III Reich, de Carlos Montero Rocher. Un trabajo en el que, entre otras cuestiones, se aborda: la búsqueda del Santo Grial y otras reliquias en nuestro suelo, las intrigas de los espías de la esvástica en la Península o el proyecto secreto para construir aquí la bomba atómica...

En la cautivadora Toledo, los miembros de la Ahnenerbe no sólo buscaron la enigmática Mesa de Salomón. Para los portadores de la esvástica, la bella ciudad castellana custodiaba otro secreto no menos misterioso: el del paradero de la mismísima Arca de la Alianza. Para ello, pusieron en marcha una operación que fue bautizada con el nombre en clave de “Trompetas de Jericó”, en clara alusión al episodio del Antiguo Testamento. Según el célebre relato bíblico, cuando las huestes israelitas llegaron a la ciudad de Jericó, fuertemente amurallada, procesionaron a su alrededor durante seis días con el Arca –donde se suponía que se guardaba la palabra de Dios–, mientras hacían sonar siete trompetas. Gracias a este ritual las murallas cayeron, permitiendo a los invasores hacerse con la ciudad.

Al igual que sucede con otros objetos sagrados, según la tradición quien posea el Arca de la Alianza no sólo tendrá en su poder un artefacto de incalculable valor, tanto económico como histórico, sino también un arma realmente poderosa y con un alto poder de destrucción. Una característica que, teniendo en cuenta el desarrollo del conflicto bélico, podía resultar decisivo para lograr la victoria final y el dominio sobre toda Europa.

La descripción de este extraño y poderoso objeto aparece recogida en el Antiguo Testamento, concretamente en el libro del Éxodo. En este pasaje, el mismo Yahvé da indicaciones a Moisés para fabricar el arca donde deberá depositar las tablas de la ley:

"Haz un arca de madera de acacia, que mida un metro y diez centímetros de largo, 65 centímetros de ancho, y 65 centímetros de alto. Recúbrela de oro puro por dentro y por fuera, y ponle un ribete de oro alrededor. Hazle también cuatro argollas de oro, y pónselas en las cuatro patas, dos de un lado y dos del otro. Haz también travesaños de madera de acacia, recúbrelos de oro, y pásalos a través de las argollas que están a los costados del arca, para que pueda ser levantada con ellos, y ya no vuelvas a quitarlos; déjalos ahí, en las argollas de arca, y coloca en el arca la ley que te voy a dar. Haz una tapa de oro puro, que mida un metro y diez centímetros de largo por sesenta y cinco centímetros de ancho con dos seres alados de oro labrado a martillo en los dos extremos. La tapa y los seres alados deber ser de una sola pieza; uno de ellos estará en un extremo de la tapa y el otro en el otro extremo, el uno frente al otro, pero con la cara hacia la tapa, y sus alas deben quedar extendidas por encima de la tapa cubriéndola con ellas. Coloca después la tapa sobre el arca, y pon dentro del arca la ley que te voy a dar. Allí me encontraré contigo y, desde lo alto de la tapa, de entre los dos seres alados que están sobre el arca de la alianza, te haré saber todas mis órdenes para los israelitas".

Existen diversas teorías que aseguran que el Arca de la Alianza podría ser un arma de gran capacidad destructora

Existen diversas teorías que aseguran que el Arca de la Alianza, además de servir para contener la “Ley de Dios”, estaba diseñada también para otros usos: como arma de gran capacidad destructora; como “receptor” con el que comunicarse con Dios; o, incluso, como una especie de oráculo al que consultar en momentos puntuales y asegurar siempre el éxito a la hora de tomar decisiones.

Si nos atenemos a lo descrito en las antiguas escrituras, de lo que no parece haber duda es que se trataba de un objeto peligroso, capaz de provocar enfermedades a aquellos que se aproximaban demasiado a él, pues de su interior podían salir haces de “energía” capaces de pulverizar a cualquier enemigo que se les pusiera por delante. En su obra Templarios, nazis y objetos sagrados, el periodista e investigador Lorenzo Fernández Bueno apunta lo siguiente acerca del Arca: "Si realmente tenía esas cualidades destructoras, no es extraño que dicho objeto fuera llevado al frente de batalla, al punto de que cuando al fin era ubicado en el lugar oportuno, el jefe de los ejércitos levíticos advertía a los suyos que mantuviesen una oportuna distancia de aproximadamente dos mil codos entre ellos, para evitar sufrir daños a consecuencia del Arca".

Ahora bien, llegados a este punto en el que sabemos que el Arca podría ser realmente un arma terrible, hemos de preguntarnos por qué los nazis la buscaron en nuestro país, ya que un instrumento tan devastador, por fuerza, hubo de tener legiones de personas interesadas en poseerla para llevar a cabo cualquier plan que se tuviese en mente, por increíble o disparatado que este fuera.

¿Es posible que los templarios, en su deambular por Europa, depositasen finalmente el Arca de la Alianza en España?

El escritor José Ignacio Carmona afirma que los templarios podrían haberse hecho con el Arca: "El mismo Charpentier, gran especialista en el Temple, nos cuenta cómo Hugo de Payns y los ocho primeros caballeros templarios encontraron el Arca y ésta fue llevada a Europa, esgrimiendo como prueba el relieve en el Pórtico de los Iniciados de la catedral de Chartres, en el cual se representa un cofre sobre dos ruedas transportado por un hombre atravesando un campo de cadáveres. Lo que según él y otros muchos tras él, pudiera ser la escenificación de una batalla ocurrida en Jerusalén entre árabes y templarios, donde éstos últimos habrían utilizado el Arca como arma".

¿Es posible que los templarios, en su deambular por Europa, depositasen finalmente el Arca de la Alianza en España? La verdad es que no parece haber suficientes pruebas concluyentes de que este hecho ocurriese en realidad, y de que los nazis de la Ahnenerbe lo interpretasen de manera segura. Ciertamente, es poco probable que se guiasen por hipótesis de este tipo, aunque algunos nazis eran dados a tomar como ciertas las leyendas que envolvían a estos sagrados y poderosos objetos. Lorenzo Fernández Bueno afirma que, al igual que cuando el propio Himmler estuvo en Toledo buscando la Mesa de Salomón, "un destacamento perteneciente a la Ahnenerbe (…) anduvo por Toledo, recopilando entre la comunidad judía de la ciudad imperial datos acerca de la localización del Arca del Alianza (…) dichas pistas los condujeron hasta Madrid, concretamente al Museo Arqueológico, donde estaban convencidos de que se hallaba oculta entre varias piezas egipcias".

Toledo
Los nazis llegaron hasta Toledo con diferentes objetivos ocultos

Al parecer, fue en el año 1943, en un momento en el que el escenario bélico parecía poco halagüeño para Alemania, cuando se orquestó la operación secreta conocida como “Trompetas de Jericó”, que tendría como fin encontrar esta, supuestamente, monstruosa y mortífera arma de destrucción masiva, capaz de derrotar a todos sus enemigos en el campo de batalla.

De este modo, los estudiosos nazis de la Ahnenerbe habrían acudido a cierto judío que contaba las horas que le quedaban de vida en el campo de exterminio de Auschwitz para que los llevase –una vez rescatado de una muerte segura–, hasta el Arca de la Alianza. En opinión de Lorenzo Fernández Bueno lo "verdaderamente interesante es que hay documentos que parecen certificar, tal y como asegura Pablo Jiménez en su trabajo La estrategia de Hitler, que dicho personaje no sólo aceptó, a sabiendas de que en ello le iba la vida, sino que además anduvo por España acompañado de varios oficiales de las SS…".

Aquellas andanzas tras el Arca tuvieron como escenario tanto la ciudad de Toledo, donde al parecer se guardaban ciertas pistas que habían sido custodiadas por la comunidad judía de la ciudad, como Madrid. En la capital de España, en aquellos primeros años de la dura posguerra, el Museo Arqueológico Nacional recibió varias visitas de estos siniestros nazis buscadores de la reliquia, dispuestos a llevar frente a su amado Führer este objeto que podría garantizar la victoria a la Alemania del III Reich.

Obviamente, y aunque poco más se sabe acerca de las correrías de los miembros de la Ahnenerbe en busca del Arca, ésta nunca fue encontrada. Al menos, esa es la conclusión que se extrae si nos atenemos al devenir de la guerra, que concluyó apenas dos años después con el ejército rojo tomando Berlín y con Adolf Hitler volándose la tapa de los sesos en su búnker. Si el Arca de la alianza –de existir realmente y gozar de las capacidades destructivas que se le atribuyen– hubiese sido encontrada por los hombres de la Ahnenerbe, quizá la guerra habría tenido otro resultado y el futuro del mundo, nuestro presente, tendría un color mucho más oscuro.

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